El rap nunca muere

La influencia del hip hop en la música a nivel global está en su punto más alto y méxico no es la excepción.

Autor: Redacción Maxim 13 septiembre, 2017


Texto por José Luis Ramos; Fotos, Irving Cabello. / En la fotografía superior , Alemán presentándose frente al público


Ser transparente te transporta ileso”, vocifera Pato Machete sobre un ritmo que ejecuta Toy Selctah en mis auriculares; Ileso retumba en mis oídos mientras los rayos del sol caen sin piedad sobre el primer cuadro de la Ciudad de México.

 

El cemento oxidado de las viejas construcciones y las palomas son testigos de los pocos espacios transitables en las calles de preferencia peatonal. Con energía renovada aceleré el paso, di la vuelta en el corredor gastronómico de Gante y me dirigí a la calle 16 de Septiembre. Mi destino me aguardaba en el número 70; según me habían dicho, los mejores fades (cortes de cabello con un desvanecimiento progresivo) se hacían en la barbería Los Classics, además se trataba del punto de encuentro de uno de los colectivos de rap más relevantes en la escena nacional de los últimos años.

 

Alemán en el escenario

 

Aunque la música es la insignia del crew, sus integrantes han sabido establecerse y dejar un legado en la cultura hip hop, una tienda con su propia marca de ropa, una barbería y el colectivo musical que, según dicen, “ha venido a cambiar las reglas del game”. En 2009, los raperos Eptos Uno y Mike Díaz fundaron Never Die, integrado por artistas provenientes de distintos estados del país y que con el tiempo ha evolucionado para posicionarse en el gusto del público.

 

Cuando llegué al lugar levanté la mirada y pude ver un ventanal con postes de peluquero en la segunda planta. Después de atravesar un negocio de disfraces para perro subí las escaleras; un futbolito y una cabeza de venado son lo primero que salta a la vista al ingresar al showroom. Luego de echar un vistazo rápido a la gama de street wear que oferta Never Die Gang, pregunté por Emecenas.

 

Eme, quien es propietario del negocio, me esperaba sentado. “Si tú vienes a la Ciudad de México, tienes que pasar por la tienda; es un referente, es casi como ir al Ángel de la Independencia. Si eres rapero, tienes que entrar a Never Die”, asegura el oriundo de Obregón, Sonora, y también habla sobre los inicios del crew. “Éramos banda que nos conocíamos por Myspace; Eptos fue el engrane de mucha de la gente que estaba en ese momento, era un rollo de amigos, no había ni siquiera un público al cual irle, ellos ya tenían su música y sus discos, pero la gran mayoría del colectivo seguíamos en el anonimato”.

 

 

 

Emecenas llegó a la capital en 2010, entonces formaba parte de un grupo llamado Letras Mayúsculas, el rap y su hambre de hacerse de un nombre en la escena lo habían arrastrado a dejar su ciudad natal. “Primero estuve de vago y luego vino el rap, pero mi vida siempre fue hustle, ´tracalear´, vender todo lo que se pueda. Nunca he sido rico y espero serlo algún día. Nací realmente jodido, viví mucho tiempo así y espero no volverlo a estar”. En la actualidad, Eme se ha alejado del rap para convertirse en un hombre de negocios.

 

Aunque la ubicación de la tienda no es nada estratégica y está emplazada en el primer piso de un edificio cualquiera sobre el lecho urbano, su popularidad se mantiene a la alza por su naturaleza underground como recinto de culto para los amantes del hip hop. “Nadie sabe que existe, a menos que lo hayas visto en internet”, asegura Eme. No es de extrañar que algún día en la casa Never Die puedas encontrar a personajes como el grafitero mexicano Hersoer, el beatmaker Danny Brasco o raperos de la escena nacional como Dee, Aabs High, Achepe y MOF , por mencionar algunos.

