ICON: 'Chaco' Giménez, pasado, presente y futuro

    ICON: ‘Chaco’ Giménez, pasado, presente y futuro

    Uno de los futbolistas más emblemáticos de la Liga MX, habla de su carrera y sus pasos a seguir luego del retiro.

    Autor: José Luis Ramos 1 marzo, 2019



    Fotografía por Jorge Ramírez-Posada.

     

    La personalidad de Christian Giménez se mide más allá del talento de sus piernas

     

     

    Mientras nos dirigíamos a la casa de Christian “Chaco” Giménez, recordaba los momentos más gloriosos que le vi en la cancha. Como yo, todo aficionado del Cruz Azul recordará el 3 de octubre de 2010, cuando con un potente remate desde fuera del área venció a Guillermo Ochoa, dándole a Cruz Azul el primer triunfo en siete años sobre su acérrimo rival, el América.

     

     

    Otro momento memorable se suscitó en noviembre del mismo año. El cuadro celeste se medía ante los Pumas en el partido de ida de los cuartos de final del torneo de Apertura. Corría el minuto 73 cuando el balón fue rechazado por la saga universitaria, entonces apareció Giménez y prendió el balón con una volea espectacular que se incrustó en la horquilla del arco defendido por Sergio Bernal. Anotaciones como éstas pueden definir el carácter del “Chaco” en el mundo del futbol: apasionado, incansable y que nunca se guardó nada al saltar a la cancha.

     

    Sin embargo, la personalidad de Christian Giménez se mide más allá del talento de sus piernas.

     

     

     

    ‘Chaco’, el futbolista

     

     

    El “Chaco” es un hombre amable, sencillo y muy familiar, en su brazo derecho lleva tatuadas las iniciales de su familia, “B”, “S”, “A”, “S”, que representan a su esposa, Bernarda, y a sus tres hijos: Santiago, Agustina y Sofía. Al preguntarle si hay alguna diferencia entre el futbolista y el hombre, Christian nos responde sin titubear. “Soy el mismo, trato de ser muy noble en todos los sentidos, un buen marido, un buen padre, buen hijo. Mi vida está llena de valores y eso se lo debo a mis padres, soy el mismo ahora que camino por la calle, que cuando gané el Balón de oro por mejor jugador de futbol mexicano (2009), nunca cambié, esa es mi forma de ver la vida”.

     

    Dimos un vistazo por su museo personal en el que guarda trofeos, medallas y una gran cantidad de playeras que acumuló a lo largo de su trayectoria. Christian creció en la región norte de Argentina, en la Provincia del Chaco, de ahí su seudónimo que proviene del quechua chaku y que significa “territorio de cacería”. Luego de darle un sorvo a su mate nos contó sobre sus inicios en el futbol. “Acompañaba a mi papá, él fue futbolista y me llevaba de la mano, yo tenía cinco años y siempre iba a los entrenamientos, ahí empezaba a patear la pelota y andaba todo el día con él, le fascinaba el futbol, para mí todo el día era jugar y me encantó”.

     

     

    Inició su carrera a los 14 años en el Club Atlético Municipales de Resistencia, después pasó al Club Atlético Chaco For Ever, del que brincó a Boca Juniors en 1998. “En ese tiempo no me detenía tanto a pensar, me dejaba sentir mucha adrenalina y hambre de poder trascender”, agrega.

     

    Con los Xeneizes ganó tres veces la Superliga Argentina (1998, 1999, 2000) y en dos ocasiones la Copa Libertadores (2000-2001), siendo la segunda, uno de los máximos triunfos de su carrera, paradójicamente, al derrotar a uno equipo del que se haría ídolo más adelante. “Fue uno de los grandes logros en mi carrera, el Cruz Azul había hecho una Copa Libertadores increíble, da la casualidad que le ganó a Rosario Central, al River y llegó a la final con Boca como la bestia de los argentinos. Quedamos 1-1, pero pudimos ganar en penales”, rememora Giménez.

     

     

     

    Luego de un paso fugaz por los clubes Unión e Independiente, Christian emigró al futbol mexicano para incorporarse a los Tiburones Rojos del Veracruz (2004-2005) y ser parte del sorprendente equipo que comandó Cuauhtémoc Blanco y se hizo del liderato general en 2004. Antes de marcar toda una época en el Pachuca y el cuadro celeste, Christian fue fichado por América en donde tuvo muy pocos minutos.

