Aniol Serrasolses uno de los kayakistas más extremos del mundo

    Aniol Serrasolses uno de los kayakistas más extremos del mundo

    Enfrentó a un peligro extremo y sobrevivió.

    Autor: Redacción Maxim 14 agosto, 2019


     

    FOTO: Cortesía

    Por Keith Gordon

     

    Esta es la historia de Aniol Serrasolses, uno de los kayakistas más extremos del mundo, quien rema en un peligro increíble y sobrevive.

     


    No hay manera de ganar esta batalla. La gravedad siempre juega su papel. Cuando Aniol Serrasolses rema cada vez más y más cerca del borde de una cascada monstruosa, pasa el punto sin retorno y su destino está marcado… va al precipicio.

    Es probable que a ti o a mí nos abrume el miedo natural que viene con una caída que desafía la muerte, desde una altura de 30 metros o más, pero para Serrasolses, es un momento de claridad, unos pocos segundos de pureza y enfoque absoluto. El mundo a su alrededor no existe. Solo están él, su kayak y la esperanza en que su habilidad, experiencia y planeación sean suficientes para dejarlo flotar a salvo después de un descenso épico. Puede parecer una locura, o incluso un deseo de muerte, pero para Serrasolses, es la única forma racional de vivir.

    Serrasolses nació y creció en Cataluña, España, no precisamente un punto de acceso al kayak. Pero fue cuando su hermano mayor lo sacó al agua a los 12 años, que Aniol quedó enganchado: “Desde muy pequeño supe que quería pasar mi vida practicando kayak alrededor del mundo”, recuerda, “era un niño pequeño con grandes sueños”.

     

     

    El kayak no es una actividad local, requiere de viajes y recursos para intentar los rápidos y las cascadas más desafiantes y estimulantes del mundo. Pero Aniol es especial, y las marcas no tardaron en darse cuenta: “Tan pronto como tuve mis primeros patrocinadores, el kayak se convirtió en una actividad sostenible para mí”, dice. “Firmar con Red Bull cuando tenía solo 20 años llevó las cosas al siguiente nivel”.

    Desde entonces, Aniol, ahora de 28 años, ha recorrido el mundo, buscando los rápidos de agua blanca y las cataratas más desafiantes, en algunos de los lugares más remotos e inimaginables. De hecho, simplemente llegar a muchos de sus destinos de expedición puede ser tan agotador y peligroso como sus travesías en el río. Según Aniol, “parte de la experiencia consiste en estar expuesto a condiciones climáticas extremas y a la vida silvestre, caminar durante días con el kayak completamente cargado, teniendo comunicación limitada con el exterior y, a veces, incluso aceptar que los rescates son imposibles”.

    En ocasiones, el día a día de Serrasolses parece más una expedición de Bear Grylls que una aventura atlética, llevando a este joven español al límite de la civilización y más allá todavía. “El Amazonas es un destino hermoso, pero desafiante”, admite cuando le preguntamos sobre su expedición más traicionera. “Remas dentro de la naturaleza. Si te quedas sin provisiones, solo comes lo que cazas. Las condiciones son totalmente favorables para contagiarte de enfermedades tropicales y puedes esperar incluso encuentros cercanos con las fuerzas armadas revolucionarias”.

    Si las serpientes, las enfermedades tropicales y las tropas armadas son algunos de los obstáculos para llegar a un río, tal vez sea entendible la falta de miedo de Aniol cuando está en el agua. Después de toda la incertidumbre del viaje, el kayakista está en su elemento una vez que comienza a remar, eliminando cualquier incertidumbre con una amplia planificación y preparación.

     

     

    “El kayak es un deporte extremo que implica múltiples riesgos”, expone. “Como atleta profesional, tomo mi carrera muy en serio y la practico con gran responsabilidad. Además de tener un entrenamiento físico específico y cursos continuos de apnea, primeros auxilios y rescate, por mencionar algunos, recomiendo fuertemente explorar cada sección del río que pueda ser peligrosa. Siempre hago una evaluación de riesgos antes de ir a un nuevo descenso: ¿cuál es la mejor línea?, ¿cuáles son los puntos ideales para la seguridad de los kayakistas?, ¿la piscina es lo suficientemente profunda?, ¿dónde están los remolinos?, ¿hay agujeros grandes, sifones o peligros?”.

    Eso puede parecer mucho esfuerzo, y una preparación desgastante tener que subir y bajar por un río, pero las posibles consecuencias de hacer las cosas mal no pueden ser mejores. “Una vez estuve atrapado en un profundo desfiladero en México con un grupo de amigos”, recuerda con seriedad. “Nos lanzamos a una sección de aguas blancas siguiendo a nuestro líder y caímos en una cascada de 27 metros de altura por accidente. Todos sobrevivimos al aterrizaje, pero después no pudimos encontrar ninguna ruta de salida. Algunos estaban heridos por el impacto y la única opción que tuvimos fue remar río abajo y caer por otra cascada sin posibilidades de exploración. Tuve que correr el riesgo. Logré escalar el cañón y lanzar una cuerda de rescate para sacarlos uno a uno de esa situación de miedo”.

     

     

    Aunque él y sus amigos lograron salir con vida, Aniol ha pagado un alto precio por su elección de carrera. Se rompió la espalda al caer por una cascada de 12 metros en Noruega cuando aterrizó en una roca escondida por debajo de la línea de flotación. Se ha dislocado el hombro dos veces y se ha roto las costillas en múltiples ocasiones. “Las lesiones son parte del juego”, expresa. “Pero tener paciencia para descansar, disciplina para la rehabilitación y una mentalidad positiva, son la mejor fórmula para superar las lesiones cuando ocurren”.

    Aunque quizá haya tenido su mayor impacto público con sus descensos en los rápidos de aguas blancas y cascadas, Serrasolses es también un kayakista competitivo, ganando los títulos más importantes del mundo del kayak, como el North Fork Championship en Idaho, Estados Unidos, el año pasado.

    Ahora, ganar de nuevo el título mundial es el objetivo actual de este fenómeno catalán, haciendo que sus logros sean aún más asombrosos cuando se considera que está dominando su deporte en ambas carreras, así como en el Freeride.

     

     

    Pero es en el remoto e implacable desierto donde Aniol encuentra su propósito y la calma necesaria para intentar un rápido o descenso potencialmente fatal. “Para mí, se trata de experimentar lo salvaje junto a amigos cercanos y llevar los límites del deporte a nuevas alturas. Las expediciones son mis favoritas: empacar tu bote con solo lo esencial y aventurarse a lo desconocido. Te olvidas del mundo exterior y vives el presente”.

    Y en cuanto al momento en que la mayoría de las personas remaríamos frenéticamente para evitar ir al borde y al abismo de una cascada enojada y violenta, Serrasolses se encuentra a sí mismo en el epítome de la calma y la mayor paz: “Es el mejor momento. Llego al borde de la caída y el tiempo se detiene mientras contemplo una vista que me deja sin aliento. Ya no siento miedo. Soy consciente de cada movimiento. Todo vale la pena”.

     

    “Desde muy pequeño supe que quería pasar mi vida practicando kayak alrededor del mundo”, recuerda, “era un niño pequeño con grandes sueños”

     

    En ocasiones, el día a día de Serrasolses parece más una expedición de Bear Grylls que una aventura atlética, llevando a este joven español al límite de la civilización y más allá todavía.

     

     

     

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