Entrevista con Juan Carlos Reyna, exmúsico de Nortec y ahora escritor

    Entrevista con Juan Carlos Reyna, exmúsico de Nortec y ahora escritor

    Nos platicó su proceso para pasar de músico a escritor.

    Autor: Redacción Maxim 27 junio, 2019


    FOTO: Cortesía

    Por Oscar Santillan

     

    Conversamos con Juan Carlos Reyna, exmúsico de Nortec y ahora escritor, quien nos comparte su proceso de cinco pasos a través del cual se ha ido descubriendo como persona y a nivel creativo.

     

    Juan Carlos Reyna se pregunta: “¿Cómo cuentas una gran historia?”. “Primero tienes un personaje que está habitado por una gran contradicción”, responde. Segundo, ese personaje que está atravesando un momento crítico, de repente sufre un cambio drástico en su vida. Después, en un tercer momento, se ve obligado a hacer cosas que antes no hacía para salir adelante. En el cuarto, ese camino a la transformación lo lleva a convertirse en algo que no es: “Esa es la prueba mayor de nuestra profunda fragilidad. Esa resiliencia conduce al quinto elemento en este proceso, hay un pérdida absoluta de sí”, explica. Se puede perder la vida, la inocencia, el patrimonio o la vergüenza, ahonda. “Eso para mí es la redención. Redimirte es perderte”, concluye. “De esos cinco pasos de los que nos hablas, ¿en cuál estás tú?”, le pregunto. “Yo le he dado la vuelta a ese proceso unas tres veces”. Y nos cuenta parte de su historia.

    Cuando era niño, su padre, Porfirio Reyna,vio en sus hijos una partitura, así que decidió inscribir a sus dos varones, a Juan Carlos y a su hermano, en un conservatorio deleitándose todas las tardes al escucharlos ensayar. “Al principio la música no me gustaba, me gustaba escucharla pero tocarla era muy difícil. La técnica reclama muchas horas de ensayo y yo de morro fui muy vago y muy desmadroso, me encantaba andar en la calle”, confiesa nuestro entrevistado.

    FOTO: Jorge Ramírez-Posada

     

    No obstante, una manera de construir la relación entre padre e hijo hizo que Juan Carlos empezara a sentir la música. “Recuerdo a mi papá sentado escuchándonos”. Sin embargo, a los 19 años, Reyna perdió a su padre y decidió guardarle luto retirándose momentáneamente de la música. Pero además de ese arte cultivó otra disciplina: la escritura. “Cuando tenía cinco o seis años gané un concurso de dibujo y el premio del concurso era una enciclopedia. Entonces desde muy morrito empecé a leerla y me llamó mucho la atención la vida de los escritores. Pensaba: ‘¡qué vida tan intensa!’”.

    De a poco comenzó a escribir y después de un gran esfuerzo surgió el poemario Vuelta al agua. “Compré todos los ejemplares y los quemé. Creo que no era mal poeta, pero lo escribí en una situación donde había una mezcla de cosas: había fallecido mi papá y había descubierto la sensación del enamoramiento. Era un libro extraño, pero bonito, con reflexión sobre el tiempo”, recuerda.

    En paralelo, Pepe Mogt, creador de Nortec, se enteró por la hermana de Juan Carlos que había un par de jóvenes virtuosos en la música y en un impulso los invitó a tocar al experimento musical que estaba conformando. “Hice clic inmediatamente con ellos y de ahí me dijeron: ‘oye, ¿por qué no vamos formando un ensamble y nos vamos de gira?’. Eso fue como a los 23 o 24 años, entonces de los 24 a los 34 estuve de gira con Nortec”.

     

    FOTO: Cortesía

     

    Haciendo cuentas, Juan Carlos se desempeñó como bajo quinto de la agrupación de 2004 a 2015. Su última presentación en vivo fue en el Festival Coachella en Indio, California. “Me dediqué a la música, la neta me sentía muy bendecido, era una forma de vida, era un trabajo. Pero nunca dejé la escritura, me tomé un break para estudiar una maestría y pues seguí escribiendo”.

    Y llegó el momento en el que Juan Carlos Reyna decidió dejar atrás la fiesta y la música. “Yo soy un demonio y la neta renuncié a esa vida para dedicarme con disciplina a escribir. Requieres tiempo, dedicación”. Y sobre todo, se sincera, porque se propuso crear un proyecto escritural propio y porque en medio de la eterna celebración que significaba estar de gira, no podía establecer relaciones de pareja estables. “Además, como Nortec no era un proyecto mío, pues no tenía mucho margen creativo. Entonces en la escritura es donde yo me siento más suelto. Fue una decisión muy pensada”.

