Los trajes a la medida que no bajan de 4 mil dólares

    Los trajes a la medida que no bajan de 4 mil dólares

    Personalización a niveles casi obsesivos, usando tela diseñada específicamente para tu traje. Duncan Quinn nos explica el proceso.

    Autor: Redacción Maxim 17 junio, 2019


    Foto: Lucas Noonan

     

    Por Jared Paul Stern

     

    Cuando el concepto «hecho a la medida» falla, hay una alternativa real de lo que significa el arte sartorial. Duncan Quinn nos la explica.

     

    En julio de 2017, cuando Conor McGregor apareció para promover su pelea contra Floyd Mayweather usando un traje cuyas rayas formaban la frase “FUCK YOU” en letras blancas, el mundo aclamó el hecho como una gran conexión entre la sastrería y las artes marciales mixtas. De hecho, el movimiento de McGregor no fue algo nuevo: él buscaba, como siempre, hacer las cosas violentas y radicales más que ninguna otra persona.

    Duncan Quinn, británico que reside en Nueva York y abogado convertido en diseñador, ha hecho trajes similares para clientes adinerados, aunque la mayoría de los mensajes tejidos en ellos “no fueron soñados por un exaprendiz de plomero que se volvió rico al pasar por encima de sus compañeros peleadores derrotados”, anotó. Un encargo reciente contenía el más refinado apodo “Warlord”.

    Los trajes de McGregor, hechos por el sastre de las estrellas de California, David August, por unos $4,000 a $10,000 dólares cada uno, no fueron realmente caros en un mundo en donde la mayoría de las creaciones hechas a la medida empiezan con un mínimo del doble de la cantidad más alta de ese rango y que se incrementa considerablemente a partir de esa cifra.

     

    Por supuesto, el concepto “bespoke” lo tiene todo, pero perdió su significado en épocas recientes porque el término fue abofeteado en todo tipo de prendas, y otros artículos más vulgares, que ni siquiera están cerca de ser totalmente personalizados.

    Los sastres de Savile Row han estado intentando proteger dicho concepto por años, tanto como los franceses pelean que el vino espumoso no debe llamarse Champagne cuando no proviene de esa ilustre región.

    Es entendible, porque los verdaderos trajes hechos a la medida toman alrededor de 50 horas para cortarse y coserse cada uno, con al menos tres pruebas para perfeccionarse.

     

    “Ser capaz de hacer algo realmente único se ha vuelto el reino del taller enrarecido”, señaló Quinn. “No es una prenda hecha a la medida ensamblada en China o hecha a la medida que puedes ordenarla en línea y tenerla en una semana. Todo lo verdaderamente hecho a la medida es extremo, y algunos son más extremos que otros. Empieza con diseñar tu propia tela y cerrar toda una fábrica —usualmente en Inglaterra o Italia— por un día, de modo que se produzca tela suficiente para un solo traje, y que después no sea utilizada para nadie más.De ahí, si tú puedes soñarlo y costearlo, nosotros podemos crearlo”.

     

    Se puede hacer de todo, desde los compartimentos ocultos en los bolsillos hasta algo casi obsceno como investiduras Kevlar antibalas. Quinn y otros pocos sastres proporcionan sus servicios a los gustos de los personajes de la vida real de Kingsman; los acuerdos de no divulgación son requeridos ocasionalmente. Nunca se ha oído de la mayoría de sus clientes, y han pasado por muchos problemas para asegurarse de que así sea. “Estos son el tipo de sujetos que compran viñedos, clubes de futbol y superautos”, dijo Quinn. “Ellos van a Mónaco para conseguir mega yates diseñados de arriba abajo, pero nunca lo anuncian, y nunca habían soñado con tener algo así en su guardarropa”.

     

     

    Quinn hace muchos trajes para hombres en un rango entre $20 mil y $30 mil dólares. “Eso es un coche para la mayoría de las personas”, señaló. O el pago menor de una casa. “Como dijo una vez Henry Royce [el cofundador de Rolls-Royce], recordarás la calidad por más tiempo de lo que recordarás el precio. No estamos en el mercado de las necesidades, sino en el mercado de los gustos, y eso es completamente diferente. Sí, hay algunos sujetos para quienes su dinero es tan irrelevante como respirar; pero en definitiva no se trata del costo: se trata de la pasión y el entendimiento de lo que te hace un mejor hombre —en todo—”.

    Mientras que tener diamantes como botones puede hacer que tu traje sea más caro que el de los demás, ciertamente no te hará ir mejor vestido. “Para la sastrería, eso es tan sutil como conducir un Bugatti morado brillante”, dijo Quinn. “Podríamos encontrar un modo de hacerlo elegante, sin embargo no lo aconsejamos”. Pero si las piedras preciosas son lo tuyo, por aproximadamente $16 mil dólares, Quinn te hará un traje de dos piezas elaborado de una tela especialmente hecha por Dormeuil, la casa textil francesa fundada en 1842, la cual usa partículas diminutas de jade molido, resultando en una prenda de lana que parece más suave y lisa que cualquier otra en el mundo.

    O quizá, por más de $28 mil dólares, tú habrías preferido un traje de Guanashina, una combinación de cachemira de bebé, pashmina de niño y la lana del guanaco, un pariente de llama de las montañas de los Andes cuyo pelo fue usado para las túnicas de coronación de los incas de la realeza. “¿Alguien más sabrá que la tela por sí sola cuesta varios miles de dólares?”, preguntó Quinn. “¡Claro que no! Y ese es el movimiento más Fuck you que hay”.

     

     

    ATENCIÓN AL DETALLE EN EXCESO

    La personalización de Quinn ofrece que se puedan alcanzar niveles casi obsesivos, con clientes que no solo son capaces de escoger el color, el corte y la composición de tela de sus trajes, sino también que ordenan tela hecha en un lote pequeño para su uso.

     

     

     

     

     

     

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