Melina Ramírez, belleza y espíritu

    Melina Ramírez, belleza y espíritu

    Se sabe hermosa pero no se olvida que lo importante es el interior.

    Autor: Sergio Ramírez 26 agosto, 2019



    Fotografía por Camilo Villabona

     

     

    Entrevista y fotos de Melina Ramírez

     

     

    En las imágenes se ve una niña de cabello castaño y gran sonrisa. Durante días, en las redes sociales se debatió si la tierna jovencita de las fotos se parecía o no a la despampanante rubia que hoy tenemos en nuestras páginas y si, como llegó a afirmar un portal, “todo tiempo pasado fue peor”. “Son fotos de hace años. Cuando vi eso, lo que pensé fue que me parecía increíble que el tema de conversación en un país como el nuestro, con cosas tan importantes para debatir, fuera mi preadolescencia”, asegura Melina Ramírez, exreina, presentadora, modelo, publicista y, hoy en día, una de las mujeres más hermosas de Colombia.

     

     

     

    “La verdad es que de bebé fui muy linda, era hermosa, pero mi preadolescencia fue fatal, con decirte que en esas fotos quedé divina”, afirma. Sin embargo, así como está orgullosa de la mujer que es, agradece haber sido la niña de esas fotos que causaron tantos comentarios. “Amo esa etapa de mi vida, porque gracias a que fui lo que fui en ese momento, soy lo que soy ahora”.

     

     

    MÁS QUE BELLEZA

     

    Esta mujer, nacida en Cali pero criada entre la capital del Valle, Medellín y Marinilla, un municipio del oriente antioqueño de donde es originaria su familia, recuerda que la preadolescente de esas fotos era una niña feliz, amorosa y amada, con una familia unida, de valores fuertes que no se preocupaba por su apariencia física pero sí por su preparación intelectual y el conocimiento espiritual. “Fui muy inquieta y me interesaban cosas que no eran muy comunes entre las niñas de mi edad: he leído mucho, siempre me gustó saber sobre el tema espiritual; entonces, desde los 10 años mi mamá me llevaba a cuanto curso hacía ella: sanación ancestral, curación pránica, constelaciones familiares, programación neurolingüística, yoga, medicina sanadora…”.

     

    De ese momento de su vida le quedó el gusto por la lectura, la inquietud por escribir y el interés en crecer espiritualmente, también la afición por los deportes, especialmente el voleibol y el futbol, el cual practicaba de tú a tú con los varones, y la seguridad de que hay mucho más allá de las apariencias. “Creo que la gente se centra en cosas que realmente son las menos importantes  reflexiona—. El físico nunca me interesó, incluso hoy en día, siendo una mujer vanidosa, porque me cuido y sé que trabajo en un medio en el cual se le da un gran valor a la apariencia, le doy la importancia que se merece, pero no es el centro de mi vida”.

     

     

     

     

    Con el tiempo, la niña de la foto cambió y a su vida llegó el modelaje, sin pensarlo, por medio de alguien que conoció en el gimnasio; y con él, un nuevo elemento para construirse como persona. “Con el modelaje descubrí que es maravilloso apoderarse de lo femenino, de la sensualidad de esas cosas de mujer que, en mi caso, me dieron seguridad, dominio, confianza en ti misma, la posibilidad de ser muchas personas distintas cuando posas ante un lente, ser polifacética; a través del modelaje aprendí ese empoderamiento”.

    NUEVOS RUMBOS

     

    A los 18 años era modelo (aunque durante años había soñado con ser bailarina), y una jovencita enamorada que decidió cambiar los planes de sus padres (que la veían estudiando en una prestigiosa institución de educación superior en Medellín) y matricularse en una universidad, no menos reconocida, pero en Bogotá, persiguiendo un amor que se desvaneció en días. Melina, quien venía de estudiar inglés en Canadá, de un momento a otro se vio sola, en Bogotá, donde no conocía a nadie. “Fue un proceso duro, que me costó mucho”.

     

    Finalmente se adaptó, hizo amigos y se graduó como publicista con el mejor promedio de toda la universidad. “No era que estuviera solo dedicada al estudio, lo que pasa es que me gustaba tanto lo que hacía que le sacaba tiempo a todo, pero los dos últimos años de universidad fueron un corre corre terrible”. En 2011, con 21 años y cinco semestres de carrera, fue elegida Señorita Valle y la representante de ese departamento en el Reinado Nacional de la Belleza, aunque, asegura, ser reina nunca fue su sueño. “Cuando le conté a mi mamá, lo que me dijo fue: ‘¿estás segura?, pero si tú juegas fútbol y llegas aquí toda empantanada ¿cómo vas a ser reina?”.