 

El establecimiento ha pasado por varias etapas y algunas crisis de las cuales se ha sobrepuesto: en 2013 su sede estaba en el número 93 de la calle Isabel la Católica, para 2015 se mudó a su domicilio actual, en 16 de Septiembre, donde se ha consolidado en el gusto de los amantes de esta cultura. “El éxito en la marca como en la tienda es el sacrificio, y lo es en todas las cosas, en el amor, el matrimonio, la familia, en el trabajo y el dinero”, comenta Emecenas.

 

Con más de mil productos, Never Die Gang ha comercializado la mercancía oficial del reguetonero J. Balvin, además de Attack Caps y Hip Hop Deporte, de los raperos Tino el Pingüino y Alemán, respectivamente. Si el cruce entre Bucareli y Reforma es la esquina de la información, la intersección de las calles de Mesones, Isabel la Católica y las áreas circundantes son, sin lugar a dudas, la zona del hip hop mexicano, donde convergen tiendas como la extinta T-T Caps, 4 elementos, Yonerone, 360 y la reciente apertura de Army Store de Emecenas.

 

Los Classics


Al fondo, un tipo alto con dreadlocks orquesta el ruido de las máquinas para cortar el cabello que acompañan el deslizar de las navajas. Hugo Canchola a.k.a. Yoga Fire está terminando un corte; el originario de Ecatepec acepta hacer una pausa para conversar conmigo. Yoga es también fundador de Jedi Revolver crew y miembro del colectivo Homegrown. Su vida está dividida entre dos de sus talentos: el oficio de barbero y su faceta de MC.

 

 

 

Aunque en algún momento pensó abandonar el rap para dedicarse sólo a la peluquería, “puse la barbería para alejarme del rap y resultó todo lo contrario”. Ahora ha retomado su carrera con determinación: en 2016 sacó un EP con sabor a trap llamado La Ciudad del Diablo, y en 2017 salió otro material, Wavy Super Latin en colaboración con FNTXY y prepara uno más titulado Historias del 55, que trabaja en mancuerna con Dee.

 

La experimentación es otro rasgo que define al rapero: “Hay una banda de indie que se llama Big Big Love, agarramos un sample de ellos e hicimos una canción, no sé como definirla, si como Indie Rap, o Indie Trap, es un híbrido que nadie ha escuchado. Voy a hacer un disco con ellos, puede ser un EP, pero nos podemos extender a 12 temas, eso dependerá de la vibra en estudio, de manera simultánea estoy haciendo un disco con NAAFI, que andan en este neoperreo, dancehall”.

 

Hugo se hizo barbero de manera autodidacta: “cuando entré a la prepa, no me dejaban traer el cabello largo. Me rapé, y a raíz de no querer gastar, mi papá me regaló una máquina Wahl amarilla, así empecé a cortarle el cabello a la gente y a mis amigos rapers como Diego (Dee), fue entonces que comencé a perfeccionar la técnica”.

 

 

 

Tras varias mudanzas Los Classics se establecieron en casa Never Die. Tiempo después conoció a su manager Alex Malverde, quien lo motivó a dedicarse de lleno a la música. “Me fui a representar a la banda como siempre quise, como rapero. Gracias a la barbería soy raper, y gracias al rap soy barber, es un matrimonio bien chingón en mi vida, que me ha dejado muchas cosas”, puntualizó el MC.

 

Evolución del hip hop en México

 

El hip hop fue el producto contracultural de los barrios marginales del condado del Bronx, Estados Unidos. Además de la aparición del grafiti, el turntablism (arte de crear música y efectos con una o más tornamesas) y el break dance en las block parties, está nutrido de tradiciones orales ancestrales, como el griot (narradores y cantantes de alabanzas en forma poética del África Occidental) y una herencia musical proveniente del jazz,el blues y el góspel.

 

En un principio, Afrika Bambaataa, uno de los DJ precursores de la cultura hip hop, señaló cuatro elementos estilísticos: el MC o maestro de ceremonias, DJ, el break dance y el grafiti. Sin embrago, cuando en 1979 vio la luz Rapper’s Deligth, el primer álbum de rap en la historia, dividiría los rumbos de cada elemento y todos se desarrollaron de manera independiente.

