La afición mexicana y las carreras de automóviles

    La afición mexicana a las carreras de automóviles

    Luis Manuel “Chacho” López: Periodista deportivo para Fox Sports en México y América Latina, especializado en automovilismo, con más de 25 años de experiencia.

    Autor: Redacción Maxim 17 octubre, 2018


    Por Luis Manuel López

     

    La convivencia entre intrépidos deportistas del volante y sus seguidores es una constante de diversión, pasión y hasta una forma de vida en este país desde hace muchos años.

     

    El automovilismo en verde, blanco y rojo tiene raíces muy fuertes. No nos extrañemos de que hoy en pleno siglo XXI, por las carreteras del bajío mexicano, un grupo de periodistas ingleses llegue a buscar el sitio exacto donde se accidentó Lorenzo Bandini durante una carrera Panamericana, allá en los 50.

    La mejor parte es que esos aventureros británicos encontraron a un hombre de edad avanzada que recuerda, como si fuera ayer, aquel día trágico. “El choque fue aquí, el auto se movió para acá, y yo estaba por aquí”, dijo este aficionado que al final no pudo contener un par de lágrimas.

     

    Durante la primera era de Fórmula 1 en la Ciudad de México, la comunión entre el deporte y sus seguidores era tan extraordinaria que el mismísimo Bernie Ecclestone cuenta a sus allegados una anécdota singular: durante una práctica del Gran Premio en 1969, el Lotus de su amigo y protegido, Jochen Rindt, sufrió una avería en la base de uno de los tubos de escape que, por alguna razón, era imposible reparar dentro del autódromo. Ecclestone salió a las calles de la Magdalena Mixhuca y encontró un taller de mofles donde soldaron la pieza y no aceptaron el pago en dólares del magnate, sino que le pidieron entradas para el Gran Premio.

    Así es la historia de la afición mexicana a las carreras de automóviles, que comenzó a fraguarse en las viejas competencias en los llanos de Balbuena, o en las carreras legendarias México-Puebla. Con los años, el mexicano se hizo un conocedor implacable, una especie de aficionado gourmet que podía paladear lo mejor del automovilismo, no sólo la F1 sino también las categorías de prototipos donde los hermanos Rodríguez, sobre todo Pedro, lograron convertirse en ídolos mundiales.

    Cuando vino una ausencia del automovilismo, todos volteamos hacia el norte porque Norteamérica le guiñó el ojo a un empecinado joven que quería triunfar como piloto y que poco después se convirtió en la comprobación de que también generaban grandes ídolos en otras latitudes. Me refiero a Adrián Fernández, quien con su trayectoria hizo posible que la pasión siguiera viva y generó el contacto directo entre los aficionados y sus héroes del volante gracias a las nuevas generaciones de pilotos, equipos y carreras.

    Obviamente hoy, con Sergio Pérez como el máximo representante, escoltado por Daniel Suárez, quien es un persistente competidor especializado en Nascar, además de Memo Rojas, campeón de European LeMans, nuestro horizonte como aficionados a las carreras es incomparable. Y tenemos de todo, porque aquí lo mismo confluyen el Campeonato Mundial de Rallys en Guanajuato, que la altísima sofisticación electrificada de la Fórmula E, y desde luego, el platillo que mejor degustan los seguidores viejos y nuevos de las carreras que es el Gran Premio de México.

    Las nuevas generaciones de MexiRacers vienen con todo, demasiado conocimiento, un interés que raya en la ingeniería y con el mismo o más entusiasmo de aquellos que, como yo, recordamos las buenas épocas. Ejercitando la memoria anhelamos que en el futuro todo siga siendo tan intenso y emocionante en este deporte, que nos ha capturado para siempre.

     

     

     

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Luis Manuel “Chacho” López: Periodista deportivo para Fox Sports en México y América Latina, especializado en automovilismo, con más de 25 años de experiencia.