La guía de París para los románticos

París es reconocida por ser una de las ciudades más románticas del planeta, entonces, ¿qué mejor lugar para encontrar a tu alma gemela? Pero para encontrar el amor aquí, tendrás que aprender las reglas.

Autor: Redacción Maxim 12 agosto, 2017


Texto por Mitch Moxley

 

Porque el cortejo en la capital francesa es un poco diferente de como es en México: se aleja de la transacción aburrida y se convierte en un apreciado ritual.

 

“Para los parisinos, no hay un protocolo de citas real”, comenta David Vermuelen, CEO de Inner Circle, una aplicación de citas que está trayendo la sensibilidad europea  a América. “No hay analogías de beisbol refiriéndose a bases, no hay expectativa de sexo sólo porque ambos pasaron la velada juntos, y no hay garantía de entrar en una relación después de pasar un número determinado de citas. Muchos parisinos nunca han tenido una aventura de una noche, y la idea de salir con muchas personas al mismo tiempo hasta decidir ser exclusivo con alguno es extraño para ellos, o que creen que el besarse marca la exclusividad”.

 

El coqueteo está en los genes parisinos, argumenta Vermeulen, “y darse a desear es visto como el epítome de los buenos modales”. Aun así, apunta que los parisinos no están muy interesados en salir en citas. “Las cenas románticas son algo natural para ellos, así que cuando se trata de citas, sin importar qué casuales sean, los parisinos se concentran en crear una conexión intelectual y sensual entre la comida y la bebida”.

 

Photo via Visualhunt

 

Lo que todo esto significa es que tienes que relajarte, hacer como si supieras lo que estás haciendo, y así acertar en tu primera cita, porque tal vez no tengas una segunda. Tienes que saber a dónde llevarla. (Si estás buscando una cita con tu celular, Inner Circle es un buen lugar para comenzar; incluye recomendaciones de lugares populares para comer y beber.)

 

Necesitarás un día completo, y ojalá la mañana siguiente, para lograrlo. A los parisinos les gusta caminar, y con buena razón: París, con sus calles empedradas, hermosa arquitectura y pequeños restaurantes vibrantes con mesas en el exterior, es una de las ciudades donde más se querría caminar. Llévala al próspero Distrito X, que tiene un aire de Brooklyn, con muchos bares populares y restaurantes por explorar. Caminen o vayan en bicicleta, los locales hacen picnics con vino y queso. De ahí, dirígete al ecléctico vecindario Belleville y toma un coctel (servido en un tazón para ponche, ideal para compartir) en La Commune, cuyo patio lleno de vegetación es el lugar perfecto para alejarse de las cálidas tardes de París  con algún prospecto.

 

Si buscas una vibra más de tradición parisina, dirígete hacia el río Sena, al Tuileries Garden, junto al Museo del Louvre, y luego pasa por una botella fría de vino rosado en Rosa Bonheur sur Seine, un bar dentro de un bote a orillas del río, frente al Museo Petit Palais.

 

Photo via VisualHunt.com

 

Para la cena, reserva una mesa en el restaurante más popular, el Clown Bar, cerca del metro Oberkampf, los dominios de Sota Atsumi, un chef japonés entrenado en algunos de los mejores restaurantes de Francia.

 

Asegúrate de que al menos uno de ustedes pida el incomparable pato y tarta de foie gras: es delicioso. Combínalo con una botella de Côrtes du Rhône syrah-grenache, y para terminar, tarta de limón como postre. Después de la cena, paséense por el bar de cocteles cercano, Little Red Door, donde los bármanes pueden crearte una bebida según tu humor (diviértete con esto).

 

Otro excelente lugar para salir a cenar con una cita es Le Mary Celeste, un adorable bar de la esquina que sirve exquisitas tapas (fue finalista en El Mejor Bar Internacional en los Premios Spirited, el equivalente a los Óscar de los bares de cocteles). Después de comer, da una vuelta por el vecindario y visita uno de los muchos bares de cocteles de clase mundial (Candelaria, PasDeLoup y Bespoke), por nombrar algunos, para un digestivo después de la cena.

 

Si en verdad quieres rodearla con lo que hay en París, pasa una velada en el vecindario Pigalle. Solía ser un distrito rojo (y cerca del afamado Moulin Rouge), pero ahora es una de las áreas de vida nocturna más populares de la ciudad. Si aún tienen hambre, pide una mesa para dos junto a la ventana en Buvette, hermano del restaurante de Manhattan del mismo nombre. Pide una botella de Côte de Brouilly, algunos aperitivos (recomendamos alcachofa y queso burrata), un vino que jamás hayas probado. Sigue eso con pastel de chocolate y crema batida. Digamos que las cosas están yendo muy bien. Reserva un cuarto en el apropiadamente llamado Hotel Amour, diseñado por el artista André Saraiva (cofundador del club nocturno Le Bain en el hotel Standard, en Nueva York), el lugar que comenzó a revivir Pigalle. Bueno, con su abundante pornografía, admitimos que este lugar exuda más sexo que romance, pero es un lugar incomparablemente asombroso.

 

Photo via VisualHunt.com

 

Toma las cosas lento la mañana siguiente, pero cuando estés listo, pidan un Uber hacia Les Enfants Perdus, que sirve uno de los mejores almuerzos los fines de semana, con deleitables pasteles, cremosos raviolis y huevos al gusto. Relájate, tómate un latte y luego celebra tu naciente romance con una botella de champaña. Felicidades; ahora tienes una novia parisina.

 

 

Temas relacionados con esta nota:     ,