La próxima superestrella de la NBA

    La próxima superestrella de la NBA

    La paciencia ha sido clave para Joel Embiid, la próxima superestrella de la NBA.

    Autor: Redacción Maxim 7 febrero, 2019


    FOTO: GettyImages

    Por Keith Gordon

     

    Los fanáticos de los deportes de Filadelfia son conocidos por su intensidad.

     

    Después de todo, lanzaron bolas de nieve a Santa Claus cuando las cosas no iban bien para sus Águilas. Por lo tanto, no era probable que fuera una venta fácil para el entonces gerente general de los Philadelphia 76ers, Sam Hinkie, cuando, antes de la temporada 2013-2014, comenzó una estrategia para construir un equipo de calibre de campeonato en la Ciudad del Amor Fraternal. ¿Cuál fue su solución? Ser lo más malo posible, terrible, durante mucho tiempo, a propósito.

    La NBA se considera diferente de otras ligas deportivas profesionales en el ritmo glacial en el que los equipos mejoran o empeoran. Las franquicias de NFL, NHL y MLB requieren tiempo para reconstruir un equipo que necesita un cambio, pero gracias a los grandes contratos garantizados que prevalecen en la NBA y el complejo límite salarial establecido, para algunos equipos les puede llevar años o incluso una década para salir de malos contratos y acumular el talento necesario para ganar en la liga. Sam Hinkie y los 76ers decidieron dejar de ignorar estos hechos y tomar las riendas, condenados a la sabiduría del baloncesto convencional.

     

    La estrategia de Hinkie para elegir jugadores principalmente durante el draft,y evitar comprometer dinero con veteranos, significaba que iban a venir temporadas difíciles. El exescolta Tony Wroten llamó a este tiempo “El Proceso”. Pero algo gracioso sucedió cuando se implementó: los fanáticos entendieron. Hubo temporadas horribles, y durante los siguientes tres años el equipo no alcanzó ni 20 victorias por torneo. Pero la paciencia y la disposición de los fans para ver el panorama general es lo que trajo a la luz a la próxima superestrella de la NBA.

    Joel Embiid nació en Yaundé, Camerún, en 1994. No comenzó a jugar baloncesto hasta que tenía 15 años. Aparte de sus obvios dones físicos de estatura (mide dos metros y pesa al menos 113 kilos) y atletismo, el adolescente no hubiera podido estar más lejos de las brillantes luces de la NBA. Pero gracias a los programas de extensión de la liga y al jugador de la NBA de Camerún Luc Mbah a Moute, Embiid llamó la atención y, a la edad de 17 años, encontró su futuro en el baloncesto en la Academia Montverde de Florida. Rápidamente se convirtió en un recluta de cinco estrellas antes de jugar una temporada para Bill Self en la Universidad de Kansas, donde terminó como el Jugador Defensivo del Año. Pero antes del torneo de la conferencia de ese año, sufrió una fractura por estrés en la espalda, el inicio de más de dos años de infernales lesiones. Cuando los 76ers usaron su tercera selección general en el draft de 2014 para un jugador grande con posibles banderas rojas de lesiones, los fanáticos coincidieron tácitamente, mostrando un nivel inusual de confianza. Eso fue solo el comienzo de la agotadora espera de los 76ers. Si bien era cierto que Embiid había pasado de no jugar al deporte a firmar un contrato multimillonario garantizado en media década, poco después de sus problemas de espalda, se rompió un hueso en el pie.

     

     

    El periodo de recuperación original (de cuatro a seis meses) se extendió cuando el equipo optó por su rehabilitación. Al final de la temporada, un escaneo reveló que el pie de Embiid no se había curado lo suficiente, y para consternación de los fanáticos de los 76ers, requirió otra cirugía que también significó perder su segunda temporada.

    Pero mientras Embiid se estaba recuperando, tanto él como los 76ers construían los cimientos de lo que esperaban que fuera un éxito futuro. Los 76ers estaban ejecutando “El Proceso”, y una de las piezas que adquirieron fue el fenómeno Ben Simmons, un australiano de dos metros que, como Embiid, probablemente se convertirá en uno de los mejores de la liga en las próximas temporadas. Embiid estaba trabajando lo más posible en su juego mental cuando su cuerpo no lo dejaba en la cancha. El joven de 24 años reveló a Sports Illustrated: “Pienso mucho sobre lo que pasé y cómo me preparó para ser un mejor hombre. Realmente siento que soy “El Proceso”; que el proceso se trata de mí”.

    Es importante tener en cuenta que la NBA en sí misma ha sufrido una transformación que afecta directamente a Joel Embiid y su futuro: los tipos altos se están extinguiendo en gran medida. O, mejor dicho, los jugadores grandes que no pueden ejecutar un tiro en salto o mover sus pies para defender un pick-and-roll han estado luchando por tener éxito en las últimas temporadas (por ejemplo, Jahlil Okafor, Alex Len, Nerlens Noel). Hoy en día, los mejores de alrededor de dos metros son los que pueden resistir los golpes y rebotar, pero también son instrumentales en el perímetro (como en Anthony Davis, DeMarcus Cousins y Karl-Anthony Towns). Embiid sabía que tenía mucho trabajo que hacer para expandir su juego, y una vez que tuvo su oportunidad al inicio de la temporada 2016-17, de mostró que podría terminar siendo el mejor gran jugador de su generación.

     

     

    Si el camino hacia su primer juego fue “El Proceso”, una vez que Embiid entró a la cancha demostró que no le debía nada a la solución. Es el epítome del centro moderno, que brinda resistencia, rebote y protección de borde mientras se siente cómodo al salir al perímetro para encontrar su propia imagen o crear espacio para sus compañeros. El regreso de su paciencia, la de su equipo y la de los fanáticos ha sido histórico. En la era moderna, Embiid coincide en producción con jugadores icónicos como Shaquille O’Neal, David Robinson, Hakeem Olajuwon y Patrick Ewing, los cuales han sido elegidos para el Salón de la Fama. El equipo subió de 10 victorias a 28 en su primer año de juego, y explotó para 52 victorias y un lugar en las semifinales de la siguiente conferencia.

    Si bien la derrota de playoffs de la temporada pasada ante los Celtics de Boston fue sin duda difícil de aceptar (la joven estrella, que lucha contra una lesión facial, jugó con una máscara protectora), Embiid no ha rehuido a su papel principal. Ha asumido responsabilidades de liderazgo dentro del equipo, especialmente en la cancha, donde su porcentaje de uso (un estimado de cuántas posesiones de su equipo en un juego son utilizadas por jugador) es el más alto de todos los tiempos en las primeras dos temporadas de un jugador de juego (34.1%), terminando delante de Michael Jordan (30.9%).

    Muchas otras estadísticas demuestran el impacto de Embiid en el juego, como las que demostraron su dominio como defensor de media cancha, o cuánto mejor juega su equipo de manera ofensiva cuando está presente. Embiid y el enigmático juego de Simmons combinan perfectamente, y hay una razón por la que los 76ers son una amenaza legítima para los presuntos favoritos en la Conferencia Este.

    Pero los fanáticos de Filadelfia y los 76ers, como Embiid, saben que este es un juego largo. Ven una década de dinastía de baloncesto, no sólo una buena carrera de playoffs. Cualquiera que sea la opinión de uno sobre “El Proceso”, las oportunidades que se avecinan para Joel Embiid y los 76ers se ven enormes, como de dos metros y 113 kilos.

     

    Platicamos con el Director General de NBA en México y esto fue lo que nos dijo, El futuro de México y la NBA.

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