Lisalla Montenegro Wilson, embrujo de Brasil

    Lisalla Montenegro Wilson, embrujo de Brasil

    Le encantan los coches veloces, las bolas rápidas y obsesionarse locamente con Game of Thrones. ¿Tienes algún problema con eso?

    Autor: Redacción Maxim 11 abril, 2019



    Fotografías por James Macari

     

    Por Ian Daly*

     

    Entrevista con la modelo brasileña Lisalla Montenegro

     

    “Intenté besarlo y ser amable, pero para nada le interesaba”, recuerda Lisalla Montenegro de su terrible cita de San Valentín de hace dos años. Entonces, ¿qué tipo de hombre rechaza las insinuaciones de una supermodelo brasileña de 1.75 m —una con un cuerpo tan perfecto para Victoria’s Secret, una cara digna de Maybelline y una sonrisa salida de tus sueños—? Resulta que el tipo con plumas. “Hacíamos un shooting en Brasil con un perico enorme”, dice, “¡y me mordió! Grité: ‘¡Quiten a esta cosa de mi mano!’”. No te preocupes. Desde entonces, la modelo de 26 años mejoró sus relaciones, uniéndose a un tipo sin plumas (visibles), un brazo izquierdo como un rayo y un contrato de 77.5 millones de dólares con Los Angelinos de Los Ángeles de Anaheim: el pitcher C.J. Wilson.

     

     

    Me encuentro con Lisalla en un tranquilo café en el piso inferior del hotel Montage Beverly Hills. Viene directo del gimnasio, vestida de yoga: pants negros y embarrados, y una playera azul.

     

    Después de revisar tu Instagram y Twitter, tengo una pregunta: ¿sesiones de ejercicios de tres horas diarias? ¿En serio?

    Tengo una entrenadora increíble y siempre me empuja para ir más lejos. Nos divertimos inventando nombres chistosos para ejercicios —nombres sucios—. Algunos otros entrenadores se acercan y están como: “Sí, iba a usar este equipo”, y les decimos: “¿Tú haces esto? ¡Es solamente para chicas!”. Y él dice: “¡¿Qué?!”. Y decimos, “Olvídalo, amigo. Es chiste interno”. Así que sí, lo mantenemos sucio.

     

    Eres de Brasil y C.J. es gringo. ¿Cómo es su portugués?

    Es muy cool. Mezcla palabras portuguesas que conoce con español, que para nosotros es fácil. Hablaba con mi papá explicándole cómo funciona pegarle a una bola de beisbol y explicándole el pitch, mientras yo pensaba: “Me casaré con este hombre”. ¿Alguien tomándose el tiempo de explicar su profesión a tu familia? ¿En su idioma? O sea, eso es esfuerzo. Eso le ganó muchos puntos.

     

     

    ¿Seguías el beisbol en Brasil?

    Ojalá. Antes de conocernos, no sabía lo que significaba “pitcher”. Tenía mucho que aprender. Recuerdo la primera vez que vi un juego en la tele, pensaba: “Wow, esto está en chino”. ¡Hay tantas reglas, tantos detalles! Pensé que era la cosa más difícil. Ahora me obsesiona. Leo artículos, hablo de él, me enojo. A veces maldigo. Es como el futbol: te metes a éste y se convierte en tu pasión. Es mi vida y me encanta. Ahora no me veo sin beisbol en mi vida.

     

    Has modelado para Lexus y a C.J. le encantan los autos. ¿Se te pega algo?

    Tenemos muchos libros de coches en la casa, vemos muchas carreras y es una de las cosas principales que grabamos de la tele. C.J. conoce todas las reglas y pilotos. ¡Incluso hace el ruido! Yo no estoy muy metida en los detalles. Estoy más en la sensación del auto.

     

    ¿Dirías que manejas rápido?

    Cuando manejo con alguien, soy más precavida porque es la vida de alguien más. Pero cuando voy sola, pienso: ¡Vamos, YOLO! Algo como… ¿cómo le llaman los chicos? Pie de plomo.

     

     

    Cuando te paran, ¿muestras la tarjeta de supermodelo?

