Chumel Torres: El gigante de YouTube

Más que un youtuber en México y Latinoamérica, sobresale del resto como el primer líder de opinión digital gracias a su noticiero satírico El Pulso de la República… y va por más.

Autor: Gabriel Guajardo 8 noviembre, 2017


Fotografía por Rodrigo Palma (@RoPalma) Tomado con el Huawei p10 (@HuaweiMobileMx). Asistentes de fotografía, Enrique Aguilar (@piratacosmico) y Rafael Arroyo (@CuatroArtists); Styling, Tatiana Cueva (@tatianacueva); Maquillaje, Karen Garsan para OOLAA.COM.MX; Grooming por Luis Santisteban para American Crew.

 

El 12 de diciembre de 2012, el video de nombre El Pulso de la República – 1 fue publicado en YouTube. Chumel Torres nunca imaginó que aquella cápsula de casi seis minutos marcaría el comienzo del noticiero satírico que demostró que la juventud mexicana sí gusta de contenidos políticos, sólo que ya les interesa poco verlos desde los canales tradicionales. También dejó en claro que desde una plataforma digital, en México, sí es posible presenciar el nacimiento de un líder de opinión.

 

Todos los lunes y jueves, puntualmente el canal El Pulso de la República sube sus cápsulas a YouTube desde las inmediaciones de un modesto estudio de grabación ubicado al sur de la Ciudad de México. Cada lunes y jueves, Chumel Torres y su equipo creativo la vuelan del estadio si de alcance digital hablamos. Esto no es una casualidad, desde hace por lo menos tres años, es una realidad.

 

 

Con más de dos millones de seguidores en YouTube, ¿qué representa Chumel Torres para la gente que lo sigue?¿Cuál es su alcance cada vez que suben una cápsula de sátira política? Si de eso último se trata, imagina a la Selección Mexicana en el Estadio Azteca a tope jugando un partido de eliminatoria mundialista, a esta cantidad de aficionados multiplícala por seis, ocho, o incluso 10… Ése es el impacto de cada uno de sus videos dependiendo de los temas que aborde.

 

 

Si regresamos a la primera pregunta, Chumel es una voz que le habla a su audiencia con arrojo porque confía en la inteligencia de la misma; él y su equipo aprovechan la libertad creativa proveniente de las plataformas sociales para provocarlos con humor… con humor inteligente. Si un día tiene que mentarle la madre a un político corrupto , lo hace. Si en otro tiene que felicitar la buena acción de un funcionario público, también lo hace. Y sus seguidores agradecen eso.

 

 

“Intenté vender un contenido que no estaba probado en los medios tradicionales, que por lo general cometen el pecado de no confiar en el consumidor. No confían en su inteligencia. Por ende, nunca recibí respuesta, y por eso me fui a YouTube”, dice Chumel.

 

Los medios tradicionales atraviesan un nuevo paradigma, que los obliga a replantearse qué funciona en cuanto a formatos de contenido y qué voces son las que la gente desea escuchar. En ese sentido, Maxim tiene muy claro que Chumel representa eso en nuestro país, un talento que emergió de una plataforma digital porque todo el mundo lo bateó y hoy todos lo buscan. En respuesta a eso, Chumel brincó directamente a una cadena global como lo es HBO (Chumel con Chumel Torres) y a un espacio más en Radio Fórmula —sin mencionar sus shows de stand up, conferencias o libros publicados—. Sin embargo, lo que en realidad nos interesa de él es su fidelidad por El Pulso de la República; no importa qué nuevos proyectos se crucen en su camino, él y su equipo seguirán grabando esas cápsulas en ese pequeño estudio de cuatro metros de ancho por 10 de largo bautizado como Máquina 501 y que hoy, por qué no, también se dedica a producir otros contenidos digitales.

 

 

“Ahí básicamente hacemos lo que nos divierte. Al final dices, Estos güeyes se la han pasado chido’, y es una de las metas de máquina 501: si no te cambia la vida, no sirve para nada”, comenta. Y fue justo ahí, en su estudio donde nos encontramos con él para entrevistarlo cuatro días después de su sesión fotográfica. Al entrar en ese pequeño espacio, observamos por unos minutos cómo se graba el Pulso de la República: risas, gritos, cábulas y una acertada caracterización de Eduardo Capetillo (quien hizo público su interés por ingresar a la política) reinan en el final de la grabación de la cápsula “Alcaldear una estrella”.

 

Después del corte final, Chumel nos pide un minuto para quitarse el saco y ponerse algo más cómodo. Regresa con una playera, se sienta detrás de su icónico escritorio blanco y abre una lata de Red Bull. Con él no pretendemos hablar de sus orígenes, ni de su gran salto a la pantalla de HBO. Esas declaraciones ya las sabemos todos. Optamos por cuestionarlo sobre el entorno digital en México y los nuevos retos para mantenerse vigente.

 

En fin, llegó el momento de charlar con la portada de nuestro tercer aniversario, la primera con un Hombre Maxim… Y Chumel se lo ganó a pulso.

 

¿Para ti qué es un influencer?

 

Me patalean mucho a los influencer porque siento que les da corajillo. Para mí es alguien relevante para la sociedad o para un grupo de personas sin la necesidad de apoyos de radio, televisión o prensa. Es un güey que por medio de Internet cae en el gusto de la gente e influye en su opinión, pero que no lo creó nadie.

