Veronica Castilla, Road to Success

Conocimos a la modelo, empresaria y conductora que ha viajado por América forjando motivos de vida. Uno a la vez. Todo puede cambiar, pero ella seguirá siendo fiel a su estilo.

Autor: Aarón Martínez 1 marzo, 2017


Fotografía, Turner & Palma, Asistente de foto, Enrique Aguilar, Styling, Priscila Cano, Asistente de styling, Miroslava Valdovinos, MUA y pelo, Anaid Martínez.

 

Verónica Castilla creció en Ocaña, una provincia en el norte de Santander, Colombia, enclavada en una zona montañosa, de sol brillante y cielo azul. Han pasado varios años desde que decidió emprender su propio camino hacia una vida autónoma, lejos de su familia. Nos encontramos con ella en la Ciudad de México cuando el sol apenas da sus primeros destellos matutinos y de inmediato indagamos sobre sus memorias de la tierra que la vio nacer: “Es muy alegre, las personas son trabajadoras, sonrientes, siempre positivas y al mismo tiempo muy católicas”, expone minutos después de abordar el vehículo que nos lleva hasta el Centro Dinámico Pegaso, en Toluca, sitio donde pensamos fotografiar su belleza y poner a prueba las capacidades del Jaguar F-Type SVR.

 

A muy temprana edad, Verónica comenzó a hacerse espacio dentro del modelaje en su tierra natal para eventos como el reinado del colegio donde estudiaba, para el restaurante más importante de la zona, en pasarelas; era la chica del momento a los 12 años. “Lo más bonito es que no me pagaban, pero yo lo hacía por pasión”, explica.

 

 

Pero tal popularidad tenía que sobrepasar esos límites, y sus ideas de crecer en ese mundo la llevaron a Bogotá. “Un día escuché por la radio la convocatoria sobre un concurso de modelaje. Empecé a averiguar y me lancé a participar para ser la modelo del año a nivel nacional”. Salir de Ocaña no fue sencillo, tenía el temor de ser una joven y llegar a la capital cuando la seguridad en las calles aún era asunto de nadie. “Siempre regresaba a dormir antes de que cayera el sol”. Al final, el concurso, si bien no lo ganó, fue una oportunidad de probar suerte; decidió quedarse a trabajar en diversas compañías y estudiar Administración de empresas en la Pontificia Universidad Javeriana, a la par de mantener su objetivo principal presente: “Seguí modelando y empecé a tomar mucha fuerza en este camino”.

 

En una de esas ocasiones en que iba de un lado para otro en la ciudad, un tipo la detuvo en la calle para preguntar si quería participar en Miss Colombia. Aceptó entusiasmada. No obstante, este asunto terminó siendo una etapa complicada para ella ya que “al final no se dieron las cosas, todo era una farsa, me hicieron una propuesta indecente para hacerme Miss Colombia; yo dije que no y me retiré”.

 

A pesar del mal trago, al año siguiente se volvió a presentar para ser Miss Colombia, esa vez por sus propios medios. Sin embargo, “aquella persona que había quedado dolida porque yo no acepté su propuesta, consiguió fotografías mías como modelo en lencería y las presentó al concurso nacional de belleza”.

 

En ese entonces tenían la regla de que si alguna participante posaba en ropa interior, automáticamente era privada de la competencia. “Entonces me destituyeron del concurso. Me dijeron que o hacían un escándalo o me retiraba, y acepté dejarlo”.

 

 

A Verónica no le han interesado los escándalos, siempre ha cuidado su carrera y ha sabido manejarla. Ella no ha hablado del tema hasta ahora. “Es la primera vez que estoy contando en una entrevista la razón por la cual no participé”.

 

Castilla continuó modelando y su carrera comenzó a tomar gran fuerza, marcas como Falabella, Fallen, Carrefour, Hotel Sol Caribe y Chocolate Corona se hicieron de su imagen para campañas de publicidad. Los viajes no se hicieron esperar: Ecuador, Perú, Panamá, Costa Rica, Puerto Rico… Hasta que una agencia de México la contactó para venir a trabajar. Luego de su llegada, dice, “Empecé a hacer castings y no paré. Hice proyectos para Palacio de Hierro, Tecate, Special K, Hinds, Fiesta Americana”.

