Alejandra Infante: Ascenso y mexicanidad

Conoce a la representante de nuestro país en el modelaje internacional.

Autor: Aarón Martínez 20 septiembre, 2016


Fotos: David Franco para 13 producciones

Fotos: David Franco para 13 producciones

 

Alejandra Infante es aficionada a los deportes, en especial del tenis. “Federer y Nadal son mis favoritos en la rama masculina; y en la femenina, Serena Williams y Ana Ivanovic”. En el verano de 2006 estuvo en la IMG Academy Bollettieri Tennis en Florida, donde le tocó entrenar e inspirarse a lado de Serena Williams y Andy Murray.

Fue en esa época en que la gente a su alrededor le hacía notar sus otros potenciales lejos de empuñar la raqueta: una mujer de 1,78 metros, ojos cafés enmarcados en unas cejas pobladas perfectamente alineadas y una figura estilizada. “Me empezaron a preguntar con frecuencia si era modelo”. Y ante la curiosidad, “fue justo regresando de ahí que una agencia local me vio y al mes decidí entrar al concurso Elite Model Look México”.

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Compitió a nivel nacional y ganó. De ahí a Elite Model Look Latinoamérica, donde también se quedó con el primer lugar. El siguiente destino fue en Marrakech, Marruecos, de manera mundial. Desde entonces, explica, “obtuve mis primeros contratos internacionales con diferentes agencias. Luego empecé a viajar, y así hasta hoy en día; las cosas se fueron dando”. Ha hecho varias campañas y trabajado con diseñadores internacionales, por ejemplo, en Milán posó para Vogue, Benetton, Jean Paul Gaultier y Bulgari.

En Nueva York, donde actualmente vive, colaboró para Maybelline New York y compartió créditos con fotógrafos como Richard Burbridge para hacer dos campañas de L’Oréal.

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En esta última ciudad, mientras tiene tiempo libre, es probable encontrarla disfrutando de su estilo de vida relajado —“con una chamarra de piel, jeans y mis botas favoritas”—, de visita en el Museo Whitney de Arte Estadounidense, caminando por West Village y SoHo, en alguno de sus restaurantes favoritos como Sant Ambroeus y The Butcher’s Daughter, y también deja espacio para conservar esa elegante complexión haciendo ejercicio al aire libre en Central Park y Hudson River.

Por otro lado, aunque reconoce que viajar por el mundo le significa lograr experiencias inolvidables, “tiene sus pros y contras, también tiende a ser una vida un poco solitaria”. A la conversación viene la lejanía que ahora siente al no estar tanto tiempo con su gente. Alejandra nació en Guadalajara hace 24 años y de sus vivencias en la infancia recuerda con especial afecto cuando su padre llevaba a ella y su familia en cuatrimoto desde la capital de Jalisco hasta Puerto Vallarta. Asimismo, hay otro sentimiento que la enlaza con sus raíces familiares, la abogacía, vocación que ella admira y tiene guardada en su lista de posibles sueños a futuro. “Mi papá y mamá son abogados; mi hermana mayor, mi abuelo y mis tíos también”.

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Rostros fuera de escena

Competir en el circuito del modelaje es una labor donde el juicio de muchas miradas están puestas en su trabajo y esto se hace extensivo hasta la vida personal, donde tener la mejor asertividad ante críticas es imprescindible. “Importa mucho tu profesionalismo, al final del día hay demasiadas niñas lindas en el mundo, y no siempre triunfa la más bonita. Pienso que se deben tener muchas más cualidades que un buen físico para poder aportar lo máximo en tu trabajo, y tener seguridad  es un factor que los clientes quieren ver en una modelo”, explica Alejandra Infante, luego del shooting para portada de esta edición. Se le veía libre, cómoda, desinhibida, su mirada frente al lente resultaba un asunto de dominación y seguridad propia.

