Lo más nuevo en la interacción 'hombre-máquina'

    Lo más reciente en la interacción ‘hombre-máquina’

    La tecnología avanza a cien por hora y esta vez nos queda claro cómo las computadoras no se quedan atrás.

    Autor: Redacción Maxim 9 agosto, 2018


    FOTO: GettyImages

    Nuestro columnista invitado en la edición TECH, Javier Matuk, es especialista en temas de tecnología y dirige el sitio unocero.com. Esta vez nos platica sobre la interacción “hombre-máquina”.

     

    Quienes nos dedicamos a estos asuntos de tecnología, rara vez nos asombramos por las novedades. Pareciera que todo es igual. El nuevo teléfono, la última computadora, el servicio que viene a “revolucionar todo” y no se diga la app “que va a cambiar el concepto”. Así, esta industria se está pareciendo cada vez más a la automotriz: no hay grandes cambios, sino una mejora constante año con año. Los nuevos productos son escasos y los interesantes aparecen de vez en cuando.

     

    Sin embargo, en la pasada convención global de la firma Google, una demostración vino a sacudir al mundo de muchas formas. Estaba en la conocida “conferencia inaugural”, en la que los directivos de esa firma anunciaron lo de siempre: nuevas funciones, lo que va a “hacer” el nuevo sistema operativo, etc., de repente, Sundar Pichai, el director general, dijo: “Ahora les vamos a mostrar cómo funciona el proyecto Duplex”.

    ¿De qué se trata? En unos minutos atestiguamos dos llamadas telefónicas en donde una “computadora” solicitaba una cita en un salón de belleza y luego una reservación en un restaurante.

    Se puede ver el video en la red. Es en verdad impresionante si se analiza. Lo que se puede apreciar es la máxima expresión de la interacción “hombre-máquina” hasta ahora hecha pública.

     

    Durante las llamadas nos pudimos dar cuenta de cómo en “tiempo real” una computadora “piensa” porque “entiende” lo que le están diciendo y compone frases que finalmente escucha la otra parte. Sí, hemos visto demostraciones de los traductores que sólo escuchan y “convierten” el texto a otro idioma. Pero digamos que esos resultados son previamente establecidos, vaya, una traducción no es interpretación.

    En este caso es muy diferente y nos deja con más preguntas que respuestas. Primero, la idea de esta función es que el usuario le pueda decir al “asistente” algo como lo siguiente: “Resérvame una mesa para cuatro el próximo viernes en el restaurante X” y en ese momento suceda la magia electrónica y quede lista la reservación. Las primeras dudas son: ¿y si no funciona?, ¿si no contestó?, ¿si se confundió el asistente y reservó en otro lugar? Todo tendría que ser confirmado por el dueño de la cuenta.

     

    Y tal vez lo más complicado es que surgen cientos de preguntas de índole legal.
    ¿Es válido que hablemos con una computadora? ¿Tiene que avisarnos que estamos hablando con una máquina y no con un humano? Porque como va la tecnología, en poco tiempo será posible sintetizar nuestra propia voz para que sea utilizada en llamadas generadas por un equipo de cómputo, no por un humano.

     

    Ya me imagino lo que puede pasar… “¡me llamaste y me dijiste que ya no querías saber nada de mí!” o “recibí tu llamada cancelando el pedido”, o ve tú a saber cuántas miles de situaciones podría generar este asunto de la Inteligencia Artificial aplicada a llamadas tradicionales por voz, que no serán hechas por nosotros.

    A mí me da miedo, pero también me emociona mucho. Si esta tecnología se vuelve común y de uso generalizado, muchas cosas van a cambiar y seguro en los siguientes años veremos una nueva revolución tecnológica donde el personaje central de la película Her ya no será una jalada de Hollywood.

     

    Javier Matuk, columnista invitado.

     

     

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