     

     

     

     

     

     

     

    Fue elegida Primera Princesa. “Lo disfruté como una buena experiencia, aprendí lo que tenía que aprender, maduré, crecí y ya”. Y como a muchas de las que pasan por Cartagena, le cambió la vida. El canal RCN le propuso a la estudiante de publicidad, convertirse en presentadora de la sección de entretenimiento de sus noticieros. “Yo no sabía ni qué era un teleprónter”, reconoce, así que la sometieron a un proceso de entrenamiento, y en el camino, Melina los convenció de que la contrataran como presentadora, pero de deportes. “En ese momento (2014) ya había mujeres hablando de deportes, pero ninguna había sido reina y modelo, así que al principio fue muy difícil, pero finalmente a las personas les gustó mi trabajo, tanto que hoy todavía hay quien me pregunta que si no voy a volver a presentar deportes, pero esa es una etapa súper cerrada en mi vida”.

     

     

     

     

     

     

    LA BÚSQUEDA DE LA FELICIDAD

     

    En septiembre de 2016, Melina sorprendió a todos con la noticia de su renuncia a su trabajo en Noticias RCN. “Nadie lo podía creer —recuerda—, mis papás, mi exnovio, todos mis amigos me decían: “Tú sabes cuánta gente quisiera estar en tú lugar, ¿por qué lo estás dejando?, ¿qué otras propuestas tienes?”.

     

    No tenía ni idea de qué se iba a poner a hacer, reconoce, pero mantuvo su decisión. “Me tomó tres años, porque cada que renunciaba me pedían que me quedara y yo aceptaba, hasta que finalmente me di cuenta de que no era algo que se resolviera con un aumento de sueldo”. Simplemente había dejado de disfrutar su trabajo “No era feliz y no tenía ningún sentido seguir ahí solo por alimentar el ego de que era una presentadora famosa. Yo le dije a mi mamá: ‘si me muero mañana muero infeliz’”, así que su conclusión fue que tenía que soltar, dejar ir y comprometerse con su felicidad. “Fue un momento de Kabbalah absoluto en mi vida”, asegura.

     

     

     

     

     

     

     

     

    EL MEJOR MOMENTO

     

    Relacionada en sus orígenes con el judaísmo jasídico, Kabbalah (o Cábala) es una disciplina y escuela de pensamiento (no una religión) que Melina afirma le ha cambiado la vida. “Kabbalah llegó a mi vida hace muchos años, por mi mamá, pero hoy en día es el motor de mi vida; es la corriente que más me conecta y me ha ayudado a enfrentar un montón de cosas que necesitaba cambiar”.

     

    Renunció, mientras definía qué hacer con su vida creó con su hermana “Miel, alimentos artesanales”, una línea de productos saludables de panadería (toda su familia está vinculada con el negocio de las panificadoras) y en poco tiempo, producto de lo que ella, de acuerdo con la Kabbalah, llama “revelar luz”, era la nueva presentadora de Desafío, el reality de Caracol donde aprendió finalmente a disfrutar de la soledad y pudo encontrase consigo misma y, además, conoció a quien es hoy su pareja, el entrenador deportivo Mateo Carvajal, con quien comparte su interés en la Kabbalah. “Tenemos un noviazgo maravilloso, una relación muy linda en la cual los dos nos apoyamos para ser mejores seres humanos”.

     

    Hoy, Melina está convencida de que pasa por el mejor momento de su vida. Su más reciente proyecto, La vuelta al mundo en 80 días, terminó su primera temporada como uno de los espacios más vistos de la televisión colombiana y ya prepara su segunda temporada; tiene lo que califica como una maravillosa relación con su novio, con quien ha creado una empresa de producción de eventos deportivos y prepara el lanzamiento de un canal de YouTube y un libro sobre la experiencia de la pareja en su búsqueda espiritual. “Ser feliz es muy fácil —asegura convencida— ¿Quién dijo que las cosas no pueden ser perfectas? Si las asumes y eres el directo responsable, tu vida puede ser perfecta”.

     

     

     

     

    Asistente de fotografía, Mario Perdomo; styling, Jorge Bolado Moo; maquillaje y pelo, Óscar Sánchez; video, PinkFlamingo Studio (Andrés Millán y Felipe Díaz); producción, Mabel Rivas. Agradecimiento al Criadero la Thania.

     

     

     

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