 

Con el paso del tiempo, algunos expertos del grafiti pasaron de las calles a las galerías de arte, el break dance se hizo una práctica popular de la cual hay certámenes internacionales, como el Red Bull BC One. No obstante, la veta musical del hip hop llegó al mainstream. El rap se convirtió en una industria en Estados Unidos, la poética del capitalismo extendió su influencia y rompió las barreras del lenguaje; pronto, los países de habla hispana comenzaron a manifestar sus propias expresiones. México no fue la excepción: la semilla había llegado para quedarse.

 

 

Las primeras manifestaciones en nuestro país se dieron en los años noventa con grupos como Caballeros del Plan G y Control Machete, para muchos, éste último representa la cristalización de la época dorada del rap en nuestro país; además, la cercanía entre México y Estados Unidos favoreció la influencia musical. “La biblia del rap está plasmada en canciones, el código gangsta; los does y donts del rap están escritos y si te pones trucha y los analizas, te va bien”, afirma Yoga, mientras atiende a unas personas que llegan a Never Die Gang.

 

La influencia del intercambio cultural a través de la migración ha tenido un factor determinante. Agrupaciones como Cypres Hill o Delinquent Habits son el ejemplo del inicio de la globalización del rap, fundamentada en los recursos infinitos de la oralidad. “Nosotros siempre tuvimos el conocimiento mediante otras personas, gente que venía del otro lado”, especifica el también barbero, y continúa: “empezamos a hacernos más doctos en la materia; el rap ya era toda una industria, poco a poco nos fuimos dando cuenta de que ya no tenía nada que ver con el break, aquí los grafiteros oían punk, no se vestían de rapers. En México hay una adaptación muy libre y bastante tergiversada del hip hop”.

 

En 2006 llegó a México La Batalla de los Gallos de Red Bull: causó efervescencia, filas y filas de emcees se aglutinaban para tener una oportunidad. El torneo sirvió como semillero para futuros talentos, como T-killa, Hadrian, Eptos Uno y Aczino. Sin embargo, esto provocó una sobreoferta de personas que querían rapear, lo que no es del todo benéfico para la escena que también necesita un público, DJ´s y productores, como lo expresa el productor y beatmaker regiomontano Danny Brasco. “Poco a poco la gente ha ido entendiendo que tiene que haber escuchas y artistas”.

 

Parte de esta conciencia consiste en diferenciar aspectos como el beatmaker y el DJ. El segundo es el orquestador del ritmo cuando el MC rapea, mientras que el primero es el que trabaja las instrumentales, no sólo en el rap sino en una gran variedad de géneros musicales. “La diferencia es abismal porque uno crea, obvio que los DJ también crean, pero el beatmaker es el que está en su computadora y hace los ritmos de la base principal para que el MC cree una historia y el DJ es el que suelta el producto”, comenta Brasco.

 

 

 

De acuerdo con Franco Genel, mejor conocido como Tino el Pingüino, escribir un rap es un proceso creativo que consiste en transformar los sonidos en imágenes y luego ponerle palabras a las imágenes, mientras que la audiencia no sólo es un consumidor, sino una parte activa del movimiento, “el público es comunión más que nada, una comunidad que comparte un mismo gusto por la música, uno trabaja para que se sienta el compromiso de ambos lados por mantener esa esencia”, enfatiza el emcee de la Ciudad de México.

 

Control Machete y Cypress Hill habían trazado una línea a seguir para todos aquellos que querían hacer este tipo de música en México. Antes, si alguien lo hacía era porque contaba con el apoyo de una disquera; no obstante, el acceso a internet, YouTube y las redes sociales llegaron a cambiar las cosas. Hoy en día si alguien quiere hacer rap, sólo necesita una computadora, descargar un software y autoproducirse, sin necesidad de pagar grandes cantidades a un estudio de grabación.