 

 

¿Se rige bajo sus propias reglas?

 

Sí… bajo sus propias reglas.

 

¿No tienes ningún tipo de limitación en YouTube?

 

¡YouTube es el oasis cabrón! ¿Por qué? De repente broadcasteas lo que quieras, sin límites de horarios, con la duración que se te antoje y el nivel de calidad que a ti se te permita.

YouTube es muy claro con las reglas: mientras no sea un mensaje de odio, vas güey… Es lo más parecido a cuando veíamos South Park, que está bien manchado sí, pero no contiene mensajes de odio. Es burla, es sátira, es sorna cañona.

 

Algo que llama mucho la atención de El Pulso de La República es que demuestra que los jóvenes -¿o tenemos que llamarlos millennial?- sí tienen interés por los contenidos políticos… ¿a ti te sorprendió eso?

 

Creo que a los millennials se le satanizó porque era un güey que no le da explicaciones a las otras generaciones. ¿Por qué no quiero ir a trabajar? Porque no quiero, porque tengo el mismo jale y eficiencia desde mi casa… y es 100% cierto. ¿Ocho o nueve de la mañana hay junta? Listo: Skype. ¿Quieren un trabajo? Lo hago en chinga y acariciando a mi perrito. ¿El viejo orden me necesita a la hora de la comida? No güey, porque igual a mí me gusta trabajar en las noches y te entrego todo completo, sólo que a mi tiempo.

 

 

Los cambios generacionales son difíciles de aceptar…

 

Es bien difícil romper ese paradigma, esa traba, por eso empezaron con “a los millennials les vale madres”. Güey, ¿les vale madres?, todos lo vimos después del temblor: la respuesta fue del fucking millennial. El compromiso de su parte existe, que no lo veas en bloque o en masa no quiere decir que no esté ahí.

 

¿Tu audiencia en Internet qué tanto se diversificó con los años?

 

Los seguidores de El Pulso… empezaron siendo millennials cañón, luego se dividió en dos campanas. La primera que va totalmente a ellos y, la segunda, se presentó cuando los millennials les dijeron a sus papás lo que estaban viendo y éstos nos empezaron a seguir. Entonces tenemos un rango que va de los 38 años a los 60. ¿Quiúbole? Ahora nos ven y hasta dicen ‘es como Brozo pero…no sé’.

 

Pero sin maquillaje…

 

Exacto.

 

El pulso de la república, HBO, Radio Fórmula… ¿tienes días libres?

 

No tantos, y ahora los fines de semana empecé a hacer stand ups. Creo que ésta es la edad para sembrar todo lo que se pueda, luego descansas. Ya me lo decía un muy buen amigo mío, Sergio Zurita, cuando me propusieron HBO. Soy la Blanche DuBois de este medio: no conozco a nadie, no tengo amigos actores ni famosos, ¡a nadie! Él me entrevistó una vez y me cayó muy bien, sentí confianza y le dije: “Güey, pasa esto, me están proponiendo HBO con estas lanas, ¿cómo ves?”, y me contestó: “Acepta, porque tienes 35 y nunca has hecho televisión. No es lo mismo que YouTube. Inténtalo cinco años y después haces tu late show y lo empiezas a la edad de Colbert, Letterman o Leno. Ellos empezaron a los 40, ¿por qué? Por que ya tienes la madurez de ponerte frente a Ban Ki-Moon, Peña Nieto o Emma Watson y ya no te hace pedo. Ya te queda el traje”.

 

 

Un late show no estaría nada mal…

¿Te critican por intentar de todo un poco? ¿No te catalogan de un todólogo?

 

Sí y eso se me hace una total pendejada. Un ejemplo padre es Hugh Jackman: se aventó Wolverine y también Los Miserables, después una pieza de tap mamona en los Tony Awards, ¿sabes cómo se llama eso? Un artista completo. Acá escribimos El Pulso de la República, luego nos metimos a la televisión y a la radio, ahora estoy escribiendo un musical, y por ejemplo, de repente empiezo un drama. La raíz primigenia es escribir, y a mí me encanta escribir. Esa experimentación es propia de alguien que tiene la bendición de ser creativo, y lo menos que puedes hacer con esa bendición es llevarla a todos los ámbitos posibles.

 

¿Y después de esa experimentación qué sigue? ¿Cómo ves a Chumel en el futuro?

 

Se me hace bien interesante, se me hace padre el futuro. ¿Por qué no tengo tantos días libres? Una vez escuché una grabación de Héctor Bonilla que decía : “Yo nada más hago una cosa. Una cosa”. Y es Héctor Bonilla, es un machín. Le preguntaron por qué y respondió algo como: “Tengo mis hijos, tengo mi casa, tengo mi vieja y pago mis deudas”. Se me hace un modo de vida bien padre. Ahorita en la mía es hacer todo, hasta que llegue el punto que me diga: “Ya güey, ¿qué es lo que más te gustó de esta tombolita? Ah, pues esto”… Y entonces eso es lo que haré el resto de mi vida.

 

 

Disfruta la entrevista completa en nuestra Edición TEMPLE del mes de noviembre. Y sí, son tres portadas para celebrar nuestro tercer aniversario, encuentra tu favorita en establecimientos y puestos de revistas de México o en magzter haciendo click aquí.

 

 

 

 

 

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