Carolina Padrón, La chica del banquillo

Después de seis años de debutar en ESPN, gana terreno en la cadena deportiva. Charlamos con la periodista sobre su profesión y sus mejores anécdotas tras bambalinas.

Autor: Javier Malo 3 Febrero, 2017


Fotos: Jorge Ramírez-Posada.

 

Experta y apasionada del balompié, su aventura comenzó de niña, como recogebalones de su hermano, a quien acompañaba a sus cascaritas y en donde no era del todo bienvenida, pues bien se sabe que en terrenos deportivos el hombre es celoso, pero ella ha sabido mantenerse, posicionarse y crecer.

 

Gracias a su ímpetu y una oportunidad en Radio MARCA, Carolina ganó experiencia, colaboró en otros medios hasta ganarse un lugar en la prestigiosa mesa del noticiero SportCenter. Los últimos seis años la hemos visto en ESPN, explicándonos y viviendo épicos encuentros. Ha alcanzado la cima de un sueño al que se mantuvo fiel pese a tener atractivas opciones en el camino.

 

Eres una experta del terreno de juego y, además, compartes esa emoción que a los aficionados encanta, ¿cómo comenzó tu pasión?

Mi primer recuerdo es el mundial de Italia 90. Estaba coleccionando el álbum, me salió la estampita de Maradona y de la emoción corrí por toda la casa; de hecho, cuando me mudé a México, mi hermano abrió ese álbum y robó la barajita de Maradona para completar su álbum; esperó 27 años para hacerlo. Lo acompañaba a sus cascaritas, aunque sólo fuera a buscar la pelota, quería estar ahí.

 

 

Cuando estudiaste periodismo, ¿imaginaste vivir en México?

Estudié en Madrid gracias a una beca de la Fundación Carolina. Me cambió la vida porque no tenía dinero para formarme en el extranjero. Después trabajé en Radio MARCA, porque no he hecho nada en mi vida que no sean deportes. Tenía oferta para quedarme, pero regresé a Venezuela porque quería trabajar algún día en México.

 

Antes de ESPN, ¿dónde estuviste?

Al regresar a Venezuela trabajé tres años en Meridiano Televisión, que también es puro deporte. Cubría el terreno de juego, hacía un noticiero y un programa de debate, por supuesto, de fútbol. Trabajaba mucho, siete días a la semana. Al final, tomé mis vacaciones y cuando se terminaron, un 2 de diciembre de hace seis años, me vine a vivir a México ya instalada para trabajar con ESPN.

 

Pero, si estabas allá, ¿cómo fue que lograste entrar a esta cadena?

Luis Alfredo Álvarez y Luis Fernando Álvarez, dos compañeros de ESPN, me contactaron por Twitter porque Adriana Monsalve tenía un proyecto en Los Ángeles, entonces SportsCenter necesitaba una presentadora y me recomendaron.

 

Por supuesto mi sueño era trabajar algún día para ESPN, así que mandé mis papales y mi demo. A los tres meses me llamaron para hacer un casting y, la verdad, estaba muy segura de que me iban a contratar.

 

 

Antes sólo había hombres en los programas de deportes y ahora hay muchas mujeres, parece que este es su momento…

De hecho, no hay muchas periodistas de formación, hay de otras profesiones: diseñadoras y modelos, pero no hay periodistas graduadas de una escuela, haciendo el papel de periodistas. Siento que deberíamos propiciar que vayan a una universidad, que estudien comunicación y tengan las bases para afrontar una entrevista, elaborar una nota y responder ante una cámara más allá de lucir bien. Pero sí, hay muchas mujeres talentosas en el medio.

 

A la hora de trabajar, ¿te ha sucedido alguna experiencia difícil por ser mujer?

Una vez entré a un vestidor después de un juego porque mi productora me dio la indicación, empecé a hacer mis entrevistas y me fui; pero tuve un momento incómodo cuando los jugadores se comenzaron a desvestir, lo estaban haciendo a propósito, así que yo enfocaba mi mirada en la cara del entrevistado, terminé y vámonos.

 

Después de esos momentos, sigues en un terreno difícil, ¿cómo es ahora tu entorno?

Tengo la suerte de convivir con grandes compañeros, de estar junto a un José Ramón Fernández, al que te acercas, le preguntas algo y te aconseja porque te ve el interés en aprender. A veces hay personas que no preguntan, creen que se las saben todas, y yo sí pregunto.

 

Hemos visto desfilar a muchas personas en el lugar donde estás, ¿cuál es tu secreto?

No me gusta conducir sin prepararme; normalmente escribo una historia de cada juego y hago una crónica, para que sea más fluida mi narración. Si no lo hago, me siento incompleta.

 

Aparte, yo soy de papel, necesito ver lo que tenemos armado en el show y voy anotando, eso me ayuda a organizarme. Reviso información post partido, declaraciones, cosas curiosas para vender una historia, informar más allá de lo que cualquiera puede decir.

 

¿Te has perdido algún partido importante?

Sí, fue tormentoso. Tenía entrada para el partido de retiro de Zinedine Zidane pero me dio una fiebre horrible y no pude. Ahora voy incluso enferma, en el mundial me pasó, fui al Holanda-Argentina vomitando y paraba en cada esquina, pero no me lo perdí.

 

 

 

Has ido a los estadios más emblemáticos del mundo y visto a mejores jugadores en acción, ¿pero cuál es el partido más memorable que has visto?

La semifinal de la Copa América 2011 contra Paraguay. Lo recuerdo por algo sentimental, Venezuela nunca había llegado tan lejos, nunca había pasado ni de cuartos de final. Terminó en penales y Franklin Lucena falló. Ya vivía en México, lo vi con mi mamá en casa, no me pude ni sentar y lloré cuando nos eliminaron.

 

Además de vivir en el mundo del deporte al máximo, vemos que tienes otros proyectos personales…

Sí, tengo el blog La chica del banquillo, que si bien es trabajo y lo publico en ESPN, ahora tiene su propia plataforma. Tengo el plan de rediseñarla y abrir el espacio a chavas universitarias que no tienen oportunidad de escribir en otros sitios; me gusta que lo hagan porque a veces se quedan sólo con la idea de salir en televisión, y creo que tienes que ser reportera antes que llegar a ser talento en un estudio.

 

¿Cuál es la lección más grande que has tenido?

Una vez Jorge Eduardo Sánchez me dijo: “Van a llegar chavas más jóvenes y más lindas; pero tú tienes que ser la mejor, la más preparada, la que ponga más ganas y saber que tu experiencia vale, ser referencia para ellas”. Trato de que sea así y ponerle corazón. Tengo una frase que decía Alfredo di Stefano: “Ningún jugador es tan bueno como todos juntos”, y eso creo que te ubica en la realidad, porque a veces en este trabajo es muy fácil perder los pies. En realidad debes darte confianza, pero no en exceso; siempre debes prepararte y exigirte un poquito más, reinventarte.

 

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