 

“Muchos decían: ‘Ellos lo hacen, por qué nosotros no’. Se trata de aferrarse a lo que de verdad te gusta, y al menos yo en ese aspecto todavía lo hago y me aferro; siento que a muchos les cayó el veinte de que eso se puede hacer”, comenta Brasco.

 

 

 

La autoproducción aún es el pan de cada día de los raperos en México; la mayoría de los MC’s siguen grabando en su casa, pero las condiciones se están dando para una nueva etapa, como afirma el rapero Dee: “No estamos en el mejor momento pero cada vez está más cerca de estarlo. Es una brecha que ya se abrió y no va a parar de abrirse”. La cultura hip hop a escalado a nivel mundial para posicionarse en la cima, no es coincidencia que el costo de producción de The Get Down, rebasara los 120 millones de dólares, para convertirse en una de las series más caras de la historia; hoy en día en Estados Unidos es fácil ver a personajes como Kendrick Lamar y Pharrel Williams arrasar con los premios MTV, o bien, a J. Balvin posicionarse fácilmente en el número uno mundial de reproducciones en Spotify.

 

Nuevos escenarios

 

Homegrown Entreteinment es el nombre del colectivo de hip hop dirigido por Alex Malverde, reconocido como uno de los personajes que ha abierto espacios antes cerrados para los artistas del hip hop que se mantenían recluidos en el underground. Festivales como Ceremonia, Vive Latino y Pal Norte, además de recintos como el Teatro de la Ciudad de México y el Lunario del Auditorio, ahora son nichos de oportunidad para el rap en nuestro país.

 

“Si nosotros queremos llegar al mainstream como artistas de rap, tenemos que hacer más trabajo; estamos en un momento donde ya se nos reconoce y estamos en festivales. Ahora hay mínimo uno o dos artistas del rap nacional, antes no pasaba ni de broma”, comenta Malverde, que es sobre todo un melómano dotado de una gran visión de campo en el entorno musical. Llegó de manera inesperada al panorama del rap mexicano. “Siempre en la historia de la música hay un bato que descubre al grupo, que les ayuda, al que se le ocurre alguna idea. Sin querer yo me convertí en eso, quería escuchar a estos artistas sonando en el radio, en otros escenarios, porque al rap sólo lo veías en lugares súper underground y con un sonido malísimo”, comenta Malverde.

 

 

 

De acuerdo con Yoga Fire, Homegrown no es un crew, sino “una filosofía para reinsertar a la gente, para darle todas las armas y poder defenderse a través de sus talentos”. La Banda Bastön, Dee, FNTXY, Serko Fu, Simpson Ahuevo, Danny Brasco, BrunoOG y Alemán son otros de los artistas que integran este colectivo. Si bien se han abierto espacios para el mundo del hip hop mexicano, aún hay un trecho muy largo que recorrer hacia el mainstream. “Yo creo que está en proceso, es difícil. En Estados Unidos es una cuestión cultural, ahí pones una estación de radio y todo lo que suena es trap y hip hop; llegas a México y pones una estación de radio, y lo que suena es Timbiriche o la Banda el Recodo, música norteña y regional mexicana. No digo que esté mal, me refiero a que se trata de una cuestión cultural”.


Thug life

 

La vida en un entorno criminal es un mito y una verdad en el mundo del rap, visto desde el significado literal o desde el acrónimo que creó Tupac Shakur: T.H.U.G.L.I.F.E, “The Hate You Give Little Infants Fucks Everybody”, que en español significa: “el odio que diste a los pequeños niños nos jode a todos”, una analogía sobre el efecto de la violencia en las poblaciones marginales.

 

Las crónicas sobre la vida criminal son recurrentes en un subgénero del rap que está tomando fuerza en nuestro país: el trap. “Al principio hice ojos y oídos sordos a toda esta problemática; prefería rapear de nikes”, expone Yoga Fire; sin embargo, es una circunstancia ineludible. “La Ciudad del Diablo es un disco dedicado a Ecatepec, Naucalpan, Coacalco, Tultitlán, esos lugares en donde he visto de todo”.

