Nuevo orden musical

Un colectivo con origen en la Ciudad de México apuesta por ritmos revolucionarios y conceptos que establecen otra forma de manifestarse a través del sonido.

Autor: Javier Malo 13 septiembre, 2017



Fotografía, NAAFI

 

Desde el verano de 2010, un ritmo emergente comenzó a sacudir la vida nocturna en la capital mexicana, originado en lugares itinerantes e insospechados donde los parámetros de una fiesta son fuera de lo tradicional: luces tenues, sin pretensiones, sin códigos de vestimenta y con música experimental. Esta propuesta de la escena underground es producto de NAAFI, un colectivo fundado por mexicanos que buscaban un espacio para disfrutar con estándares diferentes y, al no encontrarlo, crearon el suyo, comenzando con afters caseros en los que ponían los tracks que no tenían cabida en los clubes.

 

Pasando de la fiesta a un sello discográfico, desarrollan y producen sonidos auténticos que rompen paradigmas para crear conceptos.

Sus siglas tienen un significado coherente y son un claro reflejo de su premisa: “No Ambition And Fuck All Interest”. Para entender su ADN, conversamos con los creadores de este sello: Alberto Bustamante, el artista detrás de la estética del concepto —cuyo nombre de DJ es Mexican Jihad—; Tomás Davó, quien maneja las operaciones del sello —también DJ conocido en el medio como Fausto Bahía—; y Lauro Robles, DJ y productor —nombrado en la industria como LAO—. Ellos son las mentes maestras que desafían el establishment y han hecho de NAAFI un ícono que veneran como una gran institución.

 

Alberto Bustamante / Mexican Jihad. Fotografía, Jorge Ramírez Posada

 

Comenzaron organizando eventos con amigos y DJ, y mucha gente quería estar ahí, ¿cómo era el ambiente de las primeras fiestas?

 

Tomás: Desde la primera fueron grandes, hubo como 800 personas.

 

Alberto: Pero luego NAAFI se volvió algo como de 300…

 

Tomás: La verdad es que nos gustan las fiestas no tan grandes y con la gente que quiera realmente estar, eso es lo que le da a las fiestas de NAAFI su energía especial. No le pagamos a relacionistas públicos para meter a gente, siempre ha sido la gente que va por la música y la experiencia personal.

 

Tomás Davó / Fausto Bahía. Fotografía, Jorge Ramírez Posada

 

Después de encontrar su fórmula para la vida nocturna, ¿Cómo pasó de ser un pasatiempo a un sello discográfico?

 

Alberto: Después de dos años de hacer la fiesta, comenzó una labor de mapeo e identificación de proyectos que estaban haciendo música interesante. Una vez establecido el sistema, decidimos formalizarlo como sello discográfico, aunque en realidad somos una casa productora que hace todo tipo de proyectos culturales, algunos enfocados en investigación o al tema comercial. También dentro del sello ahora hay 16 proyectos musicales que se extienden a Chile, Uruguay, Puerto Rico, Estados Unidos, Brasil, Argentina y más en proceso.

 

Un referente de NAAFI es la mezcla de géneros y la diversidad en su propuesta musical electrónica, ¿cómo encuentran a los talentos que colaboran con ustedes?

 

Alberto: Es muy importante la proximidad, entonces el primer paso es traerlos a tocar para conocerlos. NAAFI pone mucha atención en la manifestación física de la música y en lo que sucede durante la fiesta.

 

ZZ #RBMA #12hoursofnaafi; Fotografía, @thecameraclicks

 

¿Cómo ha sido buscar espacio frente al establishment en la industria de la música con una propuesta musical sui géneris?

 

Lauro: Los primeros años fueron de inversión, porque la estrategia antes era cultivar y preparar al público. Apostamos y trajimos artistas muy buenos de muchos lados, con una estética increíble, pero no pasaba de 50 personas en el país que sabían en realidad quiénes eran. Ahorita sabemos que podemos traer lo que nosotros queramos y que la gente va a ir.

 

Lauro Robles / LAO.  Fotografía, Jorge Ramírez Posada

 

¿Cómo ha sido el reto que enfrentan de crear un sello discográfico en México?

 

Lauro: Cuando cruzas el umbral de adversidades y estás compitiendo en el terreno internacional, uno va por mucho de gane al no venir de una economía y contexto donde con los domingos de mi papá me pueda hacer un sello, sino a través de trabajo duro. Estábamos conscientes en la importancia de hacerlo con disciplina porque sabíamos que no estábamos en Berlín, Nueva York, Los Ángeles o Londres, y aún así nos aventamos a hacer un sello y vender música. Ahorita suena más pertinente, pero hace siete años era una pendejada sacar un sello discográfico en México.

 

El merchandising de NAAFI también es un pilar, veo que tienen un chaleco antibalas, guantes de box, una bandera, salsa de habanero…

 

Piñata de celebración por 5to aniversario. Fotografía, NAAFI

 

Alberto: Hay de todo, esos dos —el chaleco y los guantes— son portadas de singles especiales o campañas. Siempre hemos dejado un rastro material de la fiesta y pusimos énfasis en la generación de productos que dejaran testigo, hay toda una colección.

 

#NAAFI #CDMX © 2016; Master: Jeremy Cox; Arte: Mexican Jihad; Gráfico: d—h—b

 

N.A.A.F.I Salsa de Chile Habanero × LOL-TUN®

 

Lauro: Muchos objetos se han hecho en colaboración con artistas y eso es súper interesante porque a manera de registro a la posteridad, si regresas en 15 años, vas a entender el contexto de cierto estatus o la cuestión cultural que se está aportando. Tenemos nuevos uniformes que están inspirados en los uniformes de la cárcel y los diseñó un grafitero que se llama “Zombra”, además hace referencia al muro.

 

Entre fiestas, música y el contexto sociocultural que vive México, ¿cómo se expresa NAAFI?

 

 

Lauro: Hay un discurso latente, pero es sutil en cómo se proyecta, creando elementos que emulan instituciones o tener pegado el logotipo de la CDMX como una institución, tomándonos en cuenta como una institución dentro de otra institución. Hemos visto la manera de utilizar la burocracia como material para hacer arte. Sutil a primera vista, pero hay fans clavados más conscientes de las repercusiones ideológicas que tiene lo que hacemos.

 

 

Tomás: También decidimos no vivir quejándonos. En el mundo del arte en México quejarte o ser un mártir del arte es algo muy normal, da hueva y buscamos otras formas de expresión.

 

ARTE: MARTI GUERRERO; N.A.A.F.I & CCD © 2014 MÉXICO, DF; NAAFI.MX/TRIBAL/

 

Alberto: Al estar hablando de fiestas y música tienes que hablar de políticas públicas, seguridad, drogas y un chingo de cosas, que, cuando la gente habla, idealiza de un modo romántico, pero hacer noches de música electrónica en México tiene una significación sociopolítica muy fuerte. NAAFI se ha vuelto una marca para hablar de la ciudad y hay una parte que no está en nuestro control; estamos conscientes de eso y hay que ver qué viene.