"Que nuestra meta no sea el Óscar": Entrevista con Armando Espitia

    «Que nuestra meta no sea el Óscar»: Entrevista con Armando Espitia

    Armando Espitia vive un gran momento, su actuación en «I Carry You with Me» le ha valido nominaciones y elogios de la prensa nacional e internacional.

    Autor: Rony Hamui 24 abril, 2021


    Fotografía por Eduardo Acierno. Grooming, Kevin Loyo; stylist, Armando Ramírez.

    De Heli a I Carry You with Me

    Armando Espitia tuvo su primer papel protagónico en el cine con Heli (2013) de Amat Escalante. Su película debut se llevó el premio al Mejor director en el Festival de Cannes donde, además de la crudeza del filme, la actuación de Espitia llamó la atención de la crítica especializada.

    Espitia es uno de los actores que hoy está levantando la mano por el cine mexicano, pero sus pininos en el arte datan de mucho tiempo atrás. A los cinco años formó parte de la Orquesta Sinfónica Juvenil “Blas Galindo” de Iztapalapa, donde tocaba el violín. Siempre curioso y con ganas de descubrir qué hay más allá, encontró en la actuación un lugar para expresarse.

    El trabajo de Espitia lo podemos ver en las cintas 13 cielos (2012), Los bañistas (2014), Nuestras madres (2019), Escuela para seductores (2020); en la serie El recluso (2018); y por supuesto, en I Carry You with Me, cinta que llegará a las salas mexicanas en mayo, y por la que fue nominado a los Latino Entertainment Film Awards en la categoría de Mejor actor.

    ¿Cómo te sentiste por tu nominación en los Latino Entertainment Film Awards?

    ¡Emocionadísimo! Porque me nominaron en una lista en donde están Anthony Hopkins, Chadwick Boseman, Riz Ahmed y yo en medio de todos ellos, con una película mexicano-estadounidense hablada en español, fue surreal y muy emocionante.

    Como actor ¿qué tan importantes son los premios?

    Son importantes los premios, por supuesto que sí. Yo en particular tenía el sueño de ir a Cannes más que al Óscar, y ya me tocó ir dos veces con películas que son premiadas, entonces este sueño de morrito ya está saldado. Como le decía a una compañera cantante: “que nuestra meta no sea el Óscar”. Que nuestra meta no sea cruzar el charco e irnos a trabajar en Europa o en Estados Unidos, que nuestra meta sea fortalecer lo que hacemos en México, y estar orgullosos de lo que generamos como industria.

    Fotografía por Eduardo Acierno. Grooming, Kevin Loyo; stylist, Armando Ramírez.

    ¿Cómo es que te interesaste en la actuación?

    Desde muy chiquito yo veía la tele y quería estar ahí. Veía que la gente se divertía y yo quería divertirme como todos. Todo me parecía fascinante y divertido, diferente a la vida que yo vivía. Empecé tocando el violín en una orquesta de la delegación Iztapalapa. En esos eventos veía a los actores de la delegación con mallitas, estirándose y calentando la voz. Me daban mucha curiosidad estos personajes bizarros y quería ser como ellos.

    ¿Cómo has evolucionado desde aquel protagónico en Heli?

    Cuando hicimos Heli no nos vimos durante un año y después me avisaron que se estrenaba en Cannes. Como estudiante de actuación piensas: “el Festival de Cannes me va a hacer famoso”, sientes que un solo trabajo te va a colocar y te va a cambiar la vida. Y darte cuenta de que no, de que lo único que hace es abrirte las puertas para que trabajes más, es un golpe a la ingenuidad y un llamado a la madurez. Después de ocho años, ya tengo más claro por qué trabajo y cuales son las expectativas que tengo con cada película.

    ¿Qué tan difícil es para un joven de Iztapalapa abrirse camino en el terreno de la actuación?

    Mi mamá me contó una anécdota, me dijo: “Cuando yo era niña, hasta aquí llegaba mi parada de autobús, y yo siempre me preguntaba ‘¿qué hay más allá?’, hasta que un día decidí caminar más allá”. Pienso que mi mamá es curiosa de naturaleza y siempre va a buscar más. Eso es algo que caracteriza a mis papás y se nos quedó a mis hermanos y a mí. Nunca me pregunté si podía o no podía, yo dije lo voy a hacer, lo voy a intentar, y tampoco era el objetivo “ir a Cannes”, soñaba, pero estaba más con objetivos a corto plazo. Siempre preguntándome qué hay más allá, y esa curiosidad es la que me ha traído hasta acá.

    Platícanos acerca de tu personaje en I Carry You with Me

    Iván es un chef que en México se encontró con cero oportunidades. Entonces se va a los Estados Unidos, con todo lo que eso implica legalmente. Construye allá la vida que quería teniendo que dejar a su familia. Es homosexual y lo que me gusta es que ni se lo cuestiona. Por la época en la que está situada la película (años 90), sí hay un tema social con su familia y el rechazo, porque además es padre. Pero me parece que él asume muy tranquilamente su homosexualidad, y se enamora como cualquiera lo haría, y eso es un rasgo muy humano.

    ¿Qué tan complicado darle vida a cada faceta de un personaje que es papá, chef, migrante, soñador?

    En mi comunidad la mitad de la gente se fue a vivir a Estados Unidos, muchos sin un estado legal, se cruzaron así. Entonces cuando te vienen a contar estas historias no te apantalla, lo asumes, lo entiendes. A veces la visión de extranjeros o de personas de otra clase social es como “wow, eso pasa, pobres”, pero yo crecí viendo que eso pasa.

    De la parte de ser padre no la conocía, pero ya llevaba meses queriendo ser papá en la ficción, me daba mucha curiosidad. Y en lo soñador conecto totalmente, recuerdo que la directora dijo en el casting: «es este carnal». Ella estaba buscando una esencia más que un personaje, dijo: “es que tú tienes lo que tiene Iván”. Me doy cuenta que somos iguales en ese sentido de ser soñadores, y de que estamos preguntándonos qué hay más allá constantemente.

    Fotografía por Eduardo Acierno. Grooming, Kevin Loyo; stylist, Armando Ramírez.

    Honestamente sí lo puedo ver como un personaje complejo, pero los temas están cerca de mí. Había más complejidad en el tema de cocinar, de manejar el cuchillo o con del clima en Nueva York. Eso era más complejo que el propio personaje. Al final los actores siempre estamos buscando personajes que tengan muchas capas y que sean reales.

    ¿Cuál es la importancia de contar historias de amor a través del cine?

    Ha sido necesario el camino del cine que retrata la realidad en México y de Latinoamérica. Pero también estamos dando paso hacia nuevas historias, un poco más esperanzadoras y que en el futuro corresponderán a lo que seremos como sociedad. Yo quería hacer una historia de amor, pero nunca me habían dado esos personajes. En México estas historias le pertenecen a las personas blancas y de clase alta. Y me llegó esta historia en la que los personajes se enamoran y rompen con cualquier prejuicio alrededor suyo para estar juntos. Me parece que eso es el amor. La necesidad y la determinación de estar junto a otra persona, quien sea y en las circunstancias que sea.

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