¿Por qué la tecnología interactúa con nuestras emociones?

    ¿Por qué la tecnología interactúa con nuestras emociones?

    La tecnología se ha convertido en algo esencial para nuestras emociones.

    Autor: Redacción Maxim 22 agosto, 2019


    FOTO: GettyImages

     

    Por Pato González

     

     

    Hace algunos años si perdías tu celular no pasaba gran cosa. Simplemente comprabas otro, recuperabas unos cuantos números importantes y tu vida volvía a la normalidad. Eso ya cambió bastante.

     

    Hoy en día, perder tu teléfono es de los peores sentimientos para el ser humano. No tanto de comprar uno nuevo que  te puede llegar a costar miles de pesos, es más por el hecho de perder una parte vital de ti.

    Poco a poco la tecnología se ha ido incrustando en nuestras vidas. Además de lo productivo, se ha convertido en algo esencial para nuestras emociones.

    Cuando inició el auge de las redes sociales posiblemente no nos importaba el tema de la privacidad en lo absoluto. En los últimos meses, este tópico ya es de nuestro interés con empresas como Facebook, Google o Amazon porque nuestra relación con sus productos van más allá de un simple servicio.

    El valor de nuestros celulares ha crecido muchísimo porque más allá de ser un bien material, se convirtieron en un portal en donde se expresan nuestros sentimientos y relaciones humanas.

    La industria sabe perfectamente que la tecnología ya puede interactuar con nuestras emociones. Un caso es el de Nintendo, que jugó completamente con el sentimiento de la nostalgia relanzando una consola de los 80 que se vendió como pan caliente. O los relojes inteligentes, que nos dan ese sentimiento de satisfacción al momento de lograr nuestras metas. Instagram nos hace sentir queridos con unos cuantos likes.

    No necesito ir a la tecnología más complicada del mundo, puedo hablar de algo muy simple, pero que tiene un impacto gigantesco, WhatsApp. Es una simple app de mensajería, pero ¿qué tantas emociones te genera?  Un chat en grupo te da un sentimiento de pertenencia dentro de una comunidad donde puedes estar al tanto de todo (incluyendo los memes), o hasta tener una gran sensación de seguridad al saber que tus familiares están bien después del último sismo.

    En un chat privado tienes otros sentimientos, ya estás en una conexión más íntima y personal en la que hablas de cosas de trabajo o puede ser una persona muy cercana a tu vida. Hasta tu relación con otra persona se mide con cuántos mensajes y memes se mandan a la semana.

    Todas esas personas te hacen sentir algo distinto con cada mensaje; con un simple emoji puedes recibir inmenso amor y cariño, y al siguiente instante una palomita en color gris tiene la capacidad de romperte el corazón en pedazos.

    Parecería que un celular es un simple dispositivo, pero es un portal a nuestra existencia en el mundo digital en donde nuestra identidad, información y emociones se han involucrado tanto que no lo podemos dejar ir tan fácil.

    Y no, esto no es un mal episodio de Black Mirror que te haga tenerle miedo al celular. El mundo digital no tiene secuestradas nuestras emociones, las expande a un nuevo mundo tecnológico que cada día podemos aprovechar más y no se va a detener pronto.

    Quizá todavía no estamos listos para tener la tecnología tan cerca a nosotros. Pero estemos al tanto, porque aunque ya tenemos una gran parte de nosotros ahí, todavía nos falta más por compartir en el mundo digital.

     

    Pato González @patog7

    Buscando gadgets que cambien su vida porque él no puede hacerlo. Creador de contenido de tecnología para su canal Bitfeed y productor para CNET , BuzzFeed y Milenio.

     

     

    EL ORO NEGRO DEL SIGLO XXI

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