Este resort en la Polinesia es un paraíso
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    Este resort en la Polinesia es un paraíso

    El paraíso de Brando.

    Autor: Redacción Maxim 13 marzo, 2020


    FOTO: Cortesía

    Más allá de que The Brando ofrezca un lujo extraordinario, su ubicación aislada y remota, anonimidad y su inigualable sentido de privacidad pueden ser sus mejores características.

     

     

    Adelantémonos casi medio siglo y The Brando, un resort de 35 villas localizado en la pequeña isla de Onetahi donde alguna vez el actor construyó su hogar, es una singular expresión de lujo única en el planeta. Esto puede sonar exagerado sin contexto, pero luego de pasar tan sólo una noche aquí, el cuerpo se desvanece hacia un nivel de tranquilidad que ninguna escalera de mármol, un spa de lujo o sábanas de hilo de lino podrían duplicar. Luego de unos cuantos lánguidos días absorbiendo este paraíso, comenzarás a deshacerte de los problemas del mundo moderno como una serpiente cambiando de piel.

     

    No hay otro resort como The Brando porque no hay otra ubicación como Tetiaroa. Así como sus islas hermanas Tahití, Moorea y Bora Bora, el pequeño atolón que alguna vez fue un volcán. Tetiaroa se vio geológicamente suprimido, creando eventualmente decenas de pequeñas islas formando un aro alrededor de la cristalina laguna. Supuestamente hay 32 tonos de azul que pueden admirarse en esta alberca natural de casi 7 kilómetros de ancho, aunque uno no puede dejar de preguntarse cómo es que alguien comienza a contarlos sin perderse a sí mismo en los destellos diamantinos de la superficie.

     

     

    En The Brando hay muchos lujos, como villas multinivel, cada una con su propia alberca y acceso privado a la playa y con vistas hacia el cálido mar de tonalidad cobalto. También hay un restaurante manejado por el chef Guy Martin, poseedor de dos estrellas Michelin, y un spa de clase mundial junto a un estanque de agua natural lleno de lirios. El resort mantiene bajo secreto la identidad de sus huéspedes, pero han habido rumores de que recientemente se hospedaron en él Lady Gaga, Ellen DeGeneres y Margot Robbie. Se dice que Barack Obama pasó varias semanas aquí mientras escribía sus memorias, se comenta que Leonardo DiCaprio ha estado varias veces en el lugar con su madre o con alguna de sus novias supermodelos.

     

    “Los visitantes que llegan a The Brando vienen a compartir sus valores con nosotros con respecto a la importancia que tiene el reservar un lugar tan hermoso como este, y participan activamente de diferentes formas,” explica Richard Bailey, Presidente y CEO de Pacific Beachcomber resorts, así como compañero del actor en la idea original del proyecto y su subsecuente desarrollo. “No es barato venir a The Brando, así que, si eres un huésped, parte del dinero que estás pagando se destina a la investigación y al compromiso de la conservación”. Las tarifas por noche son de unos $4,000 dólares.

     

    Chef Guy Martin, poseedor de dos estrellas Michelin.

     

    Bailey conoció a Brando en 1999 y pasó muchas horas con el legendario actor en Tetiaroa, caminando por los terrenos, nadando en su caliente y resplandeciente laguna, y bebiendo abundantes botellas de ron mientras aprendía sus singulares perspectivas sobre sustentabilidad e intercambiaban filosofías de vida. Brando fue muy firme en cuanto a sus demandas de que la isla permaneciera inmaculada y quien fuera que desarrollara el atolón en su nombre debía protegerlo diligentemente. Para 2004, el año en que falleció, tenía la suficiente confianza en Bailey para firmar un poder en el cual le daba el control total del lugar.

     

     

    Más allá de que no quieras o necesites lujo en The Brando, su compromiso con la sustentabilidad y su remota ubicación, significa que no puedes comportarte como un niño consentido. Los camarones se acabaron un día durante nuestra estadía, y contenedores de aluminio rellenables se usan en lugar de plástico. Si esto representa un problema para ti, por favor vete a otro lugar. No vengas con tu negatividad a The Brando.

     

    El completo aislamiento del lugar con todo lo local te hará sentir como si estuvieras caminando sobre arena al borde del universo. Un masaje profundo sobará tu alma mientras te sientas en un atolón desierto, mirando sobre la laguna y al resto de los atolones, sin señales de actividad humana. No escucharás el motor de una moto o un Jet Ski, ni mansiones entre el abundante follaje de las palmeras. No encontrarás ni una botella de plástico ni algún pedazo de desecho perdido que te lleve de vuelta a las ansiedades y miedos del siglo XXI. Serás solamente tú, agua imposiblemente azul hasta donde tu mirada alcance y un sentimiento de refugio que calma hasta a los rincones más obstinados y difíciles de tranquilizar de tu espíritu.

     

     

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