Transparencia y enigma: Clive Owen

Conversamos con el actor británico sobre su sello personal y su papel  en la más reciente producción del  director francés Luc Besson: Valerian y la ciudad de los mil planetas.

Autor: Javier Malo 12 agosto, 2017


 

En 1964 el cuarteto de Liverpool conquistaba al mundo con su música en medio de una explosión contra-cultural simbolizada por el emblema de amor y paz. mismo año en el que nació Clive Owen en Coventry, Gran Bretaña. Tiempo después, con temple libre en su juventud, se pensaba que Clive no tomaría en serio ninguna escuela, hasta 1984, cuando se encontró con su  pasión en la Royal Academy of Dramatic Art  de Bloomsbury, en Londres, un instituto  de gran tradición fundado en 1904.

 

Ahora es uno de los actores más reconocidos de Hollywood y la escena independiente, nominado al Óscar, ganador de un Globo  de Oro y un BAFTA. Su proeza comenzó en  el teatro, donde el inicio su trayectoria actuando en obras de Shakespeare. Al preguntarle sobre la forma en la que imaginó su futuro al comenzar su carrera hace más de 25 años, me responde con los pies en la tierra: “Nunca lo hice, al hacer una carrera sabes que  hay presión en cada paso en el camino.  Me enamoré muy joven de lo que quería hacer. Soy muy afortunado”.

Ciudad de los mil planetas

 

Su comienzo en el teatro nos refleja un halo en su estilo, de la escuela clásica al cine, en donde ha dedicado la mayor parte de su trabajo al experimentar la veloz evolución en las herramientas de producción cinematográfica. El 19 de agosto de 2015, firmó para interpretar al comandante Arün Filitt en la película Valerian y la ciudad de los mil planetas (inspirada en el cómic franco-belga ambientado en el siglo XXVIII), dirigida por Luc Besson, uno de los más espléndidos directores en su visión futurista y la forma de mostrarnos los fantásticos alcances del séptimo arte.

 

 

“Cuando Luc quería hacer esta película, creo que tuvo que aguantar 10 años, a que la tecnología pudiera ponerse al día”.

Las expectativas son altas con Luc Besson  y su presupuesto de 197 millones de euros siendo este el más grande jamás reunido para una película francesa. “Envuelve ideas visuales y creo que ahora es el momento para hacerlo de la forma en que quería hacerlo. Luc Besson sabes que es uno de los escritores que nos da la bienvenida al interior del futuro; es un gran director visionario”.

 

Contagiando el ánimo positivo que deja en él esta experiencia, con un tono de satisfacción reafirma su admiración. “En realidad fue genial, Luc Besson es increíblemente imaginativo  y un tipo muy genial, sabemos que su trabajo ha sido muy visto y lleva planeando desde hace muchos años esto; en verdad quieres trabajar con él todos los días, es divertido  y esperas cada día de rodaje”.

 

 

Papel de carácter

 

Con porte británico y percha de haber llegado al mundo con traje de tres piezas, cuando es momento de actuar, se transforma. En Closer (2004), El Rey Arturo (2004) o Sin City (2005) nos introduce a personajes y mundos comple- tamente distintos, alejados entre sí, teniendo sólo en común el actor que les da vida.

 

Le pregunto sobre la influencia de los papeles que ha interpretado en su carrera, si acaso han intervenido en su estilo o forma de ser; medita unos segundos la reflexiona unos segundos, la meditación cobra un sentido y en seguida me expresa: “Cada vez que le doy vida a un personaje, reinterpreto y creo, explorando las características y elementos con los que quiero jugar, pero nunca pienso que yo soy igual al personaje, sólo interpreto lo mejor que puedo”. Para Valerian y la ciudad de los mil planetas, interpreta a un personaje frío y pragmático, al comandante Arün Fillit, uno de los hombres más poderosos en Alfa (una metrópolis en constante expansión donde especies de todo el universo han convergido durante siglos para compartir conocimientos, inteligencia y culturas entre sí). Tratando sin piedad a quien se interponga en su camino, es un visionario con reputación de hombre de acero que logra sus objetivos.

 

Para esta ficción futurista, su principio  en actuación es el mismo. “Para interpretar un papel, me aferro a él lo mejor que puedo; pero cada parte que actúo, estoy sólo interpretando, no soy yo”.

 

Personaje auténtico

 

Su personalidad es enigmática, los personajes que se han cruzado en su trayectoria son eso, personajes. Detrás de la magia que ocurre en nuestras pantallas, Clive permanece fiel a su esencia, es él mismo, sin pretensiones.

 

Respecto a su estilo, es una referencia del buen vestir, a lo que nos expresa ser clásico, “soy admirador de Giorgio Armani y me gusta la forma en que manifiesta el estilo, creo que es un gran clásico a la moda y crea piezas de ropa en armonía”.En lo que respecta a sus motivaciones, se suman día a día, nos dice que se siente muy afortunado, pero es difícil describirlo con precisión. “Me he inspirado muchas veces en las personas, no hay mucho que decir, porque todo viene en diferentes maneras, hay personas que tienen realmente grandes talentos”.

 

Enigmático en su apariencia y transparente en su forma de ser, Clive Owen nos demuestra que el esfuerzo rinde frutos y ahora que actúa bajo la dirección de Luc Besson veremos una confabulación de elementos que seguramente se guardaran en nuestras gratas memorias de la pantalla grande.

 

Encuentra esta conversación con Clive Owen y otras historias del cine en nuestra edición de agosto. 

 

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