     

    Así como arribó al Pachuca (2006), comenzó a cosechar importantes triunfos que lo consolidaron como una figura del balompié nacional. La Copa Sudamericana es una de las más representativas, los Tuzos se coronaron tras vencer a Colo-Colo en Santiago de Chile en diciembre del mismo año. “Nadie nos tenía fe, salvo los mexicanos y la gente del Pachuca. Nosotros fuimos convencidos de que íbamos a ganar, nos motivaba el grupo de jugadores que teníamos alrededor, sabía que podíamos perder, pero que nos defenderíamos a muerte en cualquier cancha”.

     


    Copito, su pequeña mascota que deambula siempre por su cuarto de trofeos.

     

     

    En mayo de 2007, el “Chaco” levantaría el título de liga con la escuadra hidalguense. “Fue uno de los días más especiales de mi carrera”, asegura Christian, para quien tuvo un significado especial vencer al América. “Un año antes yo salí del América sin saber por qué, hoy entiendo el porqué, y quería demostrarles que se habían equivocado conmigo. Me acuerdo de una imagen dando la vuelta olímpica, viendo a los dirigentes de América, en ese momento sentí alivio, por el hecho de haberme ido sin tener tantas oportunidades. Los tiempos de Dios son exactos, se dio esa final, y lo disfruté mucho”.

     

     

     

    Después vinieron los años con Cruz Azul, entre 2010 y 2017 Giménez vistió la camiseta celeste, de la que guarda recuerdos dulces y amargos. Con el conjunto de la Noria marcó 62 de los 133 goles de su carrera y vivió años muy intensos, y quizá del que más emociones encontradas tiene es de 2013, cuando ganó la Copa MX y perdió la final de Liga.

     

    El 26 de mayo de ese año se vivió una de las mejores finales en la historia de nuestro balompié, azulcremas y celestes dieron un trepidante partido que se definió en la tanda de penales a favor del equipo de Coapa. “Nunca pregunté cuando ganaba, ni tampoco pregunté cuando perdía, si bien me dolió mucho, sabía que en algún momento iba a perder, de eso se trata el deporte, había tenido muchas cosas dulces en mi carrera y esa fue una de las derrotas”, comenta antes de hacer una pausa y agregar con humor:

     

    “Con el tiempo eso ya quedó en el olvido y los únicos que se deben de acordar de esa situación son los americanistas”.

     

    Giménez cerro su ciclo como futbolista profesional en el Pachuca y en agosto de 2018 anunció su retiro de las canchas. “Hasta acá llegué, muchas gracias y hasta siempre futbol”, expresó entre lágrimas cerrando así una época en la memoria de quienes lo vimos patear una pelota.

     

     

     

     

    El retiro

     

     

    Varios meses después y con la tranquilidad que da la estabilidad, el “Chaco” hace una retrospectiva de su decisión. “Ya lo venía analizando, el último año que estuve como jugador no tuve mucha participación, más allá de que me sentía bien, física y mentalmente, me daba cuenta que el fútbol me estaba dando una señal, de la decisión que tenía de tomar, y bueno, realmente no se me hizo tan difícil”.

     

    Más allá del espectáculo, los reflectores y la fama, lo que más extraña Christian del futbol profesional es el compañerismo en el vestidor: “Creo que ahí era yo, cada vez que entraba a un vestidor me sentía muy bien, aparte soy uno de los tipos que me gusta estar todo el día con el cotorreo con mis amigos y compañeros, eso se extraña mucho”.

     

     

     

    El tiempo lejos de la cancha le ha traído días felices. “Al otro día querés hacer de todo, lo que no haces en años de carrera lo quieres hacer en un solo día”, comenta entre risas y agrega: “digamos que di todo lo que tenía al futbol, me exprimí al máximo, no me guardé nada, y ahora quiero disfrutar también de la otra parte de mi vida”.

     

     

    Presente y futuro

     

     

    “Chaco” se preparó como entrenador tanto en México como en Argentina, sin embargo, al decidir su siguiente movimiento se decantó por ser analista deportivo para Fox. “Es otra faceta que tiempo atrás me gustaba y que no le tenía miedo. Cada vez que me hacían una entrevista, dejaba fluir el diálogo y me sentía muy cómodo; estoy comenzando pero me gusta, y puedo abarcar estas dos cosas que realmente son lindas”, explica.

     

     

    Giménez quiere desarrollar su máximo potencial en su nuevo campo laboral, sin embargo, siempre quedará abierta la posibilidad de que se siente en un banquillo para entrenar a un equipo. “Terminé mis cursos de entrenador, tanto en Argentina como en México,  y vamos a ver, no es fácil meterse en la cabeza de 25 jugadores que piensan de diferente manera, hay un montón de situaciones, sé que también es lindo, si voy por ese camino quiero estar bien preparado, capacitarme bien”.

     

     

     

    Ahora es momento de leer las “Pláticas de vestidor con Oribe Peralta”.

     

     

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