 

Después de siete años, otro viaje por América la llevó a Miami, donde una importante agencia de modelos a nivel mundial le ofreció hacer campañas para Estados Unidos (AT&T), Alemania (cerveza Miller) y Canadá (cerveza Corona). Su paso como modelo estaba consolidado. Entre llamados que la hacían ir y venir de la Ciudad de México a Miami, recuerda, “Llegó un punto en mi vida en el que quería hacer un cambio radical. Decidí mover las energías, mi entorno, y decidí y opté por irme a Los Ángeles porque es una ciudad que tiene todo lo que yo quiero: la industria de las producciones, la televisión, el cine… Me encanta el clima, la playa, los atardeceres anaranjados”.

 

 

Su siguiente objetivo fue un sueño que ha tenido presente por largo tiempo, el de la conducción de televisión. “Llevo un año viviendo en Los Ángeles, estoy haciendo un curso de conducción de radio y televisión, y sobre todo estoy haciendo las audiciones de conductora de programas de TV para Latinoamérica”. A la par, está trabajando también con una empresa de jets privados haciendo ventas y relaciones públicas. “Entonces, se puede decir que Verónica Castilla es empresaria y modelo, y tengo el sueño de la conducción. Para allá voy”.

 

Actitud polifacética

 

Para Verónica, una persona que logra lo que quiere debe hacer diferentes tareas. “Es importante tener uno, dos o tres trabajos al mismo tiempo; hay muchas personas que se quejan y siempre son negativas, pero hay que mirar la forma en cómo resolverlo. Entonces, si yo puedo trabajar freelance en este tipo de cosas que es mercadotecnia y relaciones públicas, y al mismo tiempo puedo hacer un photo shoot para una campaña o un programa de televisión, pues qué bueno. Pero no es por suerte, es porque yo busco las oportunidades, yo he tocado las puertas”.

 

Actualmente sigue radicando en Los Ángeles. Todos los días se levanta y llena su atmósfera de música y se acompaña con un café. “Soy colombiana y soy cafetera”, dice sonriente. Luego, un desayuno saludable y al gimnasio. De ahí su rutina comienza fuera de casa, en constante movimiento. Y su día ideal termina yendo a la playa de Santa Mónica a andar en bici y ver el atardecer.

 

 

“Dentro de mi carro tengo mi bici, me estaciono cerca de la playa y me voy en ella. Lo que más me gusta de California es que cada quien está en lo suyo y todo el mundo es libre, no son como robots, no es como: voy a la oficina, voy a la casa”.

 

Lo importante queda claro. “Todas las personas tenemos muchos temores, infancias difíciles; depende de cada quien si se queda en el pasado o decide perdonar y empezar de cero. No tenemos la vida comprada y en cualquier momento podemos irnos de aquí, pero qué padre hacer lo que a uno le gusta y qué bien es vencer miedos e intentarlo”, reflexiona. Al final, cuando Verónica mira hacia atrás, sabe que ha podido hacerse fuerte y continuar creciendo como persona. Y, por supuesto, frente a ella tiene algunas de las puestas de sol más bellas del mundo. Se lo ha ganado.

 

 

Jaguar F-Type SVR

 

Con varias actualizaciones en cuanto a la identidad de la marca, en la que se ha buscado revolucionar el ADN para dar mayor identificación con estos autos británicos a los jóvenes y mantener cerca a los fanáticos de todos los tiempos, el Jaguar F-Type SVR es el mejor ejemplo de lo que el fabricante automotriz, con sede en Whitley, Coventry, Inglaterra, quiere poner en claro.

 

 

Este auto de líneas vertiginosas, color naranja Firesand y altura baja de la carrocería al asfalto apuesta por ser el coche deportivo de ensueño. Muestra de lo anterior es su carrocería ligera y rígida de aluminio que mejora la agilidad; sus proporciones perfectas permiten una manipulación precisa en las curvas.

 

 

Respecto a la mecánica, encontramos un motor de 8 cilindros con 575 caballos de potencia, lo que da el resultado de alcanzar la velocidad punta de 322 kilómetros por hora y una aceleración de 0 a 100 km/h en 3.7 segundos. Por su parte, las llantas de 20 pulgadas están bajo control con la seguridad con su sistema Carbon Ceramic Matrix. ¿Un poco más de deportividad? El sistema de escape fue inspirado en los usados en autos de Fórmula 1.