Nutrición como estilo de vida

La gente relaciona la dieta con sufrir, con comer todo lo que no nos gusta para poder conseguir un objetivo concreto, como bajar la grasa, aumentar músculo, etc. pero esto no tiene por qué ser así.

Autor: Gabriel Rojo de la Vega 10 abril, 2017


 Fotografía: Jorge Ramírez Posada

 

 

Yo nunca he seguido una dieta sobre papel, he aprendido a comer sano y a disfrutarlo; escucho a mi cuerpo: qué me inflama, qué me cae bien, qué me ayuda a tener más energía, a qué hora puedo comer ciertos alimentos, y todo en función de la hora en la que me toca entrenar ese día o el siguiente.

 

Ahora, también es cierto que sí se tienen que hacer sacrificios y dejar alimentos que a nadie le hacen bien, como los carbohidratos refinados, azucares, lácteos (a algunas personas), refrescos, comida chatarra, lo frito, los aderezos.

 

Todos somos diferentes y lo que me funciona a mí no tiene por qué funcionar igual para los demás, por eso es importante acercarse con un especialista para que te guíe, y no sólo para que te ponga una dieta, sino para que te enseñe a detectar lo que necesitas, aprender a hacerte de un hábito y que se vuelva parte de la rutina de tu vida.

 

La alimentación, desde que era pequeño, ha sido la clave de mi desempeño físico y eso se ve reflejado en el espejo, de donde se derivan muchas cosas, como sentir mayor seguridad.

 

El cuerpo es tu templo

 

¿Cómo quieres que la gente te vea? Eso habla mucho de ti, de qué tanto te quieres y cuidas.

 

 

Que tus fines de semana sean más dinámicos, al aire libre; cambia tu rutina sedentaria por una caminata en un bosque, por andar en bici, una expedición a un lugar desconocido, subir una montaña. Hay un sinfín de posibilidades; sólo basta tener iniciativa.