Cómo escribir la historia

Conversamos con el novelista, historiador y escritor Mario Escobar para entender más sobre su fórmula y estilo.

Autor: Javier Malo 4 septiembre, 2017


 

En más de una ocasión nos hemos encontrado con el nombre de Mario Escobar, en librerías físicas o digitales —como Amazon, en donde siempre hay un libro suyo en el top 100—. Colaborador habitual de National Geographic Historia, dedicado a la investigación de grandes conflictos humanos y autor de títulos traducidos a más de doce idiomas, convirtiéndose en best sellers de Estados Unidos, Brasil, China, Rusia, Italia, México, Argentina y Japón.

 

Un hombre de alto perfil que disfruta la vida tranquila y el tiempo en su “cueva”, el espacio en donde las palabras cobran orden para convertirse en magníficas historias. Hablamos con él para conocer cómo es su camino siendo uno de los autores más reconocidos y que continúa publicando varias veces al año con la reconocida editorial Harper Collins.

 

¿Cómo le haces para escribir? ¿tienes una oficina para concentrarte mejor, lo haces viajando o en algún lugar especial?

 

Tengo una cueva. Mi mujer lo llama así porque es donde me encierro a escribir y a concentrarme, me gusta mucho porque en vez de vivir en Madrid, estamos en una zona de sierra a media hora de la ciudad y delante de mi ventana veo la naturaleza; es como mi despacho, lleno de libros en todas las paredes, del techo al suelo —menos la ventana —, todo está rodeado de libros y tengo ahí el ordenador donde escribo y puedo consultar los libros, entonces puedo pasar ahí muchas horas.

 

Photo via VisualHunt.com

 

¿Siempre has trabajado desde casa?

 

Trabajo así desde 2010, cuando comencé a dedicarme de lleno a la literatura. Antes trabajé en una ONG que ayudaba a enfermos de lepra, llevaba la comunicación y promoción de la asociación durante 17 años..

 

¿Y cómo hacías para ser escritor y tener un empleo que demandaba tu tiempo?

 

Compaginé el trabajo de la ONG con la literatura durante un tiempo, mi primera novela salió en 2006 —aunque había sacado un ensayo cuando estaba estudiando historia en la universidad en el 2000 —, pero desde la primera me mantengo publicado una o dos novelas por año.

 

En 2010 le dije a mi mujer que me iba a dedicar sólo a la literatura y pensé que iba a decirme que estaba loco, pero no, me apoyó y llevo 7 años sólo dedicado a la literatura muy contento. Publico mucho, llevo desde 2012 publicando libros en formato digital con Amazon, tanto de manera independiente como con Amazon publishing, que es la editorial que ellos tienen y con Harper Collins llevo desde 2011.

 

¿Cuál fue el mayor reto al que te enfrentaste cuando comenzaste a ser escritor?

 

El primer reto fue publicar, creo que para todos los escritores el reto es publicar, yo tardé 5 años en firmar mi primer contrato; fueron años intentando publicar, mandando escritos a los editoriales, recibiendo rechazos y claro luego me di cuenta que la culpa era mía, porque no me había formado, ser escritor es formarse, es una profesión, entonces empecé a leer mucho sobre cómo escribir, cómo publicar, cómo crear personajes, cómo crear el ambiente, cómo crear la atmósfera, el argumento y eso me ayudó muchísimo; y después, cuando presenté un proyecto que era Conspiración Maine, fue mi primera novela publicada y enseguida hubo una respuesta de las editoriales.

 

De hecho, antes tenías que mandar por correspondencia el manuscrito, luego mandaban una carta de rechazo —y tengo un buen número en casa—, pero ya para ese entonces, Conspiración Maine fue el primer libro que mandé por correo electrónico, me fui a tomar café, volví a la oficina y tenía tres propuestas de publicación.

 

Noté que algo había cambiado y algo había hecho bien, y fue por eso, porque me formé, leí mucho sobre la escritura y a partir de ahí no he parado.

 

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Al enfrentar el desafío de la editorial física y la digital, ¿cómo has logrado entender tan bien ambos mundos?

 

Después de comenzar a publicar, mi segundo gran paso fue meterme al mundo digital, creo que es muy importante en la actualidad. La gente en general lee, pero la gente joven lee muchísimo principalmente en digital; empecé en Amazon cuando sólo estaba amazon.com y me empezó a ir bien por lo que empecé con una saga de ciencia ficción llamada Misión Verne y lo hice en cuatro entregas en lugar de hacer el libro entero, cada mes y medio, y a partir de ahí comencé a publicar varios libros al año.