 

 

Aunque los sonidos del trap provienen de la década de los noventa, es una corriente que toma fuerza con exponentes como Alemán, FNTXY y Yoga Fire. “La trap house es donde venden drogas o armas, de ahí salió la música en Estados Unidos. Mucha gente la escucha pero no lo entiende, piensa que viene del reguetón, que es una rama del mismo y que los puertorriqueños lo inventaron, pero no es así”, explica el MC Alemán, que además asegura que es necesario tener los sentidos alerta con las situaciones que pasan en las calles para poder crear. “Cuando llegué aquí, viví como medio año en la Condesa, iba al estudio y era como todo muy profesional, pero para encontrar la magia ocupaba rozar el barrio, ver un trasfondo más rudo”.

 

Nuevas reglas en el game

 

Eptos en el escenario.

 

Never Die se ha distinguido de otros crews de la escena nacional por su iniciativa. Ya se ha hecho costumbre que cuando Antonio Lara, mejor conocido como Eptos Uno, grita: “¿Quién vino a cambiar las reglas del game?”, la audiencia responde “¡Eptos!”. Esto surgió a raíz de una rivalidad entre Eptos y Hadrian, MC campeón internacional de la Batalla de los Gallos en 2008.”Es un eslogan que salió a raíz de un beef (disputa lírica entre dos raperos) que tuve con Hadrian”, comenta el rapero de Sonora, y continúa: “tiene que ver con la creación de Spit. Antes de nosotros se hacían otra clase de rimas, cambió todo con las batallas escritas que con el tiempo han ayudado a los artistas a mostrar su trabajo de diferentes maneras”.

 

Las batallas escritas de Spit surgieron en septiembre de 2012, siendo así las primeras en su tipo en Latinoamérica. Este tipo de confrontaciones líricas se caracterizan porque los raperos saben con tiempo de antelación quien será su rival, de esta manera utilizan su ingenio para escribir sus rounds, que generalmente son tres. La evolución en la calidad de espectáculo, a diferencia del freestyle, ha representado un nuevo nicho de mercado, que a su vez ha generado nuevos públicos para el rap en español. Línea 16, Secretos de Sócrates y Barras de Sangre, son otras marcas que han adoptado (a su manera) este formato de combate lírico.

 

Eptos es sin lugar a dudas uno de los principales referentes en la actualidad para el rap mexicano: firmó con la disquera internacional Universal Music en 2014, con quienes espera lanzar su álbum Hacer historia a finales de este año. “Es una evolución en la calidad de mi trabajo, ahora pasa por diferentes procesos; el disco busca precisamente dejar huella, como algo que perdura”, comenta el MC de Sonora.

 

 

Yoga Fire en acción

 

Para Yoga Fire el sello del crew ha sido cuestión de estilo: “siempre hemos sido nosotros los de ese chip, vender estilo de vida es lo que mejor hace banda, uniformar pandilla. De repente vienen con la playera del ´Eme´ y con el corte del Yoga, es así que siempre nos hemos tratado de llevar la copa”, y agrega: “es como ser de una milicia contrarrevolucionaria, una familia muy disfuncional, pero verdadera”.

 

Mantener vivo al hip hop y dejar huella son las consignas de Never Die; Emecenas señala que se trata de algo más: “Yo lo veo más bien como explotar lo mejor de ti, lo que sea que hagas. Si tienes unos tenis, límpialos, córtate el cabello, báñate, de lo más mínimo hasta lo más importante”, expresa mientras sonríe y asegura que el crew “le cambió la cara a todos, cambió el público. Se cambiaron las reglas del juego, la forma de rimar. Antes nadie lo hacía con habilidad, no había barras, ni te daban un doble sentido en las rimas, antes el rap era muy sencillo y lineal; ahora tiene todos esos complementos por esa misma evolución”.

 

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