Cada obra de arte es un orgasmo

Para un artista, la vocación tiene un fin con llamado a la liberación de pensamientos y emociones.

Autor: Javier Malo 2 febrero, 2017


 

Cuando has culminado una obra, “es la misma sensación de un orgasmo. Lo sientes físicamente”, nos dice Gregory Emvy —capturando nuestra atención—, un joven pintor con visión y estilo muy particular; Hablamos con él sobre su trabajo, visión y perspectiva del arte, la relación con uno mismo y con nuestro país.

 

Definirse a uno mismo

 

Esta es tal vez una cuestión compleja y cambiante, los hombres así somos. Lo que tenemos claro es el lugar del que venimos y nuestra naturaleza, “Probé estudiar otras cosas como mercadotecnia internacional o contabilidad, pero la vida me llevó de nuevo a donde empecé y creo que estaba destinado a progresar en el arte”, nos cuenta Gregory, mostrando que el camino se basa en decisiones y apuestas, no siempre fáciles.

 

Originario de Rusia, se manifiesta junto con la nueva generación de artistas vanguardistas y emergentes que se alejan de la política y del pasado.

 

En el 2014, International Arts Fund le abrió las puertas y como miembro, ha vivido una aventura que se traza en Londres y Moscú, llevándolo a dar un giro en la Ciudad de México, donde reside actualmente.

 

“Cuantas más capas hay, más significados pueden encontrarse”.

 

 

Sentir el mundo

 

Inmersión. Una característica que desarrolla inspiración y de la cual, habló alguna vez el sabio Pablo Picasso, «La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando».

 

Vive del arte no sólo implica estudiar arte, Gregory lo tiene claro y su visión lo lleva a cultivarse en literatura, física, termodinámica, la ecuación de Schrodinger y hasta la teoría del Big Bang; lo impulsan a la misión de “averiguar si hay una manera de transferir toda esa información en una forma de arte, de visualizar la belleza del pensamiento humano”.

 

 

El hombre actual tiene motivos para entrometerse y aprender de campos que cree ajenos a sí mismo, tiene oportunidad de encontrar relación entre teorías, corrientes de pensamiento, obras de arte y ciencias con su actividad. El artista en su vocación, nos comparte implícitamente esa necesidad humana de sentir el mundo alrededor.

 

Trabajo duro

 

El trabajo duro —en cualquier rubro— es base de grandes ideas y visiones que han contribuido en mayor o menor escala. Los artistas, “trabajan, trabajan duro”, superándose a sí mismos, en movimiento constante. Es una de las enseñanzas que podrían inspirarnos los artistas de nuestro trabajo, creativo o no.

 

“La honestidad y el esfuerzo por el autodesarrollo son importantes también”.

 

México, país de retos

 

Nuestro territorio se encuentra en un momento que será estudiado en los libros de historia de las próximas generaciones; estamos construyendo y participando del país que tiene un camino complejo y en retrospectiva tiene un espíritu que se esfuerza por ser más incluyente.

 

 

Para él, “era difícil acostumbrarse a la cultura e historia local y tratar de imaginarlos en un contexto contemporáneo”.

 

“Mientras estudiaba en la residencia, cada semana tenía que leer tres o cuatro libros dedicados a la historia colonial de México, la imposición del catolicismo y la diversidad étnica, así como el impacto que las bellas artes tuvieron en la población local. A veces, me daban ganas de llorar, otras veces quería gritar, pero me iba a la cocina y fumaba”.

 

“Los mexicanos tienen un camino único que está lleno de colores, vida y gente talentosa”.

 

El orgasmo es la señal

 

 

—¿En qué momento sabes que has terminado una obra?

 

 

—Es la misma sensación de un orgasmo. Lo sientes físicamente.

Temas relacionados con esta nota:     ,