The green machine de los Lakers

    The green machine de los Lakers

    Danny Green de los L.A. Lakers tiene planes astutos dentro y fuera de la cancha.

    Autor: Redacción Maxim 7 octubre, 2020


    Texto por Tim Struby.

    Danny Green de los L.A. Lakers tiene planes astutos tanto fuera como dentro de la cancha, luego de una carrera que ha sabido tomar con sabiduría en cada etapa.

    Una noche de viernes a finales de 2019 en el American Airlines Center en Dallas, Los Lakers están comenzando un durísimo viaje de tres juegos, enfrentando a los sorprendentes Mavericks. Dallas lleva la ventaja por tres puntos con tan sólo 6.4 segundos restantes en el reloj y el público entero está de pie, conteniendo la respiración. El escolta de los Lakers Danny Green tiene el balón dentro del límite y la pasa, naturalmente, a LeBron James. Al tiempo que El Rey se acerca hacia la canasta en la extrema derecha de la cancha, Green se deshace fácilmente del bloqueo de Dwight Howard  y se lanza a la línea de base. James salta. Pero en lugar de asestar se la lanza a Green. Con 1.1 segundos en el reloj, los Lakers resguardan tranquilamente el arco de un triple. El tiempo se acaba. El balón entra por la red y 20,358 fans no pueden creer lo que vieron. Los Lakers ganan 119-110 en tiempo extra.

    ¿Garra? Sin lugar a dudas. ¿Angustiante? “No”, dice Green, quien ya ha estado demasiado tiempo en la liga como para que un tiro lo haga sudar, sin importar cuánto esté en juego. “Yo solamente espero que la jugada funcione de la manera en la que tiene que hacerlo. Deseo obtener esa mirada abierta”. Este es un día más en la oficina para Danny Green.

    El nativo de Nueva York de 32 años hace que grandes lanzamientos, especialmente los triples, parezcan cosa fácil. Ahora, en su onceava temporada en la NBA, Green tuvo una carrera con un porcentaje desde el arco de .405 al mes de noviembre. En 2013, rompió el récord por la mayor cantidad de triples anotados en las finales de la NBA, anotando 27 contra los Miami Heat. Ha ganado dos títulos de la NBA, primero con los San Antonio Spurs en 2014 y el año pasado con los Toronto Raptors.

    Además de tener la reputación de ser uno de los más peligrosos anotadores a distancia, el escolta de casi 2 metros de altura es considerado también como uno de los mejores defensores de la liga y fue llamado para ser parte del segundo equipo All Defensive de la NBA en 2017. En julio de 2019, los Lakers se llevaron al tan buscado jugador sin agente y le ofrecieron un contrato de dos años por una suma de $30 millones de dólares. Green recompensó de forma similar a los fans de los Lakers con una actuación de 28 puntos en la temporada de apertura.

    “No era como que no podía fallar,” explica el siempre modesto Green. “Era más bien como llevar un buen ritmo. Me sentía cómodo. No estaba pensando demasiado, y cuando logras jugar sin pensar, se hace todo más fácil”. Ese ritmo del que habla lo llevó a lograr el más alto puntaje en la historia de los Lakers, superando a Kareem Abdul-Jabbar y a LeBron James.

    Aun cuando se ha establecido a sí mismo como uno de los más valiosos jugadores de la liga, la naturaleza de su posición es oscilante. Con rachas buenas y malas. Algunas de las malas han aparecido en los peores momentos, como en 2019 en las finales de la Conferencia del Este donde Green lanzó un mal triple en contra de los Milwaukee Bucks, perdiendo así 14 de sus últimos 15 intentos. Una experiencia brutal, pero aprendió a no desanimarse y a seguir buscando el ritmo perdido.

    “Obviamente es frustrante,” admite Green. “Solamente tienes que superarlo. Tratar de conseguir algunos tiros fáciles, tal vez de la línea de tiros libres”. Algunas veces se trata simplemente de cosas básicas. “Continuar haciendo otras cosas,” explica. “Jugar para la defensa, mantenerte activo. Tratar de hacer las cosas pequeñas, recorrer la cancha, atraer buenas miradas, tomarte tu tiempo y simplemente tratar de asegurar el balón y lanzar cada tiro como si fuera el último”.

    Aun cuando el último triple de Green no esté en el horizonte, está consciente de que es uno de los jugadores mayores de la liga. “Cada año tienes que ponerte más listo”, explica Green. “Al tiempo que tu cuerpo envejece, vas perdiendo un paso, ya sea en un salto, en velocidad o en explosividad”. Su definición de ponerse listo se refiere a predecir el ángulo que un oponente puede llegar a tomar y estudiar las tendencias de los jugadores con y sin el balón, es decir, evolucionar en todos los aspectos.

    “La vida luego del basquetbol es algo que definitivamente espero con ansias”, dice Green. Para ello, el ex egresado en comunicación ya está trabajando para encaminarse hacia una nueva carrera: la de locutor. Green se matriculó en el seminario de la National Basketball Players Association Sportscaster U., fungió como comentarista para un partido de All Star Weekend en el TNT Rising Star Challenge, y en 2018 lanzó un podcast llamado Inside the Green Room with Danny Green. En ese momento, la transmisión solo duró dos meses, pero nuevos episodios comenzaron a salir al aire en noviembre de 2019.

    Mientras que con un podcast hay mucho menos en juego, digamos, que un triple de último momento contra un rival de conferencia, Green toma todo con la misma mentalidad de siempre. “Tienes que seguir trabajando y estar preparado”. comenta. “Seguir haciendo las mismas pequeñas cosas que me trajeron hasta acá y no dar nada por hecho”.

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