La historia de la famosa camarita GoPro

    La historia de la famosa cámara GoPro

    La emocionante aventura de Nick Woodman, fundador de GoPro.

    Autor: Redacción Maxim 8 marzo, 2019


    FOTO: Cortesía

    El fundador de GoPro convirtió una pequeña cámara y un gran sueño en un gigante de la tecnología global.

     

    Por Justin Rohrlich

     

    No mucho después de que GoPro lanzara su primer producto en 2004 —una cámara fotográfica impermeable de 35mm montada en la muñeca, llamada Hero—, el fundador y CEO de la empresa, Nick Woodman, se mudó a QVC, el canal de compras desde casa en West Chester, Pensilvania. Donde llevaban a cabo pruebas para nuevos inventores ansiosos por vender su mercancía al aire, y después de esperar en línea con cientos de otros aspirantes, se eligió para que apareciera Woodman y su creación aún no probada.

    “Investigaba en línea y vi un anuncio para la competencia, ‘Búsqueda de inventores’ de QVC, y había un enlace a un formulario de audición y fechas”, dice. “La única fecha que quedaba era en la sede de QVC, en Pensilvania, en unos pocos días. Pensé que tenía una muy buena oportunidad de entrar en el programa, así que compré un boleto de avión y lo hice. La fila salía del edificio y yo fui una de las últimas personas entrevistadas. Les encantó mi producto y lo hice en el programa. Ese sigue siendo uno de los mejores momentos de mi carrera y la primera incursión de GoPro en el mercado en masa. También fue un ejemplo del poder de tener una actitud de ‘Lo estoy logrando’. Piénsalo. Visualízalo. Hazlo. Boom”.

     

     

    Comenzó a transmitir después de las personas detrás de un botiquín de primeros auxilios para animales llamado Medi+Pet. La apariencia de Woodman fue buena, y desencadenó una historia de éxito comercial poco probable. Aunque rudimentaria, Hero fue un triunfo inmediato, vendió casi 3 mil durante su segmento de 10 minutos. GoPro ganó alrededor de 350 mil dólares ese año. En 2013, Nick apareció en la lista de multimillonarios de Forbes del mundo, con un valor neto de 1.3 mil millones de dólares. Y en 2014, se convirtió en el CEO mejor pagado de Estados Unidos, según el Índice de Pagos de Bloomberg, ganando una estratosférica cantidad que ronda los 285 millones de dólares.

    La historia personal de Woodman no fue un tiro directo al éxito. Después de graduarse de la Universidad de California en San Diego en 1997 con un título en artes visuales, el nativo de Menlo Park, California, decidió probar suerte en la industria de la tecnología. Lanzó un sitio web llamado EmpowerAll.com, que vendía productos electrónicos de consumo con grandes descuentos. La empresa fracasó y su siguiente intento fue Funbug.com, una “plataforma de entretenimiento promocional”, fue un sitio de juegos que pagaba recompensas en efectivo “que se podían gastar en la web”; también fracasó. Al cumplir 26 años, se dirigió al extranjero para aclarar su mente.

    Mientras surfeaba en Australia, tuvo una epifanía. Solo los surfistas con los recursos para contratar equipos de cámaras profesionales podían obtener buenas fotos de sí mismos en el agua. Pero Nick imaginó una simple correa para la muñeca que podría sostener una cámara desechable en el brazo de un surfista. Aunque el sistema todavía era un poco difícil de manejar, Woodman sabía que su idea era algo grande.

     

     

    En conjunto con su novia (ahora esposa), Jill, compró mil 800 cinturones balineses en un mercado local por 1.90 dólares cada uno. Cuando regresaron a California, vendieron los cinturones en la parte trasera de su Volkswagen 1974, por hasta 60 dólares cada uno. Nick usó la ganancia, unos 20 mil que había ahorrado de la empresa Funbug y casi un cuarto de millón de dólares en préstamos de sus padres para fabricar la primera serie de correas para cámara GoPro. Él mismo terminó las correas en una máquina de coser (prestada por su madre), trabajando hasta 18 horas seguidas.

