Entrevista con Rémy Martin, legado del Cognac Louis XIII
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    Entrevista con Rémy Martin, legado del Cognac Louis XIII

    El cognac más codiciado del mundo.

    Autor: Redacción Maxim 17 marzo, 2020


    FOTO: Cortesía de Cognac Louis XIII

     

    Por Nicolas Stetcher

     

    El maestro bodeguero de Rémy Martin, Baptiste Loiseau, es el responsable del legado del Cognac Louis XIII, uno de las bebidas espirituosas más codiciadas del mundo.

     

     

    Cuando su padre, el rey Enrique IV fue asesinado en 1610, Luis XIII de nueve años de edad ascendió al trono de Francia. En las siguientes tres décadas Louis “el Justo”, elevó a Francia a la cúspide del continente al derrotar de manera efectiva a España, y fue considerado uno de los soberanos más poderosos en toda Europa hasta el momento de su muerte en 1643. Él fue el pionero del uso de la peluca como un accesorio de moda para los hombres, exilió a su propia madre por estar detrás de engaños y tejemanejes, y gobernó durante la creación de la Academia Francesa.

     

    Irónicamente, una de las razones por las que su nombre perdura no es por ninguna de las razones antes mencionadas, sino por el uso de su nombre en uno de los licores más exquisitos en el mundo. Sus orígenes datan de 1874 cuando fue introducido por Paul-Émile Remy Martin —un descendiente que, al igual que el rey Luis, atestiguó el gran desarrollo de su reino— el cognac Louis XIII, que se originó como una mezcla de los más finos eaux-de-vie que pudo encontrar en sus bodegas. Hasta el día de hoy, casi 150 años después, Louis XIII continúa siendo la joya de la corona de la casa Rémy Martin.

     

     

    Cada generación de maestros bodegueros escogen los mejores y los más maduros néctares para elaborar aquello que se convertirá en un Louis XIII. Pero este exclusivo licor no es solamente el trabajo del actual maestro bodeguero. Como la bebida mezcla más de 1,200 eaux-de vie, algunos incluso con casi 100 años de añejamiento, ésta es, literalmente, el resultado de cada uno de los maestros bodegueros que han pasado por ahí. Un legado que va de maestro a aprendiz, por casi un siglo y medio, y contando.

     

    Maxim visitó recientemente los venerados terrenos de Rémy Martin, el extenso campus Domaine de Merpins, y nos encontramos a nosotros mismos en una de las más enrarecidas circunstancias: la exploración de bodegas con apariencia de catedrales de la mano del actual maestro bodeguero, Baptiste Loiseau. Tal como el rey Luis cuando heredó su título, Loiseau mismo se ve fresco, siendo el maestro bodeguero más joven en la historia del cognac. Cierto entusiasmo brilla de su juventud, pero al mismo tiempo emite una personalidad silenciosa y reflexiva.

     

    Era un día caluroso, sin embargo, dentro de las cavernosas bodegas el aire se sentía frío y oscuro. Loiseau nos guiaba a través de enormes bodegas en el intento de explicar el trabajo de un maestro bodeguero, desde la selección de los mejores eaux-de-vie hasta el cuidado añejamiento del licor en barriles de roble francés. Él supervisa con meticuloso cuidado —hay casi un cuarto de millón de barriles en este complejo con un valor estimado de más de $1 billón de dólares—, escoge y mezcla manualmente los incontables elíxires que algún día se embotellarán y serán etiquetados con la marca Rémy Martin.

        

     

     

    ¿Cuál fue la lección más importante que aprendiste de tu antecesor, Pierrette Trichet?

    Le doy el crédito de casi toda mi educación a Pierrette Trichet, mi mentora y pasada maestra bodeguera de Rémy Martin. Pierrette me enseñó a probar un eaux-de-vie nuevo, a reconocer el estilo de la casa Rémy Martin, y de siempre exigir la máxima calidad posible en cada una de las etapas del proceso de creación del cognac. Ella me dio una visión más clara del proceso de añejamiento y la confianza de convertirme en maestro bodeguero. Pierrette siempre me decía que yo era un verdadero entusiasta, con todo lo que esto conlleva en términos de pasión y compromiso, y siempre he querido mantener mi propia identidad. La lección más importante es que ella siempre me decía: “trabaja para lograr la excelencia, siempre sé exigente”.

     

     

     

    Uno de los encargados de destilar describió la relación entre productor y el maestro bodeguero como la de una pareja de muchos años, haciendo alusión a que había un gran entendimiento entre ellos y también muchos desacuerdos. Es una imagen graciosa.

    Por supuesto, en mucho coincidimos, pero nuestros puntos de vista pueden ser diferentes. Lo importante es mantener la pasión, trabajar duro cada año para adaptar la cosecha y respetar el estilo. La comunicación es clave, como en todas las relaciones. La nuestra es más como de amigos cercanos.

     

          

     

    El barril que probamos en la bodega data de casi un siglo. Eso es inclusive antes de la invención de la televisión y la caída de la Unión Soviética, etc. ¿Cómo mantienes el aprecio a este tipo de experiencias tan maravillosas?

    ¿Cómo no hacerlo? Las bodegas son mi patio de juegos, siempre evolucionando. El cognac es para disfrutarlo. Estoy muy feliz de ser parte de eso. Lo que me guía y me motiva son las sesiones de degustación de las mezclas, aunque por supuesto que estoy muy unido al trabajo en solitario de ensamblaje de las mezclas.

     

     

     

     

    Actualmente estás separando los eaux-de-vie para generaciones futuras de maestros bodegueros para que los seleccionen en las siguientes botellas de Louis XIII. ¿Cómo se siente dedicarle tanto tiempo a un producto, sabiendo que nunca podrás probar su contenido pues saldrán al mercado hasta dentro de 70 años?

    Es ese legado el que hace tan único a Louis XIII. Creado en 1874 por Paul-Émile Rémy Martin como una mezcla de sus más antiguos y preciados eaux-de-vie, el estilo incomparable de Louis XIII se ha mantenido constante hasta el día de hoy, honrando ese acto de genialidad y su preciada mezcla. Cada uno de los maestros bodegueros atesora y protege su legado, pasando sus secretos al siguiente dentro de un linaje vital que une el pasado, el presente y el futuro, pensando en un siglo adelante. A través de los años, el mundo ha cambiado y la profesión del maestro bodeguero no es la excepción, pues éste evoluciona con el tiempo y acepta las herramientas modernas. Pero las raíces del arte del maestro bodeguero se han mantenido igual, asegurándose de que la herencia de Louis XIII viva a través de los años y hacia el futuro.

     

     

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