El golpe a la autoestima puede llegar en cualquier momento, en sus palabras, no existe alguna modelo que no se vea afectada, “empezamos tan jóvenes en un medio de adultos que toma tiempo entender cómo funciona el mundo de la moda”. Es una constante que se sientan rechazadas de algún proyecto, y esto se debe simplemente a no encajar en un perfil, ni siquiera es por su capacidad como modelo, sino al parámetro que se toma para determinado desfile o campaña. “Si eres delgada, voluptuosa, de busto grande, etc., siempre hay algo por lo cual puedes ser juzgada. Pero no depende de ti, y es importante que aprendas a aceptar tu belleza, que te guste verte en el espejo sin importar lo que la gente opine de tu cuerpo. Con el tiempo entiendes el medio y maduras como persona para tener un escudo emocional”, confiesa Infante.

 

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Maxim Girl en tierras propias

Alejandra es una modelo mexicana con fronteras internacionales. Alguien como ella tenía que cubrir nuestra portada, sobre todo, en un mes tan dado a recordarnos el espíritu nacionalista de cara al mundo. “Es una sensación enorme que me hayan tomado en cuenta para esta edición de septiembre, en específico en el mes patrio, que significa tanta fiesta para nosotros los mexicanos. Me encanta la idea de que revistas nacionales empiecen a tomar en cuenta a la gente local”.

Le pido que me haga saber una lista de las mujeres exitosas que admira. Ella menciona a su mejor amiga Maribel Vivanco —podría sonar subjetiva, pero no. Corrobóralo, por favor:@maribelvivancogz—, Cristina Piccone y Karime Bribiesca.

Pero no solamente ellas, en el Instagram de nuestra Maxim Girl (@aleinfante5) se le puede ver acompañada de la otra Alejandra, quien también es modelo mexicana —la de apellido Guilmant y quien fue portada de Maxim México en noviembre de 2015. ¿La recuerdas…?—. “!Sí!, nos conocimos recientemente en el Fashion Week México. Fue toda una locura porque hicimos todos los desfiles juntas, entonces, como puedes imaginar, nos divertimos y la pasamos increíble”.

Infante considera que su industria en México tiene mucho talento; sin embargo, “Somos un país donde existe mucho malinchismo, tenemos todo para ser una potencia en el mundo, pero no hay apoyo entre los mexicanos. A pesar de esto, los jóvenes de hoy somos parte de una generación que busca el cambio, cada vez somos más conscientes de que el problema que domina el país es nuestra mentalidad limitada”. Alejandra se extiende en el tema y lo hace propio, propone cambios que van desde la educación, la solidaridad, menos egoísmo hasta posibles reformas educativas. “Necesitamos tener más gente capacitada que abra los ojos y quiera ser parte de un México sin discriminación y reconocido a nivel mundial”.

Es inevitable que yo diga la palabra “machismo”. Ella se nota aún más interesada en el tema, y continúa: “Sí, claro, las mujeres vamos dominando muchas más áreas donde antes se veía inimaginable. Buscamos la igualdad y poco a poco se va consolidando que una mujer maneje altos mandos, ya sean empresariales o incluso un país”. Después de esto, se mira más bella e interesante, ha hecho un equilibrio perfecto entre su mirada y sus ideas.

Después de un silencio reflexivo, le pregunto qué es lo que sigue para ella y, vaya, ya no es ninguna sorpresa, también aguarda a una mujer que idea proyectos personales desde cero: “Estoy en la planeación de mi primer negocio, me encantaría ser una buena empresaria. Se trata de una colección de diseño conceptual hecho en México con piezas únicas, para aquellas personas a las que les guste agregar a su look un toque único”.

 

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Nos despedimos. Es muy cordial. Mexicana. Bella. Inteligente. Estamos seguros de que no la perderemos de vista y hablaremos muy bien de ella cuando de mujeres geniales nacidas en esta tierra se trate.

Puedes ver la sesión de fotos completa en la nueva Maxim de septiembre, Edición Tech. ¡Búscala ya!

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