     

    “Puedo ser maniaco a la hora de elaborar una idea, mantenerme despierto toda la noche en los primeros días”, comenta y profundiza. “La habitación en la que vivía mientras desarrollaba los primeros prototipos estaba lejos de la cocina, y cada vez que me levantaba a tomar un trago de agua, mis amigos con los que compartía la casa me distraían del trabajo, así que empecé a usar un CamelBak (mochila que suministra agua) mientras estaba sentado en mi escritorio para mantenerme hidratado. Había una puerta corrediza de vidrio en el patio lateral justo a la izquierda de mi escritorio, por lo que los descansos biológicos eran igualmente de fácil acceso”.

     

    Una vez que arregló la correa, necesitaba una cámara para ir con ella. Al fin encontró un modelo de 35 milímetros hecho en China. Entonces hizo un prototipo clásico con una herramienta Dremel, bloques de plástico y pegamento. Lo envió a China, mandó 5 mil para comenzar, y en septiembre de 2004, GoPro realizó su primera venta cuando un distribuidor japonés ordenó 100 unidades después de ver el producto en una feria comercial. La Volkswagen de Woodman fue robada en la última emisión del programa.

     

    “La estacioné con un tanque lleno de gasolina”, recuerda. “Espero que alguien la esté tratando bien; era un gran vehículo con mucha historia de GoPro. Escribí la primera patente en esa camioneta, estacionado en una carretera de incendios de montaña a 600 metros sobre el Océano Pacífico en la Costa Perdida del Norte de California. Fueron buenos tiempos”.

     

    Nick había sido aspirante a piloto de carreras durante mucho tiempo, y fue en la pista donde tuvo su próxima gran idea. En 2006, fue a una escuela de carreras en Sonoma, el Infineon Raceway de California. Se mostró reacio a la oferta de la escuela de alquilarle una cámara montada en un automóvil por 100 dólares, en lugar de atar su GoPro a la barra antivuelco de su vehículo. Los resultados fueron lo bastante buenos como para plantar una semilla en la mente de Woodman, y con rapidez fijó su mirada en la fabricación de una montura especial que permitiría a los usuarios tomar las selfies más geniales del mundo.

     

     

    GoPro compró un Lotus Exige para investigación y desarrollo de alta velocidad, un papel que Nick tomó con entusiasmo. Sería una oportunidad para ampliar la base de clientes de GoPro más allá de la comunidad de surf, entonces su equipo comenzó a centrarse en una gama más amplia de deportes extremos. En 2009, GoPro lanzó su primera cámara de video HD, y las ventas se dispararon. Nick mantuvo los costos bajos al aparecer como el modelo en el empaque de GoPro en los primeros días, recuerda haberse dado cuenta de que algo grande estaba sucediendo. “Nos sentamos como compañía y dijimos: ‘Oh, Dios mío, la gente está en verdad enloquecida’”, dijo a la revista Inc.

    Woodman y su equipo habían intentado durante mucho tiempo, sin éxito, colocar sus productos en los estantes de las tiendas de Best Buy. Pero cuando las legiones de fanáticos que habían aprendido en línea de GoPro comenzaron a inundar al minorista con solicitudes, Best Buy le ofreció a la compañía una prueba en un puñado de lugares. Las ventas se dispararon, y en la primavera de 2011, Cisco detuvo la producción de su cámara Flip, lo más cercano a la competencia real que tenía GoPro. Ese septiembre, GoPro recibió el Bravo de Best Buy, premio que “honra a los fabricantes y proveedores cuyo trabajo innovador y excepcional supera las expectativas y logra resultados sobresalientes”.

    A pesar de pasar por varias etapas de prueba y error, Nick explica la clave de su estabilidad: “Las historias nos ayudan a celebrar y recordar nuestras experiencias, validando y expresando quiénes somos. No importa cuál sea tu historia, te ayudaremos a capturarla y compartirla… con otros o solo para ti. Te sorprenderá lo feliz que te puede hacer sentir tu propia historia”.

     

     

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