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    Alí Baba, una auténtica experiencia

    Said Taleb, un refugiado del conflicto armado sirio nos acerca al más legítimo sabor oriental en la Ciudad de México.

    Autor: Javier Malo 10 abril, 2017


     

    La naturaleza de diversidad en la capital del país da pie a nuevas prácticas y entrada a residentes que encuentran un espacio de esperanza para compartir su conocimiento y detonar prolíficas corrientes culturales.

     

    Éste es el caso de Said Taleb, un refugiado sirio de 47 años que atravesó el mundo con la ola migratoria provocada por el conflicto armado en la región de medio oriente.

     

    Ahmad Taleb, hijo de Said, nos ha recibido junto con su padre y hermanos en su restaurante Alí baba, hablando perfecto español, inglés y árabe, siendo él nuestro traductor en la historia que el jefe de la familia Taleb nos ha narrado en su idioma natal.

     

    Sabores que atraviesan el mundo

     

    La Guerra civil de Siria alcanzó a Said en la ciudad de Duma, donde al estallar dos bombas perdió su hogar y la movilidad en las piernas, aferrado al ímpetu de sacar adelante a su familia y mantenerlos a salvo.

     

    Said, a lado de su esposa Sanna Sariul y sus hijos Ahmad, Gaith, Mohamed y Cusay, ha emprendido este viaje con el apoyo de su hermano Khaldun, quien desde la década de los 80 vive en México e impulsa a través de una asociación la salvaguarda de sus connacionales en nuestro país.

     

    Ahora de este lado del mundo, acompañado de su esposa, hijos y hermano, comparte la riqueza de sus tradiciones, a través del paladar, siendo la cocina y su familia, el refugio que más fuerza le brindan. Su establecimiento de comida árabe en la colonia Del Valle de la Ciudad de México nos abre las fronteras que cambian la experiencia culinaria, creando sensaciones incomparables con otras ofertas gastronómicas.

     

     

     

    Siendo Decorador de interiores oriental en Duma, Said salió adelante varios años, más no se mantuvo ajeno a la cocina; su abuela y su madre le enseñaron todo sobre la vasta gastronomía oriental, sembrando en él, una generación más que transmite el secreto de su sazón.

     

    Viaje gastronómico

     

    Para la familia Taleb, México es un país aún en proceso de revelación y para los comensales de Alí Baba, cada platillo es una nueva experiencia. La combinación de sabores, ingredientes, texturas y temperaturas son detalles que se ejecutan con precisión. Hacer esto es sagrado, su vida espiritual no da cabida a que sea de otra forma, motivo por el que trabajan con ingredientes que se mandan a importar directamente de Siria e India, como es el caso de su arroz, haciendo de sus platillos un extraordinario viaje gastronómico.

     

    En la intención de acercar el sabor del Líbano, la paciencia es uno de sus mayores preceptos, pues hay platillos como el Kibe, que tardan prácticamente un día de trabajo, sumado a que algunas especias e ingredientes que demoran hasta 20 días en llegar de Siria a México.

     

    Raíces sagradas

     

    Said mantiene una veneración hacia sus raíces, su basta cultura y tradición espiritual. Después de un éxodo trazado de Siria a Dubái, para llegar a Brasil y finalmente a México, ha encontrado un nuevo hogar en el que se mantiene fiel a las tradiciones con que creció y formó los pilares que lo mantienen firme a salir avante, su familia.

     

    Sus hijos y esposa, atienden con excelencia en amabilidad y servicio en Alí Baba, mientras Said se encarga de gran parte de los platillos que a primera vista conquistan el antojo de todo comensal. A veces, Said se encuentra en la entrada del local, platicando con sus amigos del vecindario, disfrutando café sirio en una pequeña taza de expreso.

     

    Plato especial

     

    La familia Taleb llegó a México el 15 de marzo de 2013, iniciándose meses después en el negocio gastronómico a través de la venta de sus platillos a reconocidos restaurantes de la ciudad, logrando en 2016 obtener los recursos para abrir su propio negocio, en el que a futuro planean incrementar los platillos tradicionales del menú.

     

    La combinación de sabores, ingredientes, texturas y temperaturas son detalles que se ejecutan con precisión.

     

    En la carta se enlista el shawarma, que es el plato más pedido del lugar; el tradicional kibe bola; hojas de parra; fatayer de carne kosher, espinaca o queso; tabbule; falafel y María, una invención de Said con carne asada al carbón en pan árabe también expuesto al carbón. Todo fabuloso, hecho con la receta original, razón por la que casi el visitante desea probar todo… y tienen la respuesta para ese gran antojo, un plato especial en el que integran tabbule, falafel, jocoque, fatayer y kibe en generosas porciones que sacian todo apetito.

     

     

    El té negro y el café árabe son un placer importado directamente de su país de origen, para acompañar los postres de la casa: el dedo de novia relleno de piñón; el baclaua relleno de nuez; el asmalie relleno de pistache y el bay, compuesto de nuez, dátil y nata. Un placer difícil de resistir.

     

    Los Taleb han encontrado un rincón en el que nos acercan a una extraordinaria cultura; conquistando nuestra atención en la ciudad más habitada del mundo. Y demostrando que en la diversidad reside la fuerza de nuestro país, impulsándonos a tener nuevas experiencias.

     

     

     

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