Sácale provecho a San Valentín…. o algo así

Hay buenas noticias: si lo planeas bien serás recompensado.

Autor: Miryam Ruiz 10 febrero, 2018


Getty Images.

 

 

¿A alguien aquí le gusta el 14 de febrero? Esa fecha cuando ves globos de corazones por todas partes, la gente se viste de rojo, los restaurantes lucen abarrotados y los mensajes de amor abundan en redes sociales.

 

Consumista, cursi y de súper hueva.

 

Si lo odias, tienes mucho en común conmigo. Tuve novios a quienes les gustaba festejarlo y admito que llegué a ser un poco grosera con sus sentimientos. Pensaba que era radical, que yo no era como las demás y que me pasaba esas fechas por el arco del triunfo. Y aunque era verdad nunca caí en cuenta de que ese gesto podía herir los sentimientos de las personas que me importaban.

 

Hasta que un día todo cambió.

 

Cuando empecé a salir con alguien que le encantaban esas cursilerías pensé en el poco o mucho daño que mis actitudes negativas habían hecho en mis relaciones pasadas, entonces decidí sacarle todo el provecho posible.

 

Si a tu pareja le encanta la fecha, pero tú no estás tan convencido, llegó la hora de enfocarte en las ventajas.

 

Estoy segura de que te gusta salir, recibir regalos y echar pasión con tu pareja, pues hay buenas noticias: el 14 de febrero es uno de los mejores pretextos para hacerlo.

 

Una cita para cenar en un buen restaurante, después unos tragos y terminar la velada en un motel no nada suena mal… eso sí, de preferencia reserva antes, porque se llena. Te aseguro que si lo planeas bien serás recompensado tanto en pequeños gestos como en la cama.

 

Al final de cuentas el 14 de febrero es una festividad que, sin importar si crees o no en ella, garantizas que la pasarás bien, cenarás rico, beberás unas copas, o lo que sea que a ambos les guste hacer, y es una razón más, de muchas, para al final del día terminar empiernados. Cosa que no sucede en Navidad, por ejemplo. Es cuestión de acertar con los planes.

 

Después de pelear mucho con mi pareja, el Día de San Valentín se convirtió en uno de mis días favoritos del año, cuando me dejé llevar y consentir por él.

 

Si lo ves así, no suena mal. Si lo vemos así, hay que celebrarlo. Les conviene a ambos.

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