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    El creador del buen gusto

    El presidente y CEO de LVMH, Bernard Arnault, ya es el cuarto hombre más rico del mundo. Pero el rey de los bienes de lujo no duerme en sus laureles.

    Autor: Sin autor 7 agosto, 2021


    Texto por Jared Paul Stern

    Si alguna vez has bebido un vaso de Hennessy o Dom Perignon, codiciado un bolso Louis Vuitton o un par de zapatos Berluti, incluso deseado un reloj Hublot o TAG Heuer, has sentido la influencia de Bernard Arnault, el multimillonario empresario francés que ha moldeado silenciosamente los gustos del mundo entero. Un hombre de visión excepcional que comenzó como ingeniero en la empresa de construcción de su familia en 1989, financiero, inversionista y coleccionista de arte con residencia en París, se ha convertido en el accionista mayoritario, Presidente y Director Ejecutivo de LVMH, la empresa líder mundial en artículos de lujo, y se ha mantenido así desde entonces.

    Con un patrimonio neto de casi $70 mil millones de dólares, actualmente es el cuarto hombre más rico del mundo, según Forbes, quien calculó que su fortuna personal aumentó más de $30 mil millones de dólares en solo un año, gracias al incremento del 13% en los ingresos de LVMH. La firma sin precedentes está compuesta por 70 marcas diferentes, divididas en seis sectores: vinos y licores, venta minorista de lujo, moda y artículos de cuero, relojes y joyas, perfumes y cosméticos, hotelería y otras propiedades, incluidos los yates de lujo.

    Su riqueza fenomenal, como Lloyd Blankfein, expresidente y CEO de Goldman Sachs, señala a CNBC, «se logró en una sola generación», lo que lo hace aún más notable. Particularmente hace apenas una década, muchos se burlaban de la idea de que un conglomerado de casas de artículos de lujo —varios de ellos competidores— era incluso un movimiento comercial inteligente.

    “En los años 90 tuve la idea de un grupo de lujo y en ese momento me criticaron mucho”, comentó Arnault a CNBC. “Recuerdo que la gente me decía que no tiene sentido reunir tantas marcas. Y fue un éxito. [Y luego] durante los últimos 10 años, cada competidor está tratando de imitarnos, lo cual es muy gratificante para nosotros. Creo que no tienen éxito, pero lo intentan”. La victoria, sostiene, no ha sido el resultado de una incesante búsqueda de ganancias, sino que se debe a un “modelo de negocio… basado en la creatividad, la innovación y la calidad”.

    En 11 años, el valor de mercado de LVMH —un acrónimo de Louis Vuitton Moët Hennessy— se multiplicó por lo menos 15 veces más, al mismo tiempo que las ventas y las ganancias aumentaron en un 500%. La empresa tuvo ingresos de hasta $50 mil millones en 2017. Y gran parte de esto es atribuible a adquisiciones que fueron seriamente cuestionadas en ese momento.

    “Estaba pagando precios completos por cosas que no estaban ni cerca de lo que la gente quería”, señala Blankfein, “y otras personas se burlaban del hecho de si alguna vez él se daría cuenta del verdadero valor de las cosas o de si en algún momento ganaría algo de lo que estaba pagando. Se necesita mucho valor y coraje para ir contra la corriente, sabiendo que vas a superar a los expertos y a los fundadores que crearon esos negocios”.

    Las adquisiciones de Arnaualt incluyen  participaciones en la lujosa compañía de equipaje Rimowa, Bvlgari, Belvedere Vodka y el gigante de cosméticos Sephora, así como en Dior, Louis Vuitton, Veuve Clicquot, Fendi y más.  “Por lo general, dentro de un periodo de cinco años, el cual es muy corto, en retrospectiva, cada compra parece  genial”, Michael Burke, el presidente y CEO de Louis Vuitton, le dijo al Financial Times. La más reciente inversión del magnate es el grupo de hoteles y viajes de lujo Belmond, cuyas propiedades incluyen el icónico Hotel Cipriani en Venecia y el opulento tren Venice Simplon -Orient-Express, por el cual LVMH está pagando $3.2 billones, una acción que, Arnault asegura, es “totalmente lógica con nuestra continua inversión en el campo de las experiencias de lujo”.

    “Es un soñador”, explicó Burke a CNBC. “Sueña grandes sueños. Y tiene el valor y coraje para perseguirlos. Algunas veces trato de decirle que el sueño es demasiado grande. Pero por supuesto, él siempre tiene la razón”. Su hijo mayor, Antoine Arnaualt, quien maneja las marcas de moda de lujo Loro Piana y Berluti, quien forma parte de la junta directiva de LVMH, dice que su padre preferiría estar soñando. “Las personas lo imaginan en una torre de negocios revisando enormes hojas de cálculo con números”, comenta. “Nada más alejado de la realidad. Su verdadero interés es su familia. Por supuesto que es un adicto al trabajo. Trabaja mucho y le encanta, pero también se divierte con esto. Nada es tan serio acá arriba como la gente pueda pensar. Nunca tomamos decisiones basadas en el precio de la acción, no para LVMH. Lo que motiva a la familia es que Louis Vuitton, Loro Piana, Berluti y Dior estén por encima de los competidores”.