     

    FOTO: Jorge Ramírez-Posada

     

    Así nació Confesiones de un sicario, un libro best seller en el que por primera vez alguien se atrevió a trabajar con un matón en su coescritura. Los reconocimientos llegaron pronto y fue nominado a un Emmy por el documental que llevaba el mismo nombre. Aunque en ese caso contaba la escalofriante historia de tres bandidos, en un país donde los muertos ya se contaban por miles.

    Con ello Reyna trazó una línea de escritura en la que buscó conocer las distintas formas en las que se ejerce el poder en México, lo que lo llevó a un nuevo reto: entrevistar a Benjamín Arellano Félix, “El Min”, quien por años ejerció el liderazgo del Cártel de Tijuana. “Yo crecí en una ciudad de bandidos [Tijuana]. No es algo estigmatizante. La narcopolítica está muy mezclada” Con ese loop en la cabeza decidió entablar un juego de espejos con el narcotraficante, solo que 90% de lo que escuchó de los labios de “El Min” no podía ser publicado. “Fue como una maestría, pero puedo decir que lo que me dijo tiene que ver con el nivel de corrupción que hay en el país”. Pese a ser la primera entrevista realizada a uno de los exlíderes de las grandes organizaciones delictivas del país, publicar El Extraditado no se tradujo en un gran éxito en ventas.

    Después abrió una consultoría política con el historiador César Faz, pero el amor lo llevó a dejarlo todo y se instaló en Nueva York para comenzar otra vez.

    Allí conoció la humildad. Un 24 de diciembre de hace algunos años lavaba trastes en una mezcalería en Lower East Side. A horas de terminar el turno, su jefe le hizo una propuesta: “Oye, ocupo que te quedes más tiempo, vamos a hacer una reunión, vienen meseros, las hostess de los bares de la zona y se va a armar un after”. Juan Carlos pensó que la invitación era para pasar la Navidad después de la extenuante jornada de trabajo, pero estaba equivocado, el exmúsico de Nortec, se tendría que quedar a trabajar toda la noche.

    Comenzó a llegar la gente, y mientras lavaba trastes, la fiesta estaba a tope: “Ya como a las cuatro o cinco de la mañana, saqué las bolsas de la basura y vi por la ventana la fiesta con chicas guapísimas, todos pasándola bien y el DJ empezó a poner a Nortec”, narra. Justo las canciones que Juan Carlos había grabado tiempo atrás, ambientaban la Nochebuena: “Fue una experiencia de tanta humildad. Tiré las bolsas de basura, regresé, terminé el trabajo, cobré mis 80 dólares y me fui al departamento en el que vivía a cenar un pavo que compré en la tienda”.

     

    FOTO: Jorge Ramírez-Posada

    “Es estar acá”, indica con su mano una posición elevada, “a estar acá”, y luego la baja al piso. “Mi vida ha estado repleta de esos altibajos”, reflexiona. En la vida de todo hombre, refiere tras rememorar el pasado, lo importante es conocer la caída.

    Después comenzó a subir peldaños en la mezcalería, pasó de lavatrastes a ayudante de cocinero, de cocinero a ayudante de mesero, de mesero a asistente de bartender y de ahí a la gerencia.

    Aunque ya se perfilaba en la realización del sueño americano, todavía sentía que algo le hacía falta, así que decidió retomar el oficio y comenzó a trabajar como investigador periodístico en la conocida serie Narcos.

     Ahora, su quinto paso lo tiene de vuelta en la Ciudad de México. Está a punto de comenzar un podcast de entrevistas titulado Reyna Esta Noche en el que se propuso entrevistar a personajes tan dispares como Mike Tyson y Emma Coronel, esposa de “El Chapo” Guzmán, entre otros, para llevarlos a decir cosas que transformen mentalidades. Al mismo tiempo prepara el libro Narcografología, que coescribe con la abogada y grafóloga Tania Ramos y en el que busca un objetivo: descubrir un patrón entre aquellas personas que confluyen en el mundo del crimen organizado. ¿Y cómo lo hará? La respuesta es, a través de la letra de los entrevistados. “Mi proyecto intelectual es poder cambiar mentalidades, empoderar a la gente”, confiesa.

    Solo él sabe si le dará otra vuelta más a su proceso de cinco pasos.

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