 

Me posicioné en el top 100 en Estados Unidos y cuando comenzó en España, también, y siempre tengo un par de libros en el top 100 de Amazon México. Luego, fui desarrollándolo más y empecé a contratar traductores; ahora tengo hasta mi propio equipo, tengo traductores para inglés, francés, italiano y alemán; tengo gente que hace la portada y que diseña el interior del libro. Busqué una manera de profesionalizarlo.

 

Con Harper Collins llevo desde 2011 muy contento, cuando estaba habiendo la crisis fuerte en España, yo tenía muchos lectores en América gracias a Harper y para mi es una gran oportunidad.

 

¿Cuántas cartas de rechazo acumulaste antes de tu primer éxito?

 

Posiblemente del primer libro es algo que le pasa a todos los escritores, fue un libro muy egocéntrico, era mi alter ego reflejado en el libro, y ese libro carecía de oficio; entonces los editores me rechazaron, aunque gané un premio —el premio Primavera en España—, no lo mandé para competir sino porque después te mandaban un informe del libro donde te comentaban sus defectos.

 

Presenté dicho libro como en 15 editoriales y todas me dijeron que no y alguna no contestó, entonces hice otro libro. Pensé que lo que le había faltado al primero era simbolismo, entonces metí tanto simbolismo en el siguiente, que no le entendía ni yo, de tanto simbolismo; ahí tuve otros 20 rechazos, pero yo creo que cuando uno tiene un sueño y quiere conseguir algo en la vida, tiene que persistir, seguir luchando y la primera lucha era publicar. La gente joven ahora lo tiene más sencillo, porque puede hacerlo digital, sin un intermediario de una editorial, en Amazon, Google u otras plataformas, conozco a muchos escritores que han comenzado a publicar en digital y obtenido un éxito muy grande, antes tenía que aceptarte o rechazarte una editorial.

 

¿Cómo encontraste y definiste tu estilo en las letras?

 

Los escritores somos como pintores o músicos, empezamos imitando.

 

He tenido vocación literaria, desde que tenía 7 años ya estaba escribiendo, a los 10 hice dos obras para el colegio y en el instituto hice una obra de teatro por la que gané un premio literario. Luego cuando conocí a mi mujer y estaba estudiando en la universidad y trabajando a la vez, dejé de escribir porque no tenía mucho tiempo, pero siempre tuve esa vocación, entonces creo que lo importante es tener vocación.

 

Mi estilo fue cambiando poco a poco, al principio creo que un error que se comete es usar palabras que no son nuestras, las palabras tenemos que adoptarlas, aunque aprendamos palabras nuevas que queramos expresar porque parecen más cultas, si no son nuestras no las vamos a emplear bien; primero tenemos que naturalizarlas, entonces uno de los primeros fallos que tienes es intentar subir el vocabulario para que parezca más culto.

 

En mi caso, conforme voy avanzando me doy cuenta que lo sencillo es mejor, porque al final en la literatura pienso que lo importante es el fondo, que el libro llegue al corazón y que transforme; seguro hay personas a las que les gusta más el estilo, pero yo voy jugando con ambas y le doy mucha importancia a la descripción sin ser puntilloso, me gusta crear atmósferas.

 

¿Cómo eliges las historias que escribes?

 

Es curioso. He escrito muchos libros, pero muchos de esos me han elegido a mi, de hecho los últimos dos libros, Los niños de la estrella amarilla y Canción de cuna de Auschwitz, me eligieron a mi.

 

El primero, es un libro que surgió estando en una reunión administrativa bastante aburrida, presentaron a un nuevo consejero que es de origen gitano y entonces cuando se presentó Miguel Palacios, presidente de la Asociación para la memoria del genocidio gitano, quedé sorprendido —porque no sabía que existía una asociación así—, cuando acabó la reunión me fui corriendo a él y le dije que quería que me contara más sobre esa historia, y me contestó: “Mario ha habido tal silencio sobre lo que le pasó a los gitanos en la segunda guerra mundial que cualquier murmullo es un grito en medio de ese silencio“.

 

¿Cuál es tu próximo proyecto?

 

De hecho llegó a mi, estando en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, con un periodista que me entrevistaba, como no venía el siguiente me comenzó a contar que tenía una historia familiar para escribir una novela. Comenzó a contarme sobre su familia mexicana de origen alemán y de ahí va a surgir la próxima historia que se llama “Nos prometieron la gloria”, que es cómo toda una generación fue engañada y seducida por el nazismo, el fascismo y el comunismo, mientras les decían que querían construir un mundo mejor, que la democracia era obsoleta y el parlamentarismo no servía para nada; y en cambio esa seducción llevó a la Segunda Guerra mundial.