El renacimiento del oporto

    El renacimiento del oporto

    Agradezcamos que algunos litros excesivamente antiguos de esta bebida hayan sobrevivido el tiempo suficiente para su reactivación actual.

    Autor: Redacción Maxim 9 septiembre, 2019


    FOTO: Cortesía The Last Drop Distillers

     

    Por Jake Emen

     

    Mientras el vino fortificado se encuentra dentro de los ingredientes que usa tu bartender favorito, lo mejor es beberlo solo. Por fortuna, hay muchas opciones para hacerlo.

     

    Bienvenido, Oporto, nuevamente al centro de atención después de tanto tiempo en las sombras. Mientras que el aclamado vino fortificado proveniente del valle del Duero de Portugal está emergiendo como un ingrediente de moda en bares de cocteles, el mejor está destinado para beberse solo. Entonces, aunque el oporto pueda ser considerado una vez más como algo “nuevo”, agradezcamos que algunos litros excesivamente antiguos hayan sobrevivido el tiempo suficiente para su reactivación actual, ofreciendo una oportunidad perfecta para comenzar a explorar.

    “El oporto tiene una increíble variedad de matices”, dice Cristiano van Zeller, cuya familia ha estado en el comercio desde 1620. Su compañía, Van Zellers & Co., dio origen a las barricas de lo que se convertiría en el Centenario Port Duo 1870 y 1970, para las destiladoras Last Drop. El dúo consta de dos cosechas de elección, o una cosecha simple envejecida en barricas de roble de la misma bodega a lo largo del río Duero.

    Los oportos rojizos, conocidos como Twany, maduran mediante un proceso de oxidación en barricas de madera y adquieren sabores similares a las bebidas espirituosas envejecidas que actualmente ya disfrutamos, a diferencia de la maduración en botellas o tanques no reactivos a menudo utilizados para otras variedades, como el Oporto Ruby. “Los Twany adquieren más de las características del viejo coñac”, dice Ben Howkins, director de Last Drop y una reconocida autoridad en Oporto.

    El Centenario Port Duo es el undécimo lanzamiento de Last Drop, que hasta ahora se había concentrado en gran medida en los whiskys poco comunes. “Había historias realmente interesantes para compartir más allá del mundo del whisky”, explica Beanie Espey, directora de ventas y marketing de Last Drop, sobre el impulso para el lanzamiento. “El oporto es la realización de un sueño”. Espey, la hija del cofundador James Espey, está ayudando a guiar a Last Drop, junto con Rebecca Jago, la hija del cofundador Tom Jago.

     

     

    Quizá no debería sorprendernos que los lazos padre-hija sean fuertes en Van Zellers & Co., pues la hija de Cristiano, Francisca, ahora juega también un papel destacado en esa empresa familiar. “Nuestras relaciones y amistades son nuestros mejores activos”, confiesa Espey.

    Tales relaciones rindieron frutos, ya que de esta manera fue que van Zeller adquirió esas preciadas barricas. “Tuve acceso a muchos amigos que tenían esas viejas barricas”, relata. Van Zeller las encontró, Howkins se le acercó y a partir de ahí fue amor al primer sorbo. “Estas barricas le hacen competencia a cualquiera de los mejores whiskys o coñacs, inclusive a los vinos más preciados”, afirma Howkins.

    Por otra parte, la diferencia de 100 años entre los dúos fue algo que no se planeó y que surgió de intensas pruebas de sabor a ciegas. “Los años son una coincidencia”, comenta Howkins. Las historias son geniales, pero lo que más importa es el alcohol. “Jamás comprometeremos la calidad o permitiremos que una buena historia se entrometa en el camino de una decisión”, dice Espey. “Todo se trata de la calidad  del líquido”.

     

     

    En cuanto a ese líquido, el 1970 es sorprendentemente brillante y vibrante, mezclando cáscara de naranja con naranja confitada, pasas, higos, nueces y chocolate oscuro. ¿Y su hermano mayor? “El 1870 se multiplica por 10. Es delicadeza pura en la boca”, describe van Zeller. Sólo se lanzan a la venta 770 pares y si el set de botellas te resultan demasiado costosas como para abrirlas (aproximadamente unos $5,250 dólares), no te preocupes. En el estuche verde de presentación, forrado en piel, se pueden encontrar un juego de muestras de 50 ml, las cuales pueden beberse y mantener intactas las botellas grandes, o viceversa. Además, después de todo, las botellas vacías también se ven bien en un estante.

     

     

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