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    Michelle González

    Un encuentro con la actriz y emprendedora sobre sus proyectos para la pantalla, la empresa Casa Kenchō y su equilibrio y satisfacción personal.

    Autor: Aarón Martínez 7 enero, 2021


    Casa Kenchō

    El origen de Casa Kenchō es la historia de un despertar espiritual. La palabra japonesa kenshó de donde deriva el nombre significa ver tu propia naturaleza y es frecuentemente usada como sinónimo de satori, que significa comprensión o entendimiento. Hubo un evento muy importante en mi vida que fue la muerte de mi papá, donde tuve una catarsis y vislumbré por primera vez mi propia naturaleza y comprendí la responsabilidad y el peso de mi propia existencia. Mi objetivo con Casa Kenchō  es facilitar productos únicos y especiales que estén cargados de amor y buen juju, que traigan bienestar, luz y plenitud. Porque finalmente, la meta es vibrar en una frecuencia alta de amor y que la alegría extinga el sufrimiento y nos permita encarar nuestra propia naturaleza, sin miedo y retándola a ser mejor.

    Imperio de mentiras 

    Un parteaguas en mi carrera. Mi primer antagónico,un logro muy personal pues mi propósito como actriz es romper con los estereotipos en donde han encasillado a las actrices morenas en la televisión, demostrarle a quien sea que haya decidido que las morenas solo podemos ser “las pobres”, “las empleadas domésticas”, “las inmigrantes” , “las naquitas”, “las secretarias buenonas”, que podemos interpretar personajes estelares, y además fuera del cliché, porque hay mujeres morenas mexicanas doctoras, empresarias, abogadas, licenciadas, etc. Mi meta ahora es no bajar de este nivel y seguir con este mensaje para que otros productores se sumen a este barco de rostros nuevos, de inclusión, diversidad, de quitarnos esas ideas viejas racistas y clasicistas de lo que una mujer protagonista y antagonista debe ser y cómo debe verse.

    Meditar y escribir 

    La meditación ha sido mi descubrimiento más preciado, me siento en paz conmigo, me siento orgullosa de mí al ver mi crecimiento personal, cómo reaccionaba ante ciertas situaciones hace unos años y ver cómo lo hago ahora. He aprendido mucho de mí, he encontrado las respuestas en mí, y eso no significa que todo está bien todo el tiempo, no. Significa aprender a manejar tus emociones, a no dejarte controlar por ellas, a abrazar cuando llega la tormenta y recibirla, porque sabes  que con tu práctica podrás superarla, y además ganarás una lección al final. Escribir es mi otra terapia, mi otra fuga de energía. Es tan liberador escribir tus sueños, tus decretos, metas, objetivos; ordenar tus ideas y hacer estrategias de cómo lo puedes conseguir. Dejar ir tus emociones, tus enojos, tus frustraciones en papel es tan terapéutico.  Y por otro lado he encontrado ahí otra forma de contar las historias que yo quiero, crear los personajes que yo quiero interpretar, sin esperar a que alguien me dé esa oportunidad. He escrito dos obras de teatro que además produje y actué. También acabo de terminar de escribir una serie y estoy ajustando los últimos detalles para pitchearla a algunas plataformas. 

Un encuentro con la actriz y emprendedora sobre sus proyectos para la pantalla, la empresa Casa Kenchō y su equilibrio y satisfacción personal.