Adrián Fernández embajador del Gran Premio de México y su gran historia

    Adrián Fernández: No ha sido fácil encontrar un sustituto de los deportes de alto riesgo

    El legendario piloto se estrena como escritor en Maxim.

    Autor: Redacción Maxim 17 julio, 2018



    FOTO: Rick Dole / GettyImages

    Adrián Fernández es nuestro columnista invitado para esta edición especial de #Motor, un gran expiloto y embajador del Gran Premio de México. “Mi pasión por el mundo de las carreras ahora la vivo de manera diferente, porque al final, uno nunca deja de soñar”

     

     

    TEXTO POR: Adrián Fernández

     

    Cuando decidí bajar de los autos para enfocarme a nuevos objetivos, llevaba un tiempo procesando la idea, me iba dando cuenta de que ciertas etapas estaban concluidas y algunos de los sueños que quería alcanzar ya los había cumplido; por ejemplo, competir en Le Mans y subirme al podio.

     

    Poco a poco fui palomeando todo lo que de una u otra forma me proponía, y obviamente, uno no se pone más joven cada día; tienes que ir pensando en tu familia, en tu salud —sobre todo después de sufrir varios accidentes fuertes—. Aunque estaba todavía a un nivel muy competitivo, Le Mans de 2012 con Aston Martin fue mi última carrera, en la que quedamos segundo y fue cuando paré.

    Siempre he sido un adicto a la velocidad, cuando por primera vez me subí a un auto de Fórmula Vee en el Autódromo Hermanos Rodríguez, entendí que eso era lo mío, era una sensación que nunca había sentido: uno tiene mucho trabajo dentro de la carreras, fuera de las pistas, pero lo que realmente disfrutas en exceso es cuando estás montado en el auto, corriendo, pisando el acelerador y dando giros al volante.

     

     

    FOTO: Cortesía Aston Martin Racing

     

    Ahora me siento realizado, muy afortunado como mexicano de ayudar en lo que puedo para que las futuras generaciones de pilotos y el automovilismo en México crezcan. Me apasiona saber que tenemos una base muy fuerte de pilotos en todas las categorías, tanto internacionales como nacionales, somos creadores de semilleros, como lo fue Brasil en su época, ahora México es eso. Hay empresas que creen en los pilotos y tenemos el mejor Gran Premio por tres años consecutivos, en el cual incluso he sido nombrado embajador.

    Siempre que visito el Autódromo Hermanos Rodríguez me viene a la mente la época de oro que me tocó vivir: las diferentes etapas de los autos, la transición de la tecnología, los cambios de velocidades, las modificaciones en los volantes, correr con talentos, como Emerson Fittipaldi y Mario Andretti, muchos de ellos mis ídolos y grandes leyendas. Lo mejor es que todo esto continúa con nuevos nombres y protagonistas, y las expectativas son aún mayores.

     

     

    FOTO: Rick Dole / GettyImages

     

    Mi pasión por el mundo de las carreras ahora la vivo de manera diferente porque, al final, uno nunca deja de soñar. Por ejemplo, estoy creando en Miami un museo/oficina (no público) con todo lo que recolecté durante mi carrera, una colección que cuenta con diversos trofeos, cascos, uniformes, dos autos Indy y simuladores para divertirnos. Es un legado para mis hijos. Pienso invitar y organizar grupos para que los fans y amigos también lo conozcan.

    No ha sido fácil encontrar un sustituto de la emoción que vivía con los deportes de alto riesgo que practiqué por tantos años, como los autos o las motos. Lo he buscado en diferentes actividades deportivas, como montar la bicicleta, pero tuve un accidente muy fuerte y me rompí la clavícula; fue una lesión difícil porque prácticamente estuve parado como un año. He tenido que ser inteligente, hoy no necesito demostrar que soy el más rápido, entonces ahora todo lo que hago es con mucho gusto y lo disfruto, pero siendo consciente. Además, la mayor parte de mi atención es para mi familia, mis hijos y mi esposa, Priscila. De ahí, el tiempo que me queda lo dedico a los negocios. Me gusta ser emprendedor y encontrar nuevos retos, ¡es fascinante!

     

     

El legendario piloto se estrena como escritor en Maxim.