    Realmente no les importa. ¡Aún no intento el apretar los senos! [risas] Quizá eso funcione para la siguiente. Una vez me multaron por exceso de velocidad en Texas. Iba tarde a mi vuelo —no es que sea pretexto— y luego me perdí dando mil vueltas alrededor del aeropuerto sin poder averiguar exactamente en dónde salir. El aeropuerto de Dallas es locamente grande. Y el policía se escondía. Iba como a 140. El límite de velocidad era, no sé… ¿90?

     

    Tu lugar de origen se llama Goiânia y está en medio de Brasil. ¿Cómo es?

    Mucha naturaleza. Tenemos vaqueros, granjas, cascadas, mucha ropa colorida, comida increíble. Pierdo la cabeza cuando regreso a Brasil. Siempre hago trampa con mi dieta. Es muy difícil ser sano en Brasil. C.J. decía: “Esto es raro. Pensé que los brasileños eran sanos”. Y respondo: “No, babe —mira sus traseros—”. ¡Mira, pero en realidad no mires!

     

     

    ¿C.J. y tú tienen algunas cosas extrañas en común?

    Los dos estamos locos por ciertas cosas —como cuando duermes en un hotel, si una pequeña luz entra por la ventana, los dos enloquecemos—. La luz de un reloj me molesta. Necesito cubrirlo con un pedazo de tela. Es igual que yo. Literalmente ponemos los zapatos contra la ventana para cerrarla bien. Usamos almohadas, alguna de nuestra ropa. Ocupamos todo lo que tenemos. Empujamos toallas por debajo de las puertas. ¡Pareja loca!

     

    También sé por tu Twitter que estás emocionalmente involucrada con Game of Thrones.

    Quizá demasiado. Cuando salió la escena de “Red wedding” hace un par de temporadas, lloré. Estaba tan enojada, no pude dormir en dos noches. Tuiteé que odiaba el programa. En cuanto te unes emocionalmente con alguien, los matan… y es como: ¡¿Qué?! ¡Cómo se atreven! ¿Quién escribió esta mierda? ¡No!

     

     

    Pero sin duda verás la siguiente temporada, ¿no es así?

    Por supuesto. Estoy obsesionada. Ahora también lo está C.J., así que veremos la quinta temporada juntos. Me encantan los dragones. Pensé: “¿Podré tatuarme un dragón en la espalda?”. Aún lo pienso.

     

    ¿Cómo fue ver la Copa Mundial de Futbol desde California?

    Cuando Brasil anotaba, brincaba en mi sofá. Mi cachorro brincaba en el sofá. Corría como loca por la casa. Y cuando C.J. estaba arriba en su oficina, subía y sólo gritaba: “¡Síiiiiii!”. Y lo besaba y volvía a bajar. No tengo tantos amigos brasileños en Los Ángeles, así que la fiesta la hacía sola.

     

     

    ¿Qué tipo de música escuchas?

    Me gustan las canciones románticas. Estoy muy metida en los 80. Me gusta U2, Journey. “Don’t Stop Believin” es mi rola. Nunca podrás cambiar eso. Cada vez que sale, la canto a viva voz  en el auto, la regadera, en todos lados—. Me encanta el karaoke. Pero honestamente, no soy muy buena. Los que me escuchan cantar estarán de acuerdo que sin duda es algo a mejorar. Nunca podré ganar dinero cantando.

     

    ¿Cómo reacciona la gente cuando cantas?

    “Por favor, no lo vuelvas a hacer”. Sería padre cantar bien. Pero todos en mi vida, incluyendo mi suegro, me dicen: “Por favor, no lo vuelvas a hacer”. Él se pone como: “Liz, estoy contento de que seas modelo”.

     

    * Entrevista publicada en la Revista Maxim de marzo 2015.

     

     

    AHORA LEE: MIMI ELASHIRY, EN LA PLAYA TODAS LAS MAÑANAS

     

     

    Temas relacionados con esta nota: , ,

Le encantan los coches veloces, las bolas rápidas y obsesionarse locamente con Game of Thrones. ¿Tienes algún problema con eso?