Isabeli Fontana, la top model audaz

    Isabeli Fontana, la top model audaz

    Habla de sus noches de desvelo con Donatella Versace, encontrar al amor perfecto y la vida en el circuito internacional de la moda.

    Autor: Redacción Maxim 15 abril, 2019



    Fotografía por Gilles Bensimon

    por Sarah Horne Grose

     

    Entrevista y fotos de la súper modelo brasileña Isabeli Fontana

     

     

    El Carlyle es un tipo de hotel en donde las chicas de sociedad con perlas colgando contemplan un menú de tés tan grueso como una guía telefónica. Y aún así, ahí está: glamurosamente tarde, hablando en portugués en su celular y su cabello tapando levemente sus ojos.

     

    Isabeli Fontana ha llegado: una bomba brasileña con una playera de beisbol, jeans negros estrechos y botas bikers.

     

     

    El cuarto de té del hotel es apacible, sofisticado y elegante, incluso con tan sólo hacer sonar una cuchara contra una taza llama la atención, pero Fontana no es el tipo de mujer que se disculpará por atender una llamada telefónica. Resulta que la persona del otro lado de la línea era su abuela. “Soy latina y mi familia originalmente es de Italia, así que somos un grupo escandaloso”, explica. “Siempre hay mucha comida, conversaciones y peleas. Te puedes imaginar”.

     

     

    Descubierta a los 13 años de edad en su tierra natal (Curitiba, Brasil), Fontana ha cubierto todo lo que tiene que ver con Victoria’s Secret, acosado las pasarelas de cualquier diseñador de moda de renombre y realizado campañas para Balenciaga, Balmain y Hermes, y esta temporada agrega a Calvin Klein Underwear. Está acostumbrada a entusiasmar a la gente con su sex appeal. “A los brasileños les encanta seducir, divertirse, bailar… usar su encanto. Nos gusta un poco la atención”, confiesa.

     

     

    Isabeli es alguien a quien no puedes engañar, aunque el mundo de la moda aparenta ser algo un tanto relajado, “es un mundo muy difícil”, explica. “En un momento eres la cosa más caliente, no tienes suficientes horas en el día y apenas puedes respirar. Al día siguiente todo se resume a cuántos seguidores tienes en Instagram, que se usa sólo para mostrar cómo te ves y qué tan profesional eres. Ahora existe esta nueva dimensión”. Aunque Fontana abrazó las plataformas sociales y está dispuesta a compartir su vida personal, en ocasiones encuentra esto un poco extraño.

     

    En sus inicios como modelo, recuerda que se sintió “como una muñeca humana. Estiras tus brazos y alguien te viste. Había días en que lo odiaba, que me sentía como nada”.

     

     

    Sin embargo, a los 32 ha resguardado sus reservaciones y sacó a relucir cierta audacia, en donde abraza con gusto su trabajo como una exhibicionista profesional. “Soy buena en esto, ¿sabes?”, nos cuenta. “Me gusta una sesión en donde me siento sexy y fuerte, algo dura. Eso es lo que mejor hago. Me gusta darle al fotógrafo lo que quiere, colaborar con el director de
    arte. Modelar es lo único que conozco”.

     

    Cuando Isabeli era joven, hija de un psicólogo y una vendedora, se acostumbró a dibujar comentarios sobre su figura delgada y apariencia mediterránea. “No tenía idea de lo que era ser una modelo”, recuerda, “era la chava que se montaba en una patineta con los chicos. Vengo de una familia muy tradicional, en donde la moda no se consideraba, pero mis padres estaban abiertos si eso era lo que realmente quería hacer”.

     

     

    Bateó un home run en 1996 al convertirse en una finalista de la competencia internacional Elite Model Look. Su vida pronto cambiaría drásticamente. Compró una casa de playa en Brasil a los 16 y se convirtió en una fan de restaurantes glamurosos (como Nobu). Ahora, si llega a patinar, sólo lo hace con sus hijos, Zion (12) y Lucas (8).

     

    A los 19, ella y el primer amor de su vida, Álvaro Jacomossi, un colega modelo, se enteraron que estaba esperando a Zion. Lucas es hijo de su exmarido Henri Castelli. Una corta relación con el hijo de Bob Marley, Rohan, le siguió. Aunque era una madre en plena adolescencia, su carrera nunca flaqueó y se ha divertido en el camino. “He tenido momentos increíbles. ¿Fiesta de Donatella Versace? Bailamos, tomamos. Dejémoslo así: no era la primera en llegar a casa”.

     

     

    Las pequeñas turbulencias en su vida amorosa le han enseñado qué es lo que necesita en una relación. “No te sientes ahí con tu celular, distraído, quiero un hombre a quien le importe”, nos confiesa. “Entra al cuarto y fíjate en mí. Acepto que conseguir a otra mitad siendo una supermodelo es todo un reto. No es fácil ser el novio. Tienes que ser un hombre fuerte”.

     

     

    Llamar la atención de los hombres nunca fue difícil. La pregunta es qué tipo de atención obtienes. “Claro, percibes cuando un hombre te quiere como trofeo. No necesito serlo para nadie. Un tipo dirá: ‘¿tienes ese anillo? Puedo comprarte uno más grande’. Yo compro todo lo que necesite. Lo que quiero es amor verdadero”. Fontana descubrió eso con su pareja, el rockero brasileño Diego Ferrero. En un costado de su anillo lees la frase “Real Love”, escrita de puño y letra de él. En Brasil, ellos son una pareja poderosa. Hace unos años posaron juntos para la revista Glamour y, a principios de 2015, en la fiesta de lanzamiento de esa edición, Fontana sorprendió a Ferrero con una scooter vintage Motorino, ya que cumplía 30 años.

     

     

    Por el momento, vive en Sao Paulo, lugar que pensó es el mejor para que sus hijos crezcan. “Buscaba equilibrio y calidad de vida para ellos”, nos cuenta. Pero la dinámica de una modelo significa que ahora está considerando mudarse a Miami para estar más cerca de ciudades clave para la moda, como Nueva York y París.

     

    Eso sólo significa una cosa: estamos muy cerca de ver mucho más de Isabeli.

     

     

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