    Esta última parte es especialmente importante, ya que Arnault maneja LVMH como un negocio familiar. Tiene otros dos hijos que ocupan puestos muy importantes en la empresa. “Cuando estás en una familia tienes dos ventajas principales”, señala Arnault. «Una de ellas es que puedes pensar a largo plazo. Veo demasiadas empresas en las que se tiene cambios todo el tiempo. Y especialmente en Estados Unidos tienes que estar todo el tiempo mirando los números del próximo trimestre. Lo que siempre le digo a mi equipo es que no estoy tan interesado por los números de los próximos seis meses. Lo que más me importa es que el deseo de la marca sea el mismo en 10 años como lo es hoy”.

    Steve Jobs, a quien Arnault admiraba mucho, pensó que el magnate francés había logrado su objetivo, e incluso le llegó a decir en algún un momento: “¿Sabes, Bernard? No sé si en 50 años mi iPhone seguirá siendo un éxito, pero puedo decirte que estoy seguro de que todos seguirán bebiendo tu Dom Perignon”. Arnault lo atribuye todo al talento. “En el negocio actual, y desde los años 80 cuando compré Christian Dior, es la misma combinación la que explica el éxito”, dijo a CNBC. “Tienes que trabajar con algunos de los mejores inventores, creadores y diseñadores, y ser capaz de comercializar sus productos y crear con ellos, el deseo del mundo”.

    Por ejemplo, el año pasado LVMH contrató a Virgil Abloh —el colaborador creativo de Kanye West y fundador de la codiciada marca de moda Off-White— como director artístico de Louis Vuitton para ropa masculina, quien ya ha comenzado con la polinización cruzada en el universo LVMH, diseñando una botella de edición limitada para Moët & Chandon. “Su creatividad innata y su enfoque disruptivo lo han hecho tan relevante”, dijo Burke sobre su nombramiento, “no sólo en el mundo de la moda sino en la actual cultura popular”. El típico dueño de una marca histórica de 165 años como Vuitton puede no querer “disruptivo” en la mezcla, pero Arnault ha garantizado que el famoso monograma encontrará una nueva generación de aficionados.

    “No tiene ningún interés en quedarse quieto, ni en repetir lo mismo”, menciona la legendaria editora de Vogue, Anna Wintour. “A él no le interesa que las cosas permanezcan igual. Es un hombre que está intrigado por lo que puede suceder, no por lo que ha sucedido. La moda es una industria que existe por el cambio y él entiende esto perfectamente”. Antoine Arnault agrega: “Mucha gente lo ve como un gran financiero, una gran mente estratégica en términos de cómo construir un imperio. En mi opinión, así no es como él piensa. En realidad, creo que su gran talento es hablar con personas creativas y hacerlas prosperar bajo su dirección. No se trata de generar ganancias, más ingresos o duplicar el tamaño del negocio. Sé que esa es la consecuencia y lo que suele suceder, pero su verdadero talento es con las mentes creativas”.

    En 2014, Arnault logró por fin su objetivo de abrir un museo y centro cultural en París. El espacio ya es un hito en una ciudad conocida por su cultura. La Fundación Louis Vuitton es un centro financiado por LVMH para la exhibición y eventos, diseñado por el famoso arquitecto Frank Gehry. Ambos se conocieron en el Museo Guggenheim en Bilbao —también obra de Gehry— hace 13 años, y pasaron varios años superando las dificultades técnicas y oposiciones al edificio, descrito como una nube transparente compuesta por una docena de velas de vidrio masivas.

    “Él piensa mucho como un artista”, declaró Gehry a CNBC. “Creo que en su vida empresarial y en el mundo tiene que ser cuidadoso, conservador. Pero es un placer trabajar con él en su faceta creativa porque está abierto a las ideas. Dice las cosas muy suavemente, pero sé que cuando lo hace, es porque lo quiere. Así que hago lo que me pide y nos divertimos tratando de hacer que suceda”.

    Arnault ha obtenido muchos honores personales y profesionales a lo largo de su vida y carrera, pero los más prestigiosos son el de Gran Oficial de La Legión de Honor y Comandante de las Artes y Letras de Francia, así como el título honorario de Caballero Comandante de La Excelentísima Orden del Imperio Británico. Sin duda, debería dejar un poco de espacio en su solapa para unos cuantos más.

    “En términos de en dónde nos encontramos en la vida de Bernard Arnault y LVMH”, opina Blankfein, “tiene todavía mucho por delante. Piensa joven y piensa en el hoy y en el ahora, se mantiene activo y actualizado. No pensaría aún en darle un premio por los logros de su vida. Esperaría un poco más antes de dárselo, pues creo que todavía hay muchos más capítulos por venir”. Brindemos con una copa de Dom porque así sea.

El presidente y CEO de LVMH, Bernard Arnault, ya es el cuarto hombre más rico del mundo. Pero el rey de los bienes de lujo no duerme en sus laureles.