Entrevista con el diseñador mexicano Ricardo Covalín

    Entrevista con el diseñador mexicano Ricardo Covalín

    Esta es la historia de la marca mexicana Pineda Covalín.

    Autor: Elizabeth Rivera 18 septiembre, 2019


    FOTO: Cortesía Pineda Covalín

     

    Un encuentro con Ricardo Covalín, el hombre detrás de la marca de moda más exitosa de nuestro país.

    Texto por Elizabeth Rivera

      

    Ricardo Covalín, fundador de la marca Pineda Covalin, se mueve con elegantes movimientos de un lado a otro en su oficina cuando nos encontramos para esta entrevista. Su personalidad amable y relajada permite que comencemos a hablar con soltura. Luego se sienta y empieza a contarme sobre los inicios de la firma, de todo aquello que lo hace vibrar, sentir y ser uno de los mejores diseñadores de México.

    Pineda Covalin se originó en 1996 como una marca de diseño mexicano a través de la asociación de sus integrantes: Cristina Pineda y Ricardo Covalin, ambos estudiantes de la Universidad Iberoamericana. “Cuando empezamos este proyecto yo no lo pensé como uno de moda. Nuestro objetivo eran los productos culturales para las tiendas de los museos, en específico para el Museo de Antropología de la Ciudad de México. La propuesta era elaborar corbatas y mascadas con temas prehispánicos. Aunque el museo finalmente no se animó, así fue como todo comenzó”, recuerda. Lejos de desalentarse, redobló esfuerzos para lograr su sueño y se dio a la tarea de recorrer varios museos como el Palacio de Bellas Artes y el Museo de Arte Moderno.

    En el 2000, organizó un evento decidido a mostrar su trabajo a un mayor número de personas. “Creamos un desfile en el Polyforum Siqueiros e invitamos a los diseñadores mexicanos más reconocidos del momento para que cada uno de ellos nos hiciera una propuesta en ropa con las telas que les dábamos. Los temas que se manejaron en la pasarela fueron el México prehispánico, el étnico, la naturaleza, las tradiciones y el arte mexicano”. Este evento fue un parteaguas para la marca pues a partir de entonces se dieron cuenta de lo mucho que se podía hacer en el ámbito de la moda, además de que el público comenzó a interesarse más por las prendas.

     

     

    Como en todos los comienzos, los diseños de la ropa los hacían Ricardo y Cristina a mano con originales mecánicos, procesos que hoy ya casi no se realizan. Años más adelante, Pineda Covalin logró internacionalizar algunas de las tradiciones artísticas mexicanas que para muchos eran completamente desconocidas. “Un ejemplo de esto es con uno de los símbolos que quedó como un clásico de nuestra marca: la mariposa Monarca. Los extranjeros no sabían de la existencia del santuario de esta especie. Un italiano nos escribió contándonos que le habían regalado una mascada nuestra con la mariposa. Fue así que supo de estos lugares y decidió visitarlos. Nos relató que la belleza natural de México lo impactó. Nosotros siempre contamos la historia de la inspiración de una prenda e invitamos a visitar los lugares, promoviendo al país desde nuestro lugar”.

     

     

    Hoy en día, lo mexicano es una verdadera opción en el mercado de la moda, esto es en gran parte gracias al trabajo de Ricardo y su valentía por apostar a algo que en su momento no era apreciado y mucho menos redituable. Sin su presencia en el ámbito, la moda mexicana no sería lo que es hoy: un trabajo a la altura de los grandes diseñadores mundiales. Actualmente, Pineda Covalin cuenta con más de 100 puntos de venta entre boutiques, corners en El Palacio de Hierro, distribuidores, franquicias y tiendas propias en la Ciudad de México, Guadalajara, Cancún y Nueva York, entre otros. Más de 15 años de trayectoria los avalan.

     

    En lo que respecta a la colección otoño-invierno 2019, está inspirada en el arte óptico. corriente artística de los 60. En las prendas se plasman figuras geométricas simples, como círculos, cuadrados, rectángulos y triángulos, que se combinan en formas o patrones. Los diseños están llenos de movimiento e imágenes ocultas, deformaciones, perspectivas, distorsiones y colores contrastantes acertadamente entrelazados con cinco escenarios de nuestro país (Teotihuacán y Tenochtitlán, cenotes, San Miguel de Allende y utensilios mexicanos).

    Sin lugar a dudas, el futuro de la marca está asegurado. Con una estructura incluyente en la que cada uno de los que participan en ella son parte esencial de su funcionamiento y éxito, Ricado aún tiene muchos planes para el futuro. Uno de ellos, y el que considera fundamental para la evolución de la empresa, es trabajar en conjunto con artistas mexicanos para plasmar el arte contemporáneo en las prendas.  Los primeros pasos ya están dados con su proyecto Casa Pineda Covalin en San Miguel de Allende, en dónde explora la relación